Escapada de la semana: Un cocido montañés en Potes

El frío se retira rápido de las montañas del norte y empieza la primavera, es buen momento para regresar a los paseos largos por sus valles. Una gastronomía excelente y aire limpio es la escapada perfecta para esta semana en Potes.

Vista de Potes desde la carretera. Un remanso de paz encuadrado por los Picos de Europa.
Vista de Potes desde la carretera. Un remanso de paz encuadrado por los Picos de Europa.

Es importante, cuando se decide subir a los Picos de Europa, encontrar un pueblo cercano en el que descansar debidamente, alimentarse con un cocido montañés que quite el frío de los huesos y, una vez cumplida la aventura, relajarnos cerca del fuego con los zapatos quitados. Cantabria fluye con decenas de pequeños pueblos ricos en cultura, alegría e historia extendiéndose por ella, pero si se debe elegir un pueblo, uno solo entre las maravillas de piedra que la pueblan, ese sería el remanso de roca gris y hayedos: Potes.

No hace falta madrugar

Es sencillo imaginar cómo sería un día en esta localidad fresca al abrigo de las montañas. Lo primero sería despertarse en alguno de los cómodos apartamentos, extremadamente fáciles de conseguir fuera de temporada, al abrigo de la chimenea y con estupendas vistas a los Picos de Europa espolvoreados con nieve nueva. Es imprescindible, cuando se viaja a Potes, conseguir vistas de los picos nevados. De esta manera, nos bastará un momento que vayamos a estirar las piernas por la habitación, o simplemente cuando queramos darnos un capricho a los ojos, para atrancar la vista en uno de los paisajes más hermosos del norte español.

La ruta de Áliva es ideal para no acabar demasiado agotados.
La ruta de Áliva es ideal para no acabar demasiado agotados.Luis Rogelio

Hay apartamentos de alquiler para dar y regalar, de todos los gustos y manías: Airbnb se ha hecho fuerte en Potes, apenas bastan dos pinchazos en la pantalla para conseguirlos, pero todavía quedan algunos alojamientos más tradicionales a las afueras del pueblo. Villa Elena o Villa Solana se muestran favoritas por sus amplios jardines y zonas comunes, con mucha madera, mucho olor a leña, impregnando placenteramente los aromas de nuestras vacaciones. Y si se buscan hoteles, aunque parezca increíble, también tienen porque en Potes hay camas para todos.

Desayuno y aprovisionamiento

Tras un desayuno abundante (hay que prepararse para la aventura), el siguiente paso consistiría en aprovisionarse en alguno de los negocios locales con cecina, quesos frescos de la zona, corbatas dulces y agua, mucha agua. Botas, polar y a la montaña. A Fuente Dé. Fuente Dé, a secas, no se equivoquen. Cuando fui por primera vez busqué como loco Fuente de los Picos de Europa y no salí del coche. Fuente Dé se trata de un impresionante circo glaciar creado durante la última glaciación y del cual nace el río Deva, coloreado por hayedos y pequeños rebaños de caballos pastando melancólicamente la hierba fresca. Hasta allí podemos llegar andando, trepando trabajosamente la rocosa montaña, o subiendo en teleférico (a 18 euros por adulto, ida y vuelta) en apenas cuatro minutos. Desde arriba quizás se vea la ventana de nuestra habitación.

Teleférico Fuente Dé.
Teleférico Fuente Dé.Juan Fernánde (nombre del dueño)

El paseo

Para los amantes del senderismo, una vez pasada la cafetería del teleférico, comienza la ruta de Puertos de Áliva y trece kilómetros de camino que hacen merecer la pena comerse un poco de cecina y queso de oveja.

Este es un camino con historia. Tras pasar el Chalet Real, construido hace más de cien años con motivo de una cacería de Alfonso XIII, el viajero de pies fuertes llega al corazón de los Puertos de Áliva. Allí se levanta muy chiquitita la Ermita de la Virgen de las Nieves (un nombre tan bonito que solo compite con su estampa verde, inmensa) y más adelante, donde solo llegan los que hicieron caso de comprar agua, se extienden como alfombras persas los hayedos de Igüedri y del monte de la Serna. Igual a los textiles de Oriente sirven de manto al húmedo suelo de la cordillera, lo colorean con amarillos chillones, ocres y verdes apagados, acarician con benevolencia las pisadas del excursionista extasiado. Descubrimos que todo merecía la pena si el precio era pagar por pisar la alfombra de la naturaleza. El agua se vuelve innecesaria, la cecina un estorbo para los cinco sentidos arrobados. No queremos irnos pero el sol está cayendo y caminar sin luz es peligroso.

Los caballos pastan libremente por los prados circundantes.
Los caballos pastan libremente por los prados circundantes.Myriam (nombre del dueño)

Reunión en El Bodegón

De vuelta en Potes podemos reencontrarnos con los amigos que se quedaron atrás, más disfrutones de su famoso Orujo y su casco antiguo, e intercambiar con ellos nuestras experiencias. ¿El mejor lugar para ejercitar este agradable intercambio? Fácil, sin despeinarnos, El Bodegón, no hace falta buscar más. Junto a las suculentas carnes y el cocido montañés nos sorprenderá el entusiasmo con que nos hablan de la Iglesia de San Vicente, nosotros explicaremos los colores de la alfombra. Y habrá más carne, más queso, más orujo.

La mejor forma de recuperar fuerzas tras la larga caminata.
La mejor forma de recuperar fuerzas tras la larga caminata.Trevor Hux (nombre del dueño)

Un día en Potes no necesita otra cosa; no hay otra cosa más que podamos necesitar.