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Cumbre de Perera que indulta un «torrealta» y triunfa con Roca Rey en Huelva

Pero lo mejor de la función, y de la feria, llegó en el segundo, un jabonero de nombre "Sereno" que pasará a los anales de la Plaza de la Merced

  • El diestro Miguel Angel Perera, durante la corrida de toros celebrada hoy en la tercera jornada de la Feria de Colombinas de Huelva / Efe
    El diestro Miguel Angel Perera, durante la corrida de toros celebrada hoy en la tercera jornada de la Feria de Colombinas de Huelva / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

04 de agosto de 2018. 23:28h

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R. T..  4/8/2018

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Ficha del festejo:

Toros de Torrealta, bien presentados y de juego desigual. Destacó el magnífico segundo, de nombre "Sereno", jabonero de capa, número 9 y de 522 kilos, que fue indultado. También tuvieron cierta calidad, primero, tercero y sexto; descastados y deslucidos, cuarto y quinto.

Julián López "El Juli", de azul marino y azabache: pinchazo, estocada trasera y descabello (ovación tras aviso); y estocada (ovación).

Miguel Ángel Perera, de teja y oro: simuló la suerte suprema al indultad a su primero (dos orejas y rabo simbólicos); y casi entera (ovación).

Andrés Roca Rey, de lila y oro: pinchazo y casi entera (ovación tras aviso); y estocada (dos orejas)

En cuadrillas, Saludaron en banderillas Curro Javier y Guillermo Barbero en el segundo; y Javier Ambel y el propio Guillermo Barbero en el quinto.

La plaza registró tres cuartos largos de entrada en tarde calurosa.

Gran tarde la que se ha vivido en la tercera de las Fiestas Colombinas de Huelva cuyo punto álgido llegó en el segundo toro de la tarde, donde Perera consiguió el indulto de un magnífico toro de Torrealta, de hombre "Sereno", y salió a hombros junto al peruano Roca Rey, que desorejó al sexto.

Pero lo mejor de la función, y de la feria, llegó en el segundo, un jabonero de nombre "Sereno" que pasará a los anales de la Plaza de la Merced. Desde el saludo capotero mostró una clase excepcional, en el ramillete de verónicas del Perera rematadas en el centro del anillo con dos medias y revolera.

Tras el típico picotazo en el caballo, hubo un excepcional tercio de banderillas de Curro Javier y Guillermo Barbero, que saludaron montera en mano. Y, aunque él no lo hizo, cabe destacar también la gran brega que firmó Javier Ambel.

En el último tercio, el toro tuvo todas las virtudes de la nueva tauromaquia: Fijeza, profundidad, nobleza y ritmo en la embestida, además de duración. Perera lo aprovechó de principio a fin, por ambos pitones, en series muy exigentes que el astado aguantó con casta. Clamor del público solicitando el indulto, que la presidencia acabó concediendo.

El quinto fue el de menos trapío de un envío bien presentado de Torrealta. De nuevo, gran tercio de banderillas, desmonterándose esta vez Ambel y Barbero. Pero el toro llegó muy rajado al último tercio, siempre en actitud huidiza, imposibilitando el lucimiento de Perera, que, a pesar de tantas complicaciones, se afanó al hilo de las tablas, aunque sin llegar a conectar con los tendidos.

Otro de los momentos álgidos de la tarde llegó en el sexto. El toro, noble, le faltó recorrido, pero el peruano Roca Rey fue capaz de realizar una faena de tremenda exposición. Destacó sobremanera por el pitón izquierdo, en unos naturales engarzados con notable poder.

Al final llegó el consabido arrimón, muy emocionante, también en los alardes, perfecto corolario a una faena rotunda del peruano, refrendada con un magnífico volapié, que le valieron las dos orejas del burel.

Antes, ya había estado muy importante Roca Rey con el tercero, un toro que no permitió la ligazón, quedándose además corto. El joven limeño planteó una faena larga, con exposición e improvisación, pues no faltaron pases por la espalda y circulares engarzados. Perdió premio tras fallar con la espada en un primer encuentro.

El primero de la tarde fue exigente en la muleta del Juli. Protestaba en las cercanías y la faena del torero, muy laboriosa, fue más, destacando en una serie con majestad por el pitón derecho. El epílogo con dos series de circulares levantaron al público, pero no anduvo acertado con el estoque y saludó una cariñosa ovación.

Inservible fue el cuarto, toro sin humillación, vulgar en sus embestidas y sin transmitir nada. El Juli se empeñó en tratar de sacar agua de un pozo totalmente seco. En esta ocasión sí cobró una buena estocada, escuchando otra ovación del respetable.

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