Viajes

Tel Aviv, tradición y modernidad

En la costa oriental del Mediterráneo, y muy cerca de Jerusalén, se alza Tel Aviv, una ciudad con una variedad fascinante de contrastes en los que modernidad y tradición se unen.

Descubrir el corazón de la urbe más cosmopolita de Israel supone adentrarse, entre otros lugares, en sus característicos mercados callejeros. El del Carmel —situado en un barrio yemení de arquitectura árabe— es un ejemplo de ello, un lugar exótico que sirve de reclamo para turistas y curiosos atraídos por los aromas de las especias y el color de los manjares que visten sus puestos. Lo mismo ocurre con el de Sarona —ubicado en lo que fuera una Colonia de Templarios— que se ha convertido en un verdadero paraíso para los más sibaritas. Se trata, pues, de un mercado urbano e innovador en el que puede experimentarse el placer de probar sabores únicos de Israel y otras partes del mundo, siempre trabajando con productos frescos y gourmet, tales como quesos importados de diferentes lugares o frutas y verduras del valle de Hefer y Arava.

Publicidad

Por otro lado, el paseo marítimo da paso al Mercado de las Pulgas, también conocido como Shuk HaPishpushimes. Con un siglo de vida —igual que la misma ciudad—, en sus puestos se pueden encontrar antigüedades que esconden verdaderos tesoros y muebles con una historia que legar a sus nuevos dueños. El alma tradicional de Tel Aviv también se refugia en el Mercado de Artesanías Nachlat Binyamin. Los viajeros detienen sus pasos aquí para contemplar productos típicos de Israel que han sido elaborados por artesanos autóctonos. A pocos metros, nos encontramos con otra parada obligatoria para los turistas: las calles del barrio Florentin. Sus fachadas se han convertido en murales artísticos a través de los grafitis, una prueba más del alma joven y desenfadada de la metrópoli israelí.

Entre esos mercados tradicionales, conviven tiendas de moda, que constituyen un fiel reflejo del espíritu emprendedor y de la importancia de este sector para la ciudad. Havie-mnfct, TLVstyle o Iota Project son la mejor demostración de ello. La creatividad —y que cada artículo sea exclusivo— las han convertido en otra de esas visitas indispensables para todo aquel que decide conocer Tel Aviv.

La coexistencia de los citados mercados con estas tiendas de jóvenes emprendedores, son la huella más evidente de cómo la tradición se ha fundido con la modernidad que viene ligada con ser la capital económica de un país como Israel.

Ciudad Blanca, Patrimonio de la Humanidad

En contraste a las viviendas humildes y a la tradición de los mercados, la modernidad se plasma en los rascacielos y en los edificios del estilo arquitectónico Bauhaus. Su origen está ligado al de la propia ciudad, ya que fueron arquitectos judíos —huidos de la Alemania nazi— quienes, coincidiendo con el plan urbanístico que empezó a desarrollarse en 1927, llegan a la ciudad y aplican lo que se conoce fuera de Europa como estilo internacional, adaptándolo a las necesidades del terreno.

Publicidad

El color blanco en las paredes, las formas curvas en fachadas y balcones y su carácter funcional son la seña de identidad Bauhaus. La mayor concentración de edificios de este estilo se encuentra en Tel Aviv —llegando a haber hasta cuatro mil—, lo que ha servido para que la UNESCO le otorgara el destacado título de Patrimonio de la Humanidad.

En definitiva, Tel Aviv es una urbe moderna y cosmopolita, sin renunciar, por ello, a poseer una esencia tradicional. El arte se respira en sus calles y en sus tiendas vintage, así como la diversidad cultural en su arquitectura y gastronomía. Además, la vibrante vida nocturna, las playas mediterráneas y la cultura callejera la convierten en un destino apasionante para todos aquellos que quieren descubrir las costumbres y las experiencias que ofrece una ciudad jovial y artística.

Publicidad

Viaje organizado por la oficina de turismo de Israel

Agradecimientos a la agencia de comunicación Promotourist