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Lea se lleva la tarde de un extraordinario Hermoso

Gran presentación de Guillermo, sin acero, mientras la rejoneadora francesa suma un trofeo de cada toro en la primera de la Semana Grande de Bilbao

  • Imagen de Lea, esta tarde en Bilbao / EFE
    Imagen de Lea, esta tarde en Bilbao / EFE
Bilbao.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de agosto de 2018. 20:54h

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Patricia Navarro.  Bilbao. 18/8/2018

A Hermoso que está de vuelta le hizo pensar el primero. Eso tiene la tauromaquia, también en su versión de rejones, que pone la cabeza a funcionar hasta a los más veteranos. No hay enemigo pequeño ni plaza sin importancia. Se anunciaba el rejoneador navarro con su hijo, como hacía unos días en San Sebastián, y Lea Vicens. Abrían la Semana Grande de Bilbao antes de que Bilbao deje ser lo que es con una nueva gestión que se gestará este invierno, cuando la temporada eche el telón de acero. Cumplió con esfuerzo Hermoso con ese primero, que cambiaba los ritmos según a la distancia que estuviera de las cabalgaduras, las ventajas o desventajas que hubiera en el juego. El oficio salvó una faena decorosa y seria, aunque fue la francesa Lea Vicens quien inauguró el contador de la Semana Grande en el segundo de la tarde con un animal que tuvo sus desafíos y los afrontó Lea sin volver la cara en ningún momento. Las irregularidades de la faena las igualó con las ganas de agradar en todo momento. Y una explosión logró con el quinto de la tarde. La conexión con el público fue desde los albores. No dio descanso. Fue toro bueno con el que quiso clavar ajustado y se engalanó antes de hacerlo. Se lució durante la faena, mató con prontitud y volvió a puntuar al sumar un trofeo más. Uno y uno que no le abrían la Puerta Grande porque son necesarias las dos de un mismo toro, pero le situaban en buen lugar en su paso por el ruedo bilbaíno.

Debutó Guillermo, el hijo de Hermoso en Bilbao y para él salió un novillo del mismo hierro. Hacía pocos días que le habíamos visto en San Sebastián, donde saldó su pasó con nota. Sobrado incluso. E igual aquí. Lo lleva en la sangre y con el curso avanzado. Es sobrio, resuelto y puro y tiene unas condiciones que le dan nombre propio, más allá de la sombra alargada del padre. Y lo demostró con el noble ejemplar que salió en tercer lugar.

Se creció y recreó Pablo a lomos de “Berlín” en el cuarto. Se dejó llegar al toro un barbaridad, muy reunido en los encuentros, ajustado, cara a cara, tan elegante como explosivo, en una faena que no dejó indiferente a nadie de principio a fin. Bueno el toro. Falló con el rejón y se deshizo el hechizo que quedó con una cerrada ovación. El acero le jugó una mala pasada con un sexto bueno a Guillermo, como casi toda la corrida. Merecía mejor final esa faena de altura, donde brilló con luz propia. Puro, explosivo, emocionante, arriesgando en los encuentros y deleitando en el galope. Se metió a Bilbao literalmente en el bolsillo. Suyo era hasta que el rejón se cruzó en su camino. Eso tiene cura. De la magia vinimos. Lea se llevó la tarde, pero la presentación de Guillermo había sido de nota.

Ficha del festejo.

Bilbao. 1ª de la Semana Grande. Se lidiaron toros y novillos de Ángel Sánchez y Sánchez. 1º, con movilidad pero brusco; 2º, 3º, 4º, 5º y 6º, buenos. Media entrada.

Hermoso de Mendoza, rejón trasero (palmas); pinchazo, rejón, dos descabellos (saludos).

Lea Vicens, pinchazo, rejón (oreja); medio rejón, descabello (oreja).

Guillermo Hermoso de Mendoza, metisaca, rejón (saludos); tres pinchazos, media, rejón, siete descabellos, aviso (saludos).

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