Urdiales borda el toreo en la casa de Curro Romero

►El riojano corta dos orejas del cuarto tras una faena de mucha intensidad y Manzanares una oreja simplona en Sevilla

GRAF3902. SEVILLA, 02/10/2021.- El diestro Diego Urdiales con su segundo toro, durante la corrida de la Feria de San Miguel celebrada este sábado en la plaza de toros de La Maestranza, en Sevilla. EFE/Raúl Caro
GRAF3902. SEVILLA, 02/10/2021.- El diestro Diego Urdiales con su segundo toro, durante la corrida de la Feria de San Miguel celebrada este sábado en la plaza de toros de La Maestranza, en Sevilla. EFE/Raúl Caro FOTO: Raúl Caro EFE

Era algo cercano a una misión imposible que volviera a ocurrir algo sobre el ruedo de la Maestranza con la resaca de Morante, que pesaba como una losa en la memoria. Una neblina de felicidad lo impregnaba todo y aportaba cierto desdén por el presente. Era algo así como profanar un lugar sagrado en el que queríamos seguir viviendo. El primero nos ayudó a regodearnos en el ayer y de hecho nos costó un tiempo darnos cuenta de si el de Domingo Hernández era bravo o de cualquier otra raza. Con la ausencia de movilidad que salió de toriles daba cuenta de que estaba a punto de cumplir los seis años y condenar su futuro a las calles. Se salvó para pisar nada menos que Sevilla y con Urdiales. Hay toros con suerte. Derribó en tres ocasiones a Manuel Burgos con la misma intensidad que luego salía en huida. Exprimió Diego la poca franqueza que tuvo por la derecha y se fue tras la espada.

Urdiales corta dos orejas del cuarto. EFE/Raúl Caro
Urdiales corta dos orejas del cuarto. EFE/Raúl Caro FOTO: Raúl Caro EFE

El cuarto nos vino a poner en nuestro sitio: en pie. A matar o morir se fue detrás de la espada Se tiró encima con una entrega descomunal, como si en ello se le fuera la vida y algo de eso había. El cruce de caminos resultó volcánico. La estocada fulminante y la reacción del público como un resorte. Dos trofeos premiarían la faena de Diego a un toro que comenzó con muchas irregularidades, y que tuvo después largura en el viaje y motor. Su tercero, Juan Carlos Tirado, se cortó la coleta. Menudo día y lugar, aunque para eso tuvimos que esperar al final. Antes lo bordó Urdiales en la casa de Curro Romero. Se entretuvo el riojano con el toro, desde esa verticalidad en la que ejerce las profundidades del toreo sin necesidad de corromperse. Sin látigo, ni tirones para fuera.

Largos y hondos

Para dentro, a la cadera, templado, por debajo de la pala del pitón, naturales tremendos por largos, hondos y aterciopelados. Era imposible pensar en el toreo después de lo del día anterior. Pero un derroche de clasicismo hizo posible lo imposible y volvió a poner al descubierto que triunfos hay muchos, pero verdad una. El airoso prólogo plagado de torería fue premonitorio de lo que vino después. Hizo el toreo del derecho y del revés, sin preámbulos ni tiempos muertos, en busca de la perfecta imperfección y puso a la Maestranza bocabajo. Y al toreo en pie.

Un gran natural dejó Manzanares en la faena del segundo, que fue bueno. Y el resto, relleno. De aquí para allá, tirar líneas para fuera y querer acercarlas en el último instante. Espadazo recibiendo y trofeo. Faena que hemos visto mil veces. Faena que no recordaremos. Así está Sevilla. Franco y a menos fue el quinto. Anodina la labor.

Ángel Jiménez brindó a los compañeros por haber tenido la generosidad de abrir el cartel. Comenzó con fuegos artificiales la faena al tercero, que fue noblón y se dejó hacer y poco a pocos el suflé se fue bajando entre la voluntad del torero con poco más contenido. El complicado sexto le exigió y dio la cara., pero es que Diego lo había bordado nada menos que en la casa de Curro.

Ficha del festejo

SEVILLA. 13ª de San Miguel. Se lidiaron toros de Domingo Hernández y uno, 2º, de Garcigrande. El 1º, complicado, sin entrega y de corta arrancada; 2º, bueno; 3º, noblón; 4º, encastado y de largo viaje; 5º, franco y a menos; 6º, complicado. Lleno en los tendidos.

Diego Urdiales, de verde y azabache, estocada (saludos); estocada (dos orejas).

José María Manzanares, de azul marino y oro, estocada recibiendo desprendida (oreja); dos pinchazos, media, cuatro descabellos (saludos).

Ángel Jiménez, de rosa palo y oro, pinchazo, estocada (saludos); estocada (ovación).