El gran día de Manzanares

El alicantino se encierra esta tarde con seis toros de distintas ganaderías en el plato fuerte de la Feria de Abril

El ojito derecho. El niño mimado de Sevilla. El consentido de La Maestranza. La simbiosis surgida en apenas dos años entre José María Manzanares y la afición sevillana es tan evidente como innegable. Tres Puertas del Príncipe y un histórico indulto de por medio para coser una estrecha relación que mañana vivirá un nuevo capítulo. Seis toros seis, de un lado. Manzanares, del otro. Un solo de distintas ganaderías, principal reclamo del abono maestrante, como gesto a ese tendido que le ha dado su sabia bendición hasta elevarlo a los altares del toreo.

Guiño del «Príncipe» alicantino, ya tan sevillano como La Giralda, que está al alcance de muy pocos. De una decena concretamente. Manzanares se convertirá mañana en el undécimo nombre que se inscribe en los pilares del coso del Baratillo a golpe de encerrona. Antes, su predecesor en el trono de la predilección maestrante, el gran Curro Romero, obró el milagro por tres veces. Joselito El Gallo, Rafael de Paula y Fernando Cepeda repitieron épica en solitario. Manolo Bienvenida, Paco Ojeda, Manili, Pepín Liria, El Cid y Salvador Cortés completan el cuadro de oro.

En chiqueros, aguardan seis toros de distintas ganaderías. Rechazados dos ejemplares de El Pilar -uno por falta de trapío y otro por escobillarse los pitones-, que mañana embarcará más reses a toda velocidad, ya han pasado el primer reconocimiento los de Juan Pedro Domecq, Garcigrande, Victoriano del Río -estas tres divisas por partida doble-, Núñez del Cuvillo y Victorino Martín.

Precisamente, la presencia de un toro con el hierro de la «A» coronada añade aún más alicientes si cabe al reto de Manzanares. El alicantino se subió al carro de las apuestas por las denominadas divisas duras -El Juli matará una semana después la de Miura en ese mismo escenario y Talavante se ha citado con seis de Victorino por San Isidro- e incluyó un toro de los ganaderos de Galapagar al elenco. Será su estreno con esta vacada. Apenas un par de tentaderos como parco rodaje. Un buen puñado más de pimienta para el guiso.

El tarro entero derramó El Juli el pasado Domingo de Resurrección. Presión de rival, triunfo de amigo. Su colosal Puerta del Príncipe -igualando precisamente al alicantino con tres- de aquella tarde, con Manzanares como testigo sobre el albero, obligan a que, el torero que indultó a «Arrojado» en 2011 y salió en volandas en Abril y San Miguel en 2012, dé un golpe sobre la mesa. Pase lo que pase mañana, a ambos les quedará un duelo directo el viernes próximo con materia prima de Victoriano del Río.

Estética y temple aparte, dos de sus grandes virtudes con las telas, por la tizona de Manzanares pasará en buena medida el destino de la tarde. Consumado especialista en la suerte suprema, en su filo se dirimirá una tarde que el alicantino ha preparado a conciencia en el campo, recluido junto a su cuadrilla -mañana contará con tres a su disposición-, habitual compañera de entrenamientos durante el invierno.

Meses de fría responsabilidad con este 13 de abril entre ceja y ceja. No es para menos. Tarde de inflexión. Un antes y un después. Manzanares se cita con el futuro, con la Historia y consigo mismo. Sin televisión, la misma afición que le venera será el único testigo. El jurado espera en chiqueros. Quedamos a la espera de veredicto.