La propuesta turística de Panamá, un éxito en FITUR 2020

Su apuesta por la sostenibilidad y la preservación del patrimonio cultural y natural, junto con las novedades que ha presentado en el sector turístico, ha llevado al país a ganar el premio a la excelencia e innovación del turismo.

Stand de Panamá en FITUR 2020

Panamá es conocida por la obra de ingeniería más ambiciosa de la historia —El Canal de Panamá—, pero también por ser la capital de los rascacielos y la modernidad de Latinoamérica. En esta pasada edición de FITUR, sin embargo, presentó una nueva propuesta turística que impresionó a los asistentes. Con ella, se pone en valor su riqueza natural, que se manifiesta en playas espectaculares e idílicas islas —algunas, escenario de éxitos cinematográficos como La casa de papel—. En ese sentido, no podemos dejar de mencionar el archipiélago Bocas del Toro y la exótica isla de Coiba, cuyo parque nacional marino es Patrimonio de la Humanidad. Se convierte, por tanto, en una parada obligatoria para quienes disfrutan rodeándose de la naturaleza y de experiencias únicas, como observar las hermosas aves quetzales o hacer submarino y ver tiburones ballena. Todo ello en una isla agreste, con muy pocos visitantes y apenas infraestructuras.

Otro de los exponentes de la biodiversidad de Panamá se encuentra en el Biomuseo, situado a orillas del Canal. Este edificio, única obra del arquitecto canadiense Frank Gehry en Latinoamérica, es fiel reflejo de su diversidad y sus recursos naturales. Además, recrea, en sus cuatro mil metros cuadrados, cómo se formó el istmo panameño hace tres mil millones de años, uniendo continentes y separando un océano en dos, en lo que constituye uno de los eventos biológicos más importantes del mundo.

Ministro de turismo Iván Eskildsen

El atractivo de Panamá no solo se encuentra en sus bosques tropicales y playas paradisiacas, sino —como el ministro de turismo Iván Eskildsen recalcó en FITUR— está, también, en descubrir su diversidad cultural a través de los siete grupos indígenas que viven en el país y que no se han integrado en la civilización. Conocer sus costumbres, al igual que las de los pueblos afrodescendientes y afrocoloniales —como la cultura Congo, declarada Patrimonio Cultural— es toda una experiencia para los sentidos, que queda grabada en la memoria y en la retina de los visitantes.

La gastronomía como huella de la diversidad

La población panameña está formada por una variedad cultural que se traslada a las tradiciones musicales, al arte, a sus trajes típicos y, por supuesto, a su gastronomía. Su pasado colonial marca una impronta de influencias africanas, indígenas e hispanas en ella, siendo, de esa forma, un reflejo del país y su diversidad. De hecho, la ciudad de Panamá es la primera ciudad en Centroamérica que sido premiada por la UNESCO con el distintivo de Ciudad Creativa Gastronómica.

Es, por ello, que una buena manera de seguir conociendo Panamá, tras recorrer sus paisajes naturales, es experimentar su cultura gastronómica. El ceviche panameño, el sancocho o las carimañolas son algunos de los platos con identidad propia. En Panamá, tierra de frutas, se pueden disfrutar, además, de dulces típicos elaborados con las mejores piezas, como la irresistible cabanga de papaya verde, coco rallado y miel y otros, como los suspiros, exquisitas galletas hechas a base de almidón de yuca o maíz. Se convierte, así, en un verdadero deleite poder saborear cualquiera de estos manjares en un territorio como el del país latinoamericano.

En definitiva, gracias a su patrimonio cultural y natural, Panamá se erige en uno de los destinos turísticos de Latinoamérica por excelencia. Visitar sus islas, conocer la ciudad moderna y de negocios que es su capital, disfrutar de su gastronomía y de las sensaciones que puede ofrecer la Panamá salvaje y aventurera la ha convertido en un lugar destacado en las agendas de los turistas.