Leonardo Hernández: "He ganado paciencia, antes me ahogaba en un vaso de agua"

El caballista, hijo también de rejoneador, hace balance de su decimocuarta temporada, en la que se ha consolidado como uno de los mayores referentes de su complicado escalafón.

El caballista, hijo también de rejoneador, hace balance de su decimocuarta temporada, en la que se ha consolidado como uno de los mayores referentes de su complicado escalafón.

Tras salir a hombros de plazas como Madrid, Pamplona o Soria, el extremeño atraviesa una de sus temporadas más importantes, en la que ha alcanzado su décima Puerta Grande de Las Ventas. Durante este verano intentará seguir redondeando las cifras a lomos de su cuadra y en especial, de «Enamorado», caballo que le hace sentir en ese estado.

–¿Esta temporada está superando sus expectativas?

–A priori era un año con mucha responsabilidad, en el que iniciaba una nueva etapa con Tauroemoción (empresa que le apodera), pero está siendo soñada. Más allá de los triunfos, lo que más disfruto es el gran momento de la cuadra, están saliendo caballos muy importantes. Me siento feliz y preparado, y además lo estoy demostrando en la plaza.

–Triunfó en Madrid en la tarde que compartía con Diego Ventura. ¿Disfruta especialmente el éxito cuando llega frente a él?

–Sin duda. Había mucha expectación, el único cartel de no hay billetes de rejones. Siempre he sido muy competitivo, y lo considero una virtud.

–¿Con «Enamorado» sintió un flechazo?

–Totalmente. Es un caballo que me hace sentir cosas fuera de lo normal. Hay caballos que desde potros sienten el toreo de una forma especial.

–¿Qué busca en un caballo?

–Es muy dificil de explicar, pero podría resumirse en elasticidad, poder, calidad, torería y expresión. Que el caballo sienta lo que está haciendo.

–¿Pamplona, ya en julio, se refleja en oportunidades?

–Sí. Tu caché y categoría suben, aunque es cierto que cuando más se nota es al año siguiente. Pero indudablemente, cortar cuatro orejas en Pamplona, y arropado por el triunfo de Madrid, te permite exigir más.

–¿Es ahora cuando más disfruta de los caballos?

–Sí, ahora cuando hay algún problema con un caballo no me desespero como antes, he ganado paciencia. Antes me ahogaba en un vaso de agua.

–¿El caballo de rejones es reconocido por el resto del mundo de la hípica?

–Sí, sobre todo el luso. Es un caballo con muy buenas condiciones para la doma clásica, tanto morfológicas como motrices, con potencia, fuerza, calidad, nobleza y corazón. En Portugal llevan años de ventaja seleccionando el caballo para el rejoneo. –¿Ves el mundo del caballo también como un foco de inversión?

–No. Es cierto que compramos y vendemos, pero no buscamos rédito económico. Nunca nos ha interesado. Los adquirimos desde potros pero exclusivamente para criarlos y formarlos.

–¿Ser «hijo de», también es una losa?

–Siempre lo he vivido como algo positivo, aunque es cierto que cuando estás empezando las comparaciones son inevitables. Él ha amado esta profesión a lo bestia y por eso sus consejos para mí siempre son los mejores.

–¿Si Dámaso González es una de las mayores inspiraciones de esta generación de matadores, Ángel Peralta es el faro de los rejoneadores?

–Por supuesto, pero no solo él. Hay una generación dorada que nos ha marcado a todos, Peralta, Álvaro Domecq, Vidrié, etc. Soy un apasionado de mi profesión y me fijo en todas las figuras, del presente y del pasado.

–¿Crees que esta época supera a la de Vidrié?

–Lo único que nos falta es esa competitividad que había antes. Me da mucha pena ver los mismos carteles en todas las ferias. Las empresas no están mostrando el momento actual del rejoneo, y eso nos perjudica. Además, que Pablo Hermoso y Ventura no compartan cartel no ayuda.

–¿Qué le parece que se utilice el caballo como icono de campañas electorales?

–Hay gente que piensa que Vox ha hecho daño al campo y la tauromaquia por politizarlo, pero creo que hemos recibido insultos y ataques demasiado graves como para no reaccionar. –¿A vosotros, que matáis toros a caballo, os ataca el animalismo doblemente?

–Sí, tenemos doble «culpa». Para ellos somos todavía más asesinos.

–¿Los caballos son realmente conscientes del riesgo, hay valentía en ellos?

–Sí. Hay muchísimos caballos excepcionales que no sirven para el rejoneo. Hay algunos que reciben un golpe y no son capaces de volver al toro y otros, en cambio, se crecen.

–¿Hay una obsesión por ver torear en puntas?

–Hay una obsesión por comparar el toreo a pie con el caballo, y no es buena. De hecho, creo que es el origen del crecimiento de los festejos mixtos. Pero claro que torear en puntas tiene un mérito enorme, aunque solo lo veo como una gesta puntual. No te permite torear como sientes.