Viajes

Doha, la perla del Golfo Pérsico

Puede que Qatar no esté en su lista de destinos pendientes, pero su capital no deja indiferente por la fusión de tradición y vanguardia

Probablemente si les hablamos de la capital de Qatar pocos de ustedes sepan algo más allá de que recientemente ha sido la sede del mundial de atletismo y que el país será en 2022 el anfitrión del mundial de fútbol. No es un delito, pues hasta ahora Doha ha sido una ciudad desconocida al menos en occidente.

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Si usted está interesado en viajar, seguramente Doha no esté en su lista, pues no es un destino fetiche. Al fin y al cabo Qatar es un país que está en pleno crecimiento y lo que quiere ahora es fomentar el turismo y su cultura, así que, no nos engañemos, la ignorancia es muy atrevida, Doha esconde algunas perlitas. Y no, no hablamos de la Perla de Qatar que hasta la fecha es el símbolo de la ciudad.

La capital de Qatar se ha convertido en los últimos años en la ciudad por excelencia, junto a Dubái, para hacer escalas de avión. Por ello la aerolínea del país, Qatar Airways, ofrece hacer paradas en Doha de hasta cuatro días con precios reducidos en el alojamiento para poder visitar los principales atractivos turísticos de la ciudad.

Sin ninguna duda, la joya de la corona del país es el Museo Nacional de Qatar, diseñado por el conocido arquitecto Jean Nouvel. El edificio está compuesto por 539 discos de color blanco entrelazados entre sí y está inspirado en la rosa del desierto. Lo que pretende este asombroso museo es contar y dar a conocer los orígenes y la cultura del país. De hecho, el museo en un futuro tendrá una sección destinada a contar la historia del bloqueo de Qatar impuesto por Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Baréin desde junio de 2017, cuando los cuatro países cortaron las relaciones diplomáticas con Doha por su supuesto apoyo a grupos terroristas de Oriente Medio.

El Museo de Arte Islámico (MIA) es otro imprescindible de la ciudad y tiene la prestigiosa firma del arquitecto I.M. Pei. Está construido en una isla artificial. En Qatar es así: si no lo tienes se hace. En su interior el viajero puede encontrar manuscritos y cerámicas, piezas labradas en madera o marfil, además de un gran hall de entrada y una terraza con unas vistas panorámicas de la ciudad que quitan el aliento.

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Respecto al ocio en Qatar, no existe mejor excursión que ir al desierto a montar en camello o a recorrer las dunas en jeeps y 4x4. Sin duda ver los montículos de arena con el mar interior y la frontera con Arabia Saudí es una fotografía mental que no se olvida. Además, para los fanáticos de las compras, Doha, como buen país árabe cuenta con el Souq Waqif, un zoco milenario popular por sus puestos de ropa tradicional, artesanías, recuerdos y olorosas especias.

En Doha también hay cabida para el arte y prueba de ello es «Katara Cultural Village», un pueblo que ha sido construido como espacio para que personas de diferentes orígenes culturales superen sus fronteras nacionales y abracen causas comunes a través de éste.

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Por último, el viajero no puede despedirse sin conocer su paseo marítimo o, como lo llaman allí, Corniche. Pero más obligatorio aún es recorrer de noche la Corniche en los tradicionales «dhows» (barcas de madera tradicional) para avistar los rascacielos iluminados porque sí, Doha también es ciudad de rascacielos.