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López Simón, triunfo y rescate

El madrileño abre la Puerta Grande con un buen toro de Zalduendo en una tarde de poco contenido en Fallas

  • Lopez Simón, que cortó dos orejas, saliendo a hombros por la puerta grande de la Plaza de toros de Valencia
    Lopez Simón, que cortó dos orejas, saliendo a hombros por la puerta grande de la Plaza de toros de Valencia /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

14 de marzo de 2019. 20:55h

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Patricia Navarro Valencia. 14/3/2019

Tuvo la virtud de la medida y en estos tiempos es infinita. Que viene siendo algo así como saber estar y saber irse. Lo hizo Antonio Ferrera con el primer Zalduendo de la fría tarde, que Valencia engaña con sus calles doradas al sol y su plaza de toros de hielo. Si te pilla de novata lo pagas. Antonio se las vio con un primero al que protestaron por falta de fuerza, estaba al límite y todo lo que le faltaba al toro lo puso Antonio con su toreo reposado, maduro y crecido sin conflictos en una verticalidad confiada. A favor del toro, dándole más para que el animal encontrara ese camino de vuelta de entrega. Midió Ferrera los tiempos y las arrancadas del toro y todo lo que hizo respondía a un sentido ético con el animal y estético con la tauromaquia. No se podía pedir más que un final rápido y efectivo. Y así fue. Nos acordamos de esa faena después. Al poco. Cuando llegaron otros tiempos. Los de la faena de El Fandi al manejable segundo. De aquí para allá. Banderillas. Rodillas en tierra después. Las largas cambiadas de recibo antes. Nada nuevo bajo el sol. Y tampoco nada que recordar a la vuelta de la esquina.

“Conjurado” tuvo nobleza sin fisuras y el poder en entredicho. Fue el tercero. El noble toro zalduendo se vino abajo de mitad de faena para adelante, pero nunca miró mal. Alberto López Simón lo supo. Lo tuvo claro. En el prólogo de faena sorprendió al público para engancharlo al fondo de las inesperadas emociones con una arrucina y a partir de ahí entramos en el túnel de las irregularidades de una faena inconexa, pero que supo conectar con el público y tras la estocada de rápido efecto encontró el premio. El primer trofeo de la tarde fallera. Del gran sexto se llevó otro. El que le abrió la Puerta Grande. Al rescate. Bravo y encastado fue el Zalduendo. Incansable detrás de la muleta con fijeza, codicia, transmisión, toro de triunfo el que cerró plaza en las manos de López Simón. Anduvo el torero de Barajas más centrado, dándole sus tiempos y sobre todo su espacio. Dentro de su concepto ligó la faena por ambas manos y resolvió los pases de pecho a la hombrera. Tenía importancia todo lo que ocurría ahí abajo porque el toro embestía con mucha relevancia, no pasaba por allí de cualquier manera. Lo supo Simón cuando quiso rematar la faena por bernadinas y casi le sale caro. Por alto no quería el toro, aquello era un duelo de poder a poder por abajo. En la estocada cerró el círculo del premio y la Puerta Grande.

No apoyaba bien los cuartos delanteros el cuarto toro, por lo que embestir era toda una utopía. Fue el segundo turno de Antonio Ferrera que, esta vez, poco pudo hacer además de imprimir excelsa suavidad al trasteo, pero el toreo con estos mimbres no era. Y se excedió en los tiempos. Planteamiento erróneo.

Una máquina de embestir fue el quinto, al que puso cuatro pares El Fandi con sus correspondientes carreras, pero llegó a la muleta el Zalduendo íntegro de brío y con mucho que torear. Gran toro que se estampó con una muleta repetitiva, hermética y a tirones. Tras la estocada hubo premio. De esos que te dejan vacío y lleno de dudas. Vino después el triunfo de Simón. Ese triunfo al rescate. Y la torería de Aguado rondaba Valencia desde Sevilla. ¡Qué cosas!

Ficha del festejo

Valencia. Quinta de la Feria de Fallas. Se lidiaron toros de la ganadería Zalduendo, desiguales de presentación. 1º, noble pero justo de poder y fuerza; 2º, manejable; 3º, noble y a menos; 4º, deslucido; 5º, encastado y de buen juego; 6º, bravo y encastado. Media entrada.

Antonio Ferrera, de azul marino y oro, estocada (saludos); tres pinchazos, aviso, estocada defectuosa (silencio).

El Fandi, de verde manzana y oro, pinchazo, aviso, estocada tendida (saludos); estocada, aviso (oreja).

López Simón, de azulón y oro, estocada (oreja); estocada, dos avisos (oreja).

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