Salvador Vega y ese veneno que lleva dentro

Ferrera, Roca Rey y Salvador Vega cortan una oreja cada uno y el malagueño se salva de milagro con dos cogidas del segundo de la tarde

Salvador Vega fue cogido por el segundo de la tarde
Salvador Vega fue cogido por el segundo de la tarde FOTO: Joaquin Arjona La Razón

Salvador Vega se había colado en el cartel, de plaza de primera, la suya eso sí, para calmar un veneno. El que lleva dentro, que diría CTangana, el que no se apaga con lo mundano ni con las cosas que para la mayoría son alegrías. Salvador volvía al túnel del miedo, a vestirse de torero, a sentirse, a desafiarse a cruzar sus límites sin mirar atrás, porque torear es un camino de ida e incierta vuelta. Cuando le vimos delante del toro de primera, de imponentes pitones y astifino, lo entendimos todo. O nada. ¿Había necesidad? Hay fuegos del alma que nos dejan fuera la cabeza. Buscaba en el desigual y derrotón viaje del toro el ritmo para que el toreo fuera. Y fluyó al natural, relajado él y casi muerta la muleta. Por la diestra no perdonó el toro y le prendió feo, en el centro del ruedo, una eternidad pasó hasta que la cuadrilla llegó a socorrerlo. Vega volvió a la cara del toro a intentar robarle un natural. Fueron varios, pero el dilema lo tenía casi resuelto el de Daniel Ruiz y volvió a cogerle. Espectacular. Y esta vez por el pitón contrario. Dura la faena. Sacó raza Salvador y por derecho se fue detrás de la espada. Se le fue abajo, pero el trofeo le tuvo que saber a territorio conquistado.

El quinto tuvo movilidad, e incertidumbre en el viaje, no tardó en ponerse mirón. Salvador se alargó una barbaridad con el toro, y con la tarde, que a estas alturas se había dilatado, pesaba más. La espada no fue.

toros abajo
toros abajo FOTO: foto La Razón

Antonio Ferrera entró en el cartel en lugar de Cayetano, que anda reponiéndose de una lesión de costillas. El primer toro de Daniel Ruiz, algo así como los malditos para la alcaldesa de Gijón, los toros que atacan los derechos humanos, fue descarado de pitones. En ausencia en los últimos tiempos de festejos en plaza de primera, casi nos habíamos olvidado de lo que era el toro toro. La faena de Ferrera anduvo contoneándose después en una delgada línea, que costaba encajar. Muy afectado, forzado, echándose el toro muy para fuera y rompiéndolo allá, lejos del cuerpo, y resolviendo todo con la ligazón. Histriónico y raros algunos adornos que no tenían finalidad. O la suerte suprema en la que se alejó cinco o seis metros para luego ir andando hacia el toro y acabar por hundirle media en los bajos. Cayó la oreja, sí, pero no fue el Ferrera que arrebata. Era otra cosa.

Larga y muy escenografiada fue la faena al cuarto, noble y que se dejó hacer.

Roca Rey se alargó con el tercero, que derrotaba mucho en el viaje y le costaba llegar hasta el final. La faena del peruano no superó las cualidades del animal, pero el arrimón final (con desplante incluido) fue lo que conectó con el público. La espada hizo el resto.

Se protestó al toro, el último de la tarde y de Roca. Esperó tres mundos el de Daniel Ruiz en banderillas para acabar de acalorar el ambiente a la contra y cuando el de Perú tomó la muleta el toro no acababa de componerse. Ni los ánimos. Parado, indeciso, Roca optó por no alargar más lo que ya había sido largo de por sí y tras justificarse remató. A estas alturas, se agradecía.

Ficha del festejo

 Málaga. 2º de Feria. Se lidiaron toros de Daniel Ruiz, 1º, manejable; 2º, complicado; 3º, derrotón y de media embestida; 4º, noble; 5º, complicado; 6º, deslucido. Lleno de «No hay billetes.

 Antonio Ferrera, de azul pavo y oro, media baja (oreja); cinco pinchazos, dos avisos, media, descabello (saludos).

 Salvador Vega, de azul marino y oro, bajonazo (oreja); tres pinchazos, media baja (saludos).

 Roca Rey, de pizarra y oro, estocada caída (oreja); pinchazo, estocada, descabello (silencio).