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Javier Cortés, "cornada en el pómulo con grave lesión ocular"

La Quinta, El Legionario y Jesús Romero, ambos a las órdenes de Robleño, fueron galardonados como mejor ganadería, picador y subalterno en Las Ventas.

  • Javier Cortés recibió un derrote en el rostro que le provocó una lesión ocular. «Matorrito», del hierro de La Quinta, fue valorado por el jurado como el mejor toro de la tarde. Foto: Cristina Bejarano
    Javier Cortés recibió un derrote en el rostro que le provocó una lesión ocular. «Matorrito», del hierro de La Quinta, fue valorado por el jurado como el mejor toro de la tarde. Foto: Cristina Bejarano
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de septiembre de 2019. 22:33h

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Rodrigo Carrasco Madrid. 15/9/2019

Volvía Javier Cortés a Las Ventas por tercera vez en la temporada, la octava en dos años. No sé amilanó por la advertencia que le dio el tercero en el capote, que le hizo saltar las tablas. Se cruzó, hasta el límite, ahí donde los toros cogen para provocar la embestida del animal. Éste soltó un feo derrote que impactó en la cara de Cortés, que fue enviado de inmediato a la enfermería y más tarde derivado al hospital. El madrileño dejaba su sangre en Las Ventas por tercera vez desde el año pasado.

Gustó de salida el veleto primero, de La Quinta, al que Robleño fijó en el capote por verónicas. Tras ser colocado por su matador más allá de la última raya, desde allí se arrancó para recibir el tercer puyazo. El toro prometía. Difícil lo tuvieron los subalternos para esquivar las astas de un toro que recortaba las trayectorias. Tras comenzar por bajo, Robleño se plantó en los medios con la derecha cargada. El toro no tardó en avisarle, colándose al tercer muletazo. Por el izquierdo estaba la faena, que no iba a ser fácil. Aún así, le fue sacando pase a pase, consiguiendo una última gran tanda al natural. Complicado lo iba a tener Fernando para matar, casi a la altura del cráneo le llegaban las puntas de los pitones de «Matorrito». Dejó cuatro pinchazos, llegando a ser prendido por la chaquetilla en uno de ellos, y tuvo que descabellar. Justo cuando dobló el toro sonaba el tercer aviso. Cuando la tarde parecía enfriarse apareció el quinto «Violín», de Murteira, que apretó en banderillas y al que Jesús Romero supo medir los tiempos para dejar un gran tercio tras el que fue obligado a saludar. Muy pocas opciones le dio en la muleta a Fernando Robleño.

Se arrancó también de largo el segundo, de Baltasar, que en la muleta protestaba soltando la cabeza al final del muletazo. Lo citó Rubén Pinar de largo para firmar dos grandes tandas de derechazos muy templados. Se fue creciendo el toro y Rubén reduciendo las revoluciones de su muleta, pero la faena no llegó a romper. Tras la cogida de Javier Cortés Rubén Pinar lidiaría el quinto con el hierro de Pedraza de Yeltes, que protagonizó un deslucido tercio de varas. Perseguía siempre a su matador, sin darle tiempo para volver a colocarse. Se tiró con todo a matar pero se lío con el descabello. Le quedaría otro toro más. El hierro de Rehuelga se sumaría al concurso tras reemplazar al de Valdellán, que se cayó en varas. Corto fue el castigo que recibió en el caballo el bis, que tuvo movilidad y entrega. Con él estuvo firme Rubén, especialmente al natural, pero no sacó todo de un toro que humilló con calidad. Mató al primer intentó.

Sin apenas levantar las pezuñas del piso embestía el tercero, de Albaserrada, que a punto estuvo de sorprender de salida a Javier Cortés, que tuvo que tirar de un improvisado recurso capotero a una mano para librarse de la cogida. Esa advertencia sería la última. Después le corneaba en el rostro dejándole una «importante lesión ocular». Robleño mató en su lugar.

Ficha:

Las Ventas (Madrid). Concurso de ganaderías. Toros de La Quinta, Baltasar Ibán, Marqués de Albaserrada, Pedraza de Yeltes, Murteira Grave y Valdellán, por ese orden, bien presentados. El 1°, bravo en el caballo, pero reculó en la muleta; el 2°, de potente arrancada; el 3°, complicado; el 4°, rajado; el 5°, apretó en banderillas y le faltó movilidad en la muleta y el 6º, (bis) de Rehuelga, humilló. Un cuarto de entrada.

Fernando Robleño, de tabaco y oro, cuatro pinchazos y descabello, sonaron los tres avisos (saludos); pinchazo, casi entera y un descabello en el que mató por Cortés (silencio); estocada, descabello (silencio).

Rubén Pinar, de celeste y oro; pinchazo, casi entera, descabello (silencio); entera, sainete con el descabello (silencio) ; estocada (silencio).

Javier Cortés, de carmín y oro; herido. Parte médico: «cornada en maxilar derecho con contusión grave ocular». Pronóstico grave.

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