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Roca, rey absoluto de la emoción

El peruano abrió la Puerta Grande de Valencia al sumar tres trofeos

  • Andrés Roca Rey, sale a hombros a la finalización de la sexta corrida del abono de la feria de Fallas de Valencia
    Andrés Roca Rey, sale a hombros a la finalización de la sexta corrida del abono de la feria de Fallas de Valencia /

    EFE

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de marzo de 2019. 20:16h

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Patricia Navarro.  Valencia. 15/3/2019

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No había billetes y casi tampoco oxígeno en las inmediaciones de la plaza de toros de Valencia. Colapso de gente por todos los sitios. A las puertas, en los pasillos, en cada milimétrico asiento. Lleno, llenísimo. Buen tiempo. El infalible Roca Rey en taquilla, el veterano Juli y una alternativa de la tierra para cerrar cartel Jesús Chover. “Tallista” fue el toro de los honores, el del doctorado, el ejemplar de Victoriano del Río, que quedará para la historia, al menos para la del torero, que en un desafío a la comodidad y al miedo se fue a recibirle a la puerta de chiqueros de rodillas. A portagayola. El toro que le convirtió en matador de la mano de Julián y Roca fue un animal noble y de manejables embestidas con el que construyó Chover una faena voluntariosa rematada con una estocada que se le fue abajo.

Andrés Roca Rey, sale a hombros a la finalización de la sexta corrida del abono de la feria de Fallas de Valencia

El corazón en un puño nos puso Roca nada más salir a escena y a partir de ahí lo fue estrujando y haciendo con él lo que le dio la mismísima gana. Exactamente igual que con el tercer toro de la tarde. Ocurrió así, ya en el pase cambiado por la espalda de milagroso desenlace o en las bernadinas del final. Todo tan apretado que la plaza estaba en un ¡ay! constante. Las arrucinas, los cambios imprevisibles, su absoluta seguridad frente al toro que resulta un tótem, un volcán en la plaza que hace que el público enloquezca. También lo logró aquí en Valencia, aunque detrás de esa emoción, que la palpamos todos, la faena tuvo menos estructura que impactos.

No estaban las cosas claras con el quinto. Deambulaba la faena sin encontrar el camino que le llevara al triunfo de manera directa. Hasta que de pronto todos los resortes del toro y de la faena sintonizaron a la vez cuando Roca Rey se la dejó en la cara, con los vuelos, y el toro rompió para adelante hasta el final, sin levantar la cara de la arena y repitió. Aquello tuvo expresión, el torero hizo el redondo con los pies mientras el toro hacía el avión. La plaza crujió. Con la tecla tocada, repitió patrón Roca y acabó de convencer en las manoletinas y la estocada. El doble premio cayó porque la gente lo pidió con ganas. Es el rey absoluto de la emoción, prende la llama en la gente de una manera brutal.

Chover se fue de nuevo a portagayola en el sexto. Era el día de darlo todo y a ello fue. Al toro le faltó entrega y Chover puso la ilusión.

El segundo, toro de El Juli, no tuvo fondo ni demasiado recorrido y al madrileño ni le gustó ni llegó a buscarle demasiado las vueltas. Más de un quebradero de cabeza le dio el desigual cuarto, con el que no se le vio cómodo en ningún momento. Y eso en El Juli no es norma.

Ficha del festejo:

Valencia. Sexta de Fallas. Se lidiaron toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés, 1º, noble y manejable; 2º, de corto recorrido y sin fondo; 3º, manejable y noble; 4º, desigual y deslucido; 5º, bueno; y 6º de Toros de Cortés; movilidad sin entrega. Lleno de “No hay billetes”.

El Juli, de azul marino y oro, estocada (silencio); estocada (silencio).

Roca Rey, de nazareno y azabache, aviso, pinchazo, estocada, segundo aviso (oreja); estocada caída (dos orejas).

Jesús Chover, de blanco y oro, que tomaba la alternativa, estocada baja (vuelta al ruedo); pinchazo, estocada corta caída (silencio).

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