Siete lagos rosas para alucinar

Dónde se encuentran los lagos rosas del mundo? ¿A qué debe este bonito color? La respuesta a la segunda pregunta es sencilla: la alta salinidad del agua provoca, junto con la superpoblación de algas, este extraño efecto. Pero si buscamos la responder la primera pregunta, hará falta sumergirse en los recovecos del planeta.

La sal y las bacterias, en alianza constante, crean la fórmula mágica para teñir de rosa algunos de los lagos más espectaculares del planeta
La sal y las bacterias, en alianza constante, crean la fórmula mágica para teñir de rosa algunos de los lagos más espectaculares del planeta

Lago Retba, Senegal

Situado a pocos kilómetros de Dakar y conocido como Lac Rose por los lugareños, este lago posee tal cantidad de sal en el agua que es casi posible palparla, y últimamente se ha extraído en grandes cantidades para su venta. Junto a ganados de vacas lamiendo el suelo, a las orillas se levantan montañas de sal blanca, esperando pacientes a que el próximo camión las elija para salir de allí. Es posible hablar con algunos de los locales que ofrecen trayectos en barca por el lago, y durante el paseo es habitual que expliquen al visitante las causas de este rosa. Se trata de una de las atracciones turísticas más conocidas de Senegal y fue por muchos años la línea de meta en el rally París-Dakar.

Hutt Lagoon, Australia.

No es sencillo para las lagunas conseguir ese delicado tono rosado. Hace falta que se den diversas condiciones para conseguir el color ideal. A esta laguna al oeste de Australia la separa del mar apenas una lengua de arena, no demasiado ancha, que permite filtrarse el agua marina a lo largo de todo el año, pero no lo suficientemente rápido como para superar el agua que entra de los pantanos cercanos. Se provoca así un sano equilibrio entre dos tipos de agua y cantidades de yeso y sal (que fueron extraídas para su uso comercial hasta 1924). Es tan milimétrico el proceso de coloreado que si el lago no estuviese bajo el nivel del mar, probablemente no recibiría los sedimentos suficientes para sonrosarse.

Lago Masazir, Azerbaiyán

Un pequeño lago de apenas 10 km cuadrados, situado a las afueras de Bakú, sirve para abastecer de agua a las poblaciones cercanas e impresionar con su tenue color rosado. Tiene una alta concentración de sal, tanto en su superficie como en la tierra arcillosa de su base, lo que ha llevado a su explotación con fines comerciales. Se calcula que pueden sacarse hasta 1.735 millones de toneladas de sal en este lago. La alta concentración de sal se debe a su proximidad con el mar Caspio, un inmenso lago con categoría de mar menor que une Azerbaiyán, Turkmenistán, Rusia, Irán y Kazajistán al borde de sus aguas.

Lago Hillier, Australia

Al país oceánico parece gustarle el color rosa. Este pequeño lago de seiscientos metros de largo por doscientos cincuenta de ancho posee un tinte rosa muy profundo, casi parecido a los chicles Boomerang. Rodeado por bosques de eucalipto y melaleuca, separado por apenas unos metros de tierra del océano Ártico, el elemento más curioso de este lago es que se desconoce la razón exacta que explique su color. Aunque comparte el elemento común con el resto de los lagos rosados, su alta salinidad, en este caso los científicos se preguntan si son las algas, unas minúsculas bacterias rosadas, o cualquier otro travieso organismo los responsables. Aunque podría ser que las explicaciones de este rosa intenso escapan a la ciencia, y es la magia, simplemente, quién volvió rosa el agua del lago rodeado por perfumados eucaliptos.

Laguna Rosa de Torrevieja, España

El lago rosado más grande de Europa está en nuestro país, en el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, y es posible visitarlo en cualquier época del año. Su característico color rosa, junto a la presencia de bandadas enteras de flamencos, han provocado que ya hayan sido un buen puñado de instagrammers quienes han acudido aquí para hacerse la foto obligada, pero quien sabe, todavía estamos a tiempo de encontrar un ángulo nuevo. Su densidad de sal es barbárica, el propio lago la vomita en forma de enormes bloques que luego recogen para su uso comercial. Con una extensión de 1.400 hectáreas, posee una concentración de sal que alcanza los 350 gramos por litro de agua, prácticamente la misma que en el mar Muerto.

Dusty Rose Lake, Canadá

View this post on Instagram

Or here?

A post shared by leeannkiser (@leeannkiser) on

El lago más rebelde de nuestra lista se esconde entre las montañas de la Columbia Británica y quizás sea el menos conocido, aunque también el más dispar de todos. Sus aguas anóxicas (desprovistas de oxígeno) no admiten la presencia de ningún tipo de microorganismo que contribuya en el tinte rosado. Además, tampoco tiene sal. ¿Dónde está la magia, entonces? La respuesta es tan sencilla que casi decepciona: tras degradarse la harina de roca del glaciar, los restos caen en el agua y la decoloran. Al final no es más que agua sucia, aunque lo sucio nunca fue tan hermoso.

Laguna Colorada, Bolivia

Lugar predilecto para la cría de flamencos, que gustan de alimentarse de pequeños moluscos habitando entre las aguas, también es hogar de una multitud de aves aprovechándose de sus minerales. No es demasiado grande, apenas llega a los 54 kilómetros cuadrados, pero su alta concentración de sal y bórax le dan un extraño color rosado, casi rojo, el más oscuro de nuestra lista. Incluso pueden encontrarse islas de bórax en algunas zonas del lago, y son estas las zonas qué más frecuentan algunas aves migratorias en su paso a Norteamérica.