Tras la pista de cuatro especies protegidas

La reciente protección a nivel internacional del sisón común, el tiburón martillo liso, el oceánico de puntas blancas y el cazón obligará a hacer planes de conservación que favorecerán su avistamiento

Un ejemplar de sisón común, especie que desde SEO/BirdLife han pedido que se catalogue en España como En Peligro de Extinción en el Catálogo de Especies Amenazadas
Un ejemplar de sisón común, especie que desde SEO/BirdLife han pedido que se catalogue en España como En Peligro de Extinción en el Catálogo de Especies Amenazadas

El sisón común, el tiburón martillo liso, el oceánico de puntas blancas y el cazón son cuatro de las diez especies migratorias que han sido protegidas recientemente a nivel internacional tras su inclusión en el Apéndice I y II de la Convención de Especies Migratorias y que pueden verse en nuestro país. Aunque su avistamiento no resulta precisamente fácil dado su declive. De ahí la necesidad de hacer planes de conservación. En el caso del sisón común (Tetrax tetrax), otrora una especie muy común en nuestros campos, su población se ha reducido en un 48% en los últimos 11 años (un declive del 5,80% de media anual). Y desde 1998 hasta 2017 (año en el que SEO/BirdLife proclamó a esta pequeña avutarda como Ave del Año) acumula un descenso del 76,2%. En Europa el declive es similar: un 72% menos de población, según los datos de SEO/BirdLife. La situación a nivel mundial de esta especie que antaño se extendía desde el oeste de Europa y el noroeste de África hasta las estepas de Asia central también resulta preocupante. Los motivos son los mismos. Esta especie necesita terrenos en barbecho, leguminosas, insectos y los cultivos intensivos, con la consecuente pérdida de hábitat y de alimento (semillas e insectos), amenazan a ésta y otras especies. Las principales poblaciones de nuestro país –considerado el mayor contingente europeo– se localizan en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. Aunque también hay ejemplares en otras nueve autonomías. Su plumaje pardo poco llamativo le permite camuflarse en los campos de cereal.

Con el fin de ver esta especie y otras aves, SEO/BirdLife organiza diferentes viajes. Los próximos, ya en el mes de marzo. El primero tendrá lugar unos días antes de que comience la primavera, el 14 y 15 de marzo con destino al Parque Nacional de Monfragüe, Llanos de Cáceres y el embalse de Arrocampo. Así, mientras en el primer destino podrá avistar especies tan representativas de la zona como el buitre negro, el águila imperial, la perdicera o el águila real, y en el embalse avetoros, cormoranes o garzas imperiales, es en los Llanos donde podrán avistar sisones, así como gangas, ortegas o alcaravanes. ¿El precio? 145 euros (125 euros los socios). Unos días después, el 29 de marzo, SEO/BirdLife organiza una salida en autobús para avistar águilas y avutardas en Madrid, porque más allá del tráfico y de la ciudad, en la región pueden contemplarse rapaces como el águila imperial ibérica y el buitre negro, así como diferentes aves esteparias. Todavía falta por decidir si irán a Campo Real o a Talamanca de Jarama, ambos enclaves lugares en los que puede divisarse el sisón común, sobre todo el primero, ya que acoge más población de machos reproductores. El precio: 42 euros (37 euros en el caso de los socios).

Otras de las especies que antaño se avistaban con mayor frecuencia que ahora son algunos tiburones. Así, “el oceánico de puntas blancas, de alta mar, antes era muy habitual verlo en las Azores y en Canarias”, explica Ricardo Aguilar, director de investigación y expediciones de Oceana. Su declive es notorio: “ha disminuido en más de un 90% su población en los últimos 50 años debido principalmente a las capturas accidentales por palangre y por el valor de sus aletas”.

“Hoy pueden verse en las montañas submarinas del norte de Canarias y en las del sur. El mejor momento para su avistamiento es en verano, ya que se reproduce en esta fecha y es cuando se pueden ver en grupos, si no es una especie solitaria. Aunque sea de interés para los buceadores, verla así es muy complicado, pero navegando sí se puede observar, ya que suelen sacar sus características aletas de grandes dimensiones del agua. Se trata de una especie de superficie, que se puede sumergir a unos 100 o 200 metros”, precisa.

El martillo liso, que ha perdido entre un 80 y un 90% su población en medio siglo, debido tanto a la captura accidental como a la pesca directa es “más fácil de ver en nuestras aguas que el oceánico. Así se puede avistar en el golfo de Cádiz (en las montañas submarinas), en el Estrecho de Gibraltar, en el Mediterráneo y en otras zonas del Atlántico. En Canarias no tanto”, precisa el experto. Además, al tratarse de una especie más costera, a dos millas de la costa es posible verlo, como en El Estrecho de Gibraltar.

En cuanto al cazón, es una especie que se ha sobreexplotado tanto, pese a que en su día era muy común, que resulta difícil de ver. La zona más habitual es el Mediterráneo y el Atlántico. Pero es de las tres la más complicada de avistar por un turista.