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En el nombre del padre. Y del hijo

Triunfan Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza en la primera de la Semana Grande de San Sebastián

  • Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza, a hombros de Illumbe / Chopera Toros
    Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza, a hombros de Illumbe / Chopera Toros
San Sebastián.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de agosto de 2018. 21:36h

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Patricia Navarro.  San Sebastián. 11/8/2018

En el nombre del padre. Y del hijo. Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza se anunciaron y actuaron en un mano a mano que abría la feria de la celebración. La de los 20 años de la plaza de toros de Illumbe. Con todos sus desafíos, que son muchos. Los de fuera, en su momento de Bildu. Y los de dentro, que los tenemos. Tan presentes, tan palpables y tan hirientes, como ser capaces de boicotear a un torero por quedarse descolgado de una cuerda capaz de ahorcar de ser menester. Da igual que haya abierto la Puerta Grande de Madrid, porque a decir verdad a pocos importa el toreo. La verdad. A Talavante se lo han fulminado este año porque Matilla decidió decir «no» antes aún de haber acabado la temporada. Debió pensar Alejandro antes, porque un figurón hay territorios que no debe pisar. Salía el toro ayer en San Sebastián. Con la cubierta arreglada y regalándonos oxígeno. Salía el toro. Presuntamente. Sin lugar a dudas, y según el reglamento afeitado de pitones, por ser festejo de rejones, pasado de vueltas en el segundo de la tarde, que era ya el turno de Guillermo, el hijo. Acudió con prontitud al caballo el toro, bravo y con codicia y resolvió el jinete con entusiasmo siempre, sobriedad y pureza en las suertes. Se demoró en la suerte suprema, pero dejó buen sabor de boca.

Sobria había sido la faena de Pablo al toro que abrió plaza, manso y sin ningún espíritu de colaborar. Le retuvo, que ya era mucho. Otra historia ocurrió con el tercero, más por la labor. Con «Berlín» encandiló al público en las apreturas en el galope a dos pistas en los encuentros y en los quiebros, encontrándose con el toro y la gente casi a la vez. Con «Bacano» llegaron las cortas cuando al toro le quedaba menos de lo justo y supo Pablo encontrar el momento exacto de poner fin a la faena y hacerlo con un certero rejón de efecto fulminante, que fue decisivo para cortar el doble trofeo, el que le abría la Puerta Grande. A la espera fue el quinto, con el resolvió Pablo con maestría.

Temple exquisito, nobleza y entrega tuvo el cuarto. El novillo soñado para cualquier festival. Seco de pitones. Y un trato a la altura le dio Guillermo. Diabluras acabó por hacerle en las cercanías, todo tan armónico, tan bello, que acabó por ser explosivo, porque fluía el toreo en su estructura más plena. Reunido siempre buscando al toro con los pechos del caballo, verdad en los cites y manteniéndola hasta el final en el momento del encuentro, arriba las banderillas y todo en espacios reducidos, donde solo toro y rejoneador nos hicieron cómplices al resto de lo que ocurría. Doble trofeo se llevó la faena. Merecidísimos. Altura había tenido la puesta en escena de Guillermo, que se las vio con un sexto diferente. A la espera, recortando el viaje, apretándole. Desafíos múltiples que superó con entrega, verdad y valor. Deja futuro Pablo.

Ficha del festejo:

San Sebastián. Primera de la Semana Grande. Toros para rejones de Carmen Lorenzo y 2º y 5º de El Capea. El 1º, mansito y rajado; el 2º, bravo; el 3º, manejable y a menos; el 4º, muy bueno, templado y con mucho ritmo; el 5º, paradote y a la espera; y el 6º, complicado. Más de media entrada.

Pablo Hermoso de Mendoza, rejón de rápido efecto (saludos); rejón de efecto fulminante (dos orejas); dos pinchazos, rejón, descabello (saludos).

Guillermo Hermoso de Mendoza, rejón contrario, rejón, dos descabellos (saludos); rejón (dos orejas); metisaca (silencio).

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