Viajes

Guías turísticos y coronavirus

Todos hemos visto cómo en cuestión de días se paralizaba el turismo mundial.

Todos los sectores profesionales en el mundo han sido afectados en mayor o menor medida por la crisis del Covid-19 y el turismo es, sin duda, el principal damnificado. Compañías aéreas, grandes cadenas hoteleras, agencias de viajes… todas han visto cómo en cuestión de días se paralizaba el turismo mundial.

Recientemente era noticia que un grupo de excursionistas llegaba a Palma de Mallorca y, acompañados de un guía, visitaban la ciudad. Esto no habría sido noticia si no fuera por un detalle: ese día se cerraban en España comercios, bares, restaurantes… y se limitaba la libre circulación por las calles. Los excursionistas, grabados por las cámaras de televisión, no entendían a qué venía tanto interés por ellos. Lo mismo ocurría en otras ciudades españolas, donde algunos viajeros, ajenos a la prohibición, seguían deambulando por las calles cámara fotográfica en mano y como si la cosa no fuera con ellos.

«Muchos turistas, ya con la prohibición expresa, seguían saliendo a la calle con total normalidad», nos explica Rafael Vilaplana, fundador y director de Spain Free Tours, empresa de visitas guiadas que, como tantas otras, ha visto afectada y frenada su actividad.

El coronavirus paraliza el turismo

Confinado, como la inmensa mayoría de este país, Rafael Vilaplana nos atiende telefónicamente. Guía turístico, emprendedor y, como muchos empresarios y trabajadores en estos momentos, perjudicado por la gran crisis que, además de sanitaria, ahora es también económica y social. Su empresa, Spain Free Tours, ofrece visitas guiadas en varias ciudades españolas.

Pregunta. Los guías turísticos sois un colectivo que ha estado en primera línea de contacto con turistas de todo el mundo. ¿Cómo habéis vivido la evolución de esta pandemia?

Respuesta. En nuestro caso concreto, al estar en varias ciudades españolas, hemos ido viendo cómo se extendía por zonas no solo el virus, sino también la percepción de este. Madrid fue el primer destino donde cerramos los tours y Euskadi ha sido el último, puesto que allí la preocupación por el coronavirus se ha hecho esperar un poco más. En Valencia y Alicante llevamos más de un mes viendo turistas con mascarillas, aunque cada vez era más habitual. Podríamos decir que se mantenía una calma tensa y seguía habiendo turismo, por lo que mantuvimos nuestros servicios hasta que ya no se pudo más, claro.

P. ¿Cuál es la situación de los guías turísticos en estos momentos?

R. Decir mala es quedarse muy corto. No puedo hablar por otros guías turísticos ajenos a mi empresa, pero es fácil ver que la situación es igual de nefasta para todos. Obviamente todos los tours que ofrecíamos están cancelados sine die. Como empresa, sabíamos que tarde o temprano tendríamos que hacerlo. Habríamos dejado de guiar en la calle varios días antes, por responsabilidad social y por prevención de nuestros guías, sin embargo, era una situación complicada. Según la ciudad, había guías que no veían la necesidad de cerrar ya; en otras ciudades, en cambio, ya nos iban transmitiendo su preocupación. Supongo que es una decisión que a nadie le gusta tener que tomar. Al final, vino impuesta por la lógica y la responsabilidad colectiva.

P. Como empresa de guías, pero hablando en general del sector de guías turísticos en España, ¿cómo se ha encajado este duro golpe? ¿Cómo de cercana o lejana se antoja ahora la recuperación?

R. Como empresa, es muy duro asumir esta realidad. Modestia aparte, somos la empresa líder en ciudades como Valencia, Alicante, Bilbao y San Sebastián y, de un día para otro, hemos pasado a tener cero clientes. ¿Cómo se digiere eso?

Comentando la situación del sector de guías turísticos en general, debo decir que es, predominantemente, autónomo y freelance. La profesión de guías ha ido viendo día a día —o casi hora a hora— cómo la llama del turismo se apagaba en su ciudad y cómo una cascada de cancelaciones de servicios ya contratados iba llegando. Recibir en cuestión de días un cien por cien de cancelaciones y no saber cuándo volverás a trabajar es un golpe económico brutal, pero también un golpe moral y psicológico.

P. ¿Vuestros guías son también autónomos?

R. Nosotros somos un caso poco común dentro del sector de guías, puesto que ninguno de nuestros trabajadores es autónomo, todos ellos están en nómina, contratados —veintisiete en total en toda España—, pero la gran mayoría de guías en la profesión son autónomos y tendrán ahora que lidiar con pagar la cuota de autónomo cada mes teniendo cero ingresos, salvo que haya ayudas claras e inmediatas, lo cual debería concretarse cuanto antes. La profesión de guías turísticos no se merece esto, que por lo general es estacional y precaria ya de por sí, además de ser a menudo la gran olvidada de la industria turística. Creo que debería haber apoyo sin condiciones para esta figura del guía turístico. Los guías somos divulgadores de cultura y anfitriones del turista en los pueblos y ciudades. Somos, por tanto, parte sustancial del tejido turístico.

P. El teletrabajo es uno de los conceptos de moda, pero obviamente en vuestro sector es imposible. ¿Solo queda esperar o hay algo más que podáis hacer?

R. Durante la cuarentena un guía puede hacer muchas cosas, principalmente estudiar y seguir formándose, diseñar nuevas rutas… Pero eso no genera ingresos a corto plazo y, sin trabajar, todo se ve más negro. Nuestra oficina es la calle y trabajamos caminando. Ahora mismo, nuestra empresa está paralizada, como miles en España. El virus no nos deja salir a la calle, así que le hemos dado al botón de pausa durante al menos quince días, aunque parece que será más tiempo. Cuando todo pase y la gente vuelva a viajar de nuevo, le daremos al botón de play y a caminar de nuevo. Tenemos un equipo grande y excelente de guías que volverá a salir a las calles a ejercer su profesión. Va a ser un bache grave, muy grave, pero no va a ser fatal ni definitivo. Nos recuperaremos y volveremos a caminar y a guiar.