Los cinco restaurantes más originales para disfrutar en Marbella

Ir a Marbella sin pasar por uno de estos locales sería como no ir a Marbella

Cuando Alfonso de Hohenlohe decidió convertir Marbella en el destino favorito de la jet-set española, tan atrás como los años 70, poco imaginaba este rinconcito malagueño la pasarela de celebrities que desfilarían por sus playas durante las décadas siguientes. Hablamos de la crema de la crema, la nata más exquisita de la sociedad española. En el Hotel Guadalmina y los bellos chalet de Sierra Blanca puede apreciarse la evolución de la fama española, en sus inicios protagonizada por nombres tan ostentosos como los Franco o los Bismarck, los Alba y los Villaverde. Si había suerte, podías incluso encontrarte con la sonrisa encantadora de Julio Iglesias. Luego pasó el tiempo. Oleadas de rusos y árabes se deslizan con suavidad encajonados en sus deportivos de alta gama, para los mortales es divertido jugar al “coche amarillo” de la manera más sofisticada posible, que bien podría llamarse “el coche deportivo”. Quién más vea, gana.

Aunque los años dorados de Marbella hayan pasado a las Islas Baleares con la conquista de los turistas extranjeros, la fiesta no acaba. Todavía quedan un buen puñado de restaurantes en los que celebrar divertidas veladas con los amigos y, si hay suerte, descubrir a algún cantante o actor de fama buscando unos días de calma.

Chiringuito Sol Beach

En Guadalmina, en primera línea de playa y con vistas incomparables del mar Mediterráneo. Los días claros puede incluso apreciarse la costa africana recorriendo con parsimonia el horizonte. Posee instalaciones para todas las edades, una piscina para adultos y otra para niños, además de servicio de hamacas en la propia playa. Para los más animados cuenta con una zona chill out, música de ambiente y sabrosos cócteles incluidos. Pero lo mejor llega dos noches a la semana, con un espectáculo flamenco entremezclado con el suave arrullar de las olas nocturnas.

Amore e Fantasia

Situado en la zona más privilegiada del Puerto Banús, garantiza diversión con cada plato. Sus platos de pasta resuenan deliciosos en el paladar, bien cargados de queso si lo deseas, y corre el rumor de que sus pizzas son capaces de contentar al italiano más exigente. No es de extrañar. La pizza Bismarck con tomate, mozzarella italiana, jamón cocido y huevo frito hace la boca agua con solo leerla en la carta. Y quien se quede con ganas de fiesta no tiene más que pasearse los diferentes bares de copas que acampan por la zona, siempre ofreciendo las mejores bebidas.

Asador Guadalmina

Aviso a votantes del PSOE, Podemos y demás grupos de la izquierda española. Este local no está decorado a su gusto. No hace demasiados meses se hizo viral la noticia de que su dueño se declaraba públicamente en contra del Gobierno y prohibió a Pablo Iglesias y Pedro Sánchez (o Pietro Falconeti Cum Fraude, como le llaman allí) entrar a comer en su local. Ingeniosos carteles contra el Gobierno y a favor de la Guardia Civil se desperdigan por las paredes, subrayando sus ideales. Pero quizá merezca la pena dejar las ideologías a un lado, o tomarse la vida con mejor humor, para visitar este excelente asador donde el solomillo y el entrecot son de los mejores de la zona.

Trocadero Arena

Situado en la Playa de Río Real, podría considerarse el chiringuito más exclusivo de España. Los clientes que lo visitan dudan qué aspecto destaca más en este excéntrico lugar, si la decoración (juncos haciendo de columnas, cuadros gigantescos de leopardos y el mar de fondo), el ambiente (siempre frecuentado por jóvenes, caras conocidas y expertos del buen vivir) o los cócteles (inspirados en algunas de las grandes figuras que se han paseado por aquí). En cualquier caso, merece la pena darse un capricho una vez al año, y si el capricho se trata de bañar los pies en las aguas cálidas del Mediterráneo y con un arroz con bogavante frente a los ojos, tanto mejor.

Dehesa de Alcuzcuz

Este hotel solo para adultos, escondido entre las zonas verdes de la serranía de Ronda, se aleja del lado excéntrico de Marbella para tomar un aspecto más natural sin abandonar su exclusividad. El que fuera un cortijo malagueño, construido en 1850, ha mantenido su esencia tradicional rodeada de bellísimos jardines cuidados hasta la última hoja y una calma inigualable en el bullicio marbellí. Su gastronomía de sabores frescos y tradicionales, sazonada con recetas caseras que han pasado de generación en generación hasta aterrizar en el paladar del consumidor, es reconocida en toda la zona como una de las mejores que se pueden encontrar.