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Hugo Weaving: «Mi personaje es un monstruo incapaz de lidiar con su propio dolor»

Encarna al sádico padre del protagonista de «Patrick Melrose», ficción que estrena hoy la plataforma Sky.

Encarna al sádico padre del protagonista de «Patrick Melrose», ficción que estrena hoy la plataforma Sky.

Con más de una veintena de títulos cinematográficos a sus espaldas, Hugo Weaving, al que no le faltan ofertas golosas, se ha dejado seducir por una de las series británicas más rompedoras, «Patrick Melrose», que hoy estrena la plataforma Sky y que ha obtenido cinco nominaciones a los Emmy. Basada en las novelas con tintes biográficos de Edward St Aubyn, esta ficción supone un nuevo papel oscuro, de esos que tanto se estilan en su filmografía, que transita entre la perversidad y el sadismo, un aristócrata que marca para siempre el devenir del protagonista (David Cumberbatch), un hombre polidrogadicto y alcohólico que trata de reconciliarse con su pasado.

–David Melrose es un personaje oscuro y complicado, pero, sobre todo, cruel...

Ese es el verdadero desafío de esta interpretación. Es monstruoso, pero también un ser humano. En el libro de Edward, podemos entender un poco lo que llevó al personaje a convertirse en una persona tan aberrante. Hay que asumir que vive una experiencia similar a la del protagonista en su infancia. Pero no hay tiempo en esta primera entrega para ahondar en las razones de su comportamiento. Así que decidimos tratar a David como un pedófilo sádico y misógino, y, al mismo tiempo, como un hombre encantador y creativo, pero profundamente infeliz.

–¿Se ha protegido de alguna manera de esa maldad?

Me fascinan las razones que motivan el comportamiento de las personas, pero es cierto que cuanto más tratas de habitar en un personaje, más te puede afectar su conducta. Las novelas y el guión de la serie me han hecho reflexionar mucho en ese sentido. ¿Qué es lo que impulsa a alguien a cometer esas crueldades? Siempre trato de entender al personaje y no perderme demasiado en él.

–Por lo que comenta ha hablado en más de una ocasión con el autor...

Sí, un par de veces. Hubo una cena durante la fase de preproducción en Londres, Teddy nos acompañó. Conectamos perfectamente en la hora y media de conversación que mantuvimos, fue fantástico. Es muy cercano, cálido y encantador.

–¿Le dio algún consejo?

Solo hablamos de algunas cuestiones en las que yo ya había reparado, pero fue positivo escucharlo de su boca, como la humanidad del hombre. Además, mi personaje no es el padre del autor, pero sí que está basado en parte de su experiencia vital. Fue maravilloso compartir con él esos momentos.

–Además de la historia de Patrick, la serie muestra las sombras de la aristocracia británica. ¿Le resulta reconocible ese estracto social?

Nací en África occidental, mi madre es de Bristol, mi padre de Cheltenham, y he vivido entre Australia, Sudáfrica y el Reino Unido hasta que a los 16 años me mudé a Sidney. Me siento muy inglés, mi pasaporte es británico, así que ese es mi ADN y mi entorno cultural. Estos libros son una pequeña muestra de una cultura arrogante, creo que todos hemos tenido experiencias con gente como esta.

–En «Matrix» encarnó a un asesino virtual. ¿Hay alguna similitud en la malicia de ambos personajes?

El agente Smith era inhumano, pero lo interesante fue la compasión que empezó a sentir y cómo se rebelaba en contra de ese sentimiento. La mayoría de los personajes que he encarnado son individuos psicológicamente complejos. Me fascina cómo somos y hasta qué punto estamos en contacto con nuestro verdadero yo. Uno de los principales temas del libro es hasta qué punto podemos liberarnos al comprender nuestro pasado. David es un monstruo porque fue totalmente incapaz de lidiar con su propio dolor.