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El niño prodigio se hizo mayor

El Juli cumple 20 años de alternativa en Nimes

  • El Juli mece un capote / Foto: Alberto R. Roldán
    El Juli mece un capote / Foto: Alberto R. Roldán
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

16 de septiembre de 2018. 18:52h

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Patricia Navarro .  Madrid. 15/9/2018

Será mañana cuando cumpla los 20. Los 20 años de alternativa a los 35 años de edad. Aquella tarde en la que el niño, que todavía lo era, que había revolucionado España, Francia y América se convertía en matador de toros en la bella plaza francesa de Nimes. Quedaba mucho más, pero le precedía una etapa de dureza, la de abandonar de la mano de su padre su país natal y viajar a México donde sí podía ejercer la profesión por no tener la limitación de la edad. En España dejaba a su madre, Manoli, y a sus hermanos. Era Julián un niño. Un niño que no tuvo una infancia al uso, que volvió loco a Gregorio Sánchez, porque con poco más de una década se sabía la tauromaquia de pe a pa y era capaz de hacérsela a todo lo que le echaran por la puerta de toriles. Un caso único de los que ocurren cada mucho tiempo. Lo supo la voz ronca de Gregorio, que dirigía en aquel entonces la Escuela Taurina de Madrid y lo enseñó al mundo entero. Un abismo había entre él y casi todos los demás. El sabelotodo. Un taburete, una caja, un altillo le acompañaba en cada tarde de toros por los pueblos porque, a su corta edad, con su estatura, no era capaz de asomar la cabeza por el callejón, pero se convertía en un gigante delante de los becerros. Y así fue creciendo. Más rápido el tamaño y desafío de sus oponentes que el propio torero. A los añojos les siguieron los novillos y el día grande, el de verdad, dicen, llegó un 18 de septiembre en Nimes. El Juli estaba llamado para mandar en el toreo, con el peso estremecedor de tirar de la tauromaquia durante dos décadas. Triunfos, indultos, el azote de la crueldad del público en las etapas de transito y una cornada, de muchas, pero una que le hizo mirar a la muerte de cara y resisitirse. Muchas vidas. Mucho miedo. La gloria. Todo conseguido. Y cada tarde, la vida otra vez, aún la inocencia perdida, puesta al servicio del rito sagrado del toreo.

De qué estamos hablando

De los veinte años de alternativa que Julián López «El Juli» cumple mañana. Ocurrió en la plaza de toros francesa de Nimes aquella tarde del 18 de septiembre de 1998. Logró salir a hombros después de cortar dos orejas un jovencísimo Julián, que se convirtió en matador de las manos de José María Manzanares y con José Ortega Cano como testigo. Este año lo celebra encerrándose con seis toros en solitario en Zaragoza el 13 de octubre próximo.

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