¿Qué dice el Corán sobre Jesús?

A ojos de la religión musulmana, Jesús fue un importante profeta que precedió a Mahoma, creado por la voluntad de Dios en el seno de una virgen llamada María

Un musulmán de la ciudad de Aceh lee el Corán mientras espera el final del ayuno en la mezquita de Darussalam, Aceh, Indonesia

Ella dijo: Señor mío. ¿Cómo tendré un hijo si no me ha tocado ningún mortal? El dijo: Así: Dios crea lo que quiere. Cuando decreta algo, solo dice: ¡Sé!, y es”.

No encontraríamos este texto en cualquier versión de la Biblia cristiana para explicar la anunciación del Espíritu Santo a María. El libro donde lo encontraríamos es el Corán, en la tercera sura, en su verso 42. Encontraríamos tantas referencias a Jesucristo, tan precisas y repartidas a lo largo de este texto sagrado, que bastaría contarlas para descubrir que su nombre se escribe más veces que el del Profeta Mahoma. Ya en la segunda sura, en el verso 81, leeríamos incluso una recriminación a los hombres por haber martirizado a Jesús: “Ciertamente, os hemos dado el libro de Moisés y, después de él, le hemos hecho suceder por enviados. Hemos dado pruebas a Jesús, hijo de María, y le hemos auxiliado con el Espíritu Santo. Pero cada vez que os ha venido un Enviado con lo que no deseaban vuestras almas, os habéis enorgullecido, y a una parte la habéis acusado de impostora, y a otra, la habéis matado”.

Las menciones se suceden de manera constante, se dice de Jesús que es hijo de María por voluntad de Dios, hijo de Dios también, que es un hombre de la misma categoría que el primero, que Adán, que fue auxiliado con el Espíritu Santo, que es Mesías. Pero un aspecto queda claro: para el credo musulmán, Jesús no es Dios.

Un Mesías

Desgajando verso a verso el bellísimo Corán, dedicándole el tiempo que requiere, comenzamos a comprender el lenguaje en el que habla. Aquí haría falta un inciso para explicar correctamente a qué nos referimos al hablar de un lenguaje concreto, no tanto en los asuntos del idioma porque los textos sagrados del Islam pueden encontrarse en español o en inglés o francés o alemán, sino en la simbología que carga cada una de las palabras. Parecen haber sido seleccionadas una a una con el mismo cuidado. Así, todo aquel que lea el Corán con los mismos ojos con que lee los Evangelios, fácilmente podrá malinterpretar lo que lleva escrito y caer en el error de que Jesús es considerado Dios, de la misma manera que lo son Padre y Espíritu Santo.

Un musulmán lee el Corán en su teléfono móvil

El primer cambio viene acompañado por un determinante. Según la religión musulmana, Jesús no es el Mesías, sino un Mesías. Mientras que los cristianos o judíos utilizan la palabra Mesías para designar al Hijo de Dios enviado entre los hombres, en el islam se denomina Mesías a todos los profetas que han difundido su Palabra. Moisés también es un Mesías en este caso, y Abraham y Noé.

Viene escrito. “Recuerda cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Hijos de Israel! Yo soy el Enviado que Dios ha mandado para confirmar el Pentateuco, que me precedió, y albriciar un Enviado que vendrá después de mí. Su nombre será Ahmad” (61.6). Se piensa que Ahmad corresponde en realidad a Mahoma, el Profeta de Dios, que ciertas corrientes islámicas también señalan como Mesías. De esta manera, el Corán deja señalado, sin lugar a dudas, que Jesús es un enviado de Dios que sucede a sus antecesores y precede al enviado próximo que sería Mahoma.

Hijo de Dios

Jesús es, ante Dios, igual que Adán al que creó del polvo. Luego dijo: Sé. Y fue”. (3:52). A los ojos del credo cristiano, Jesús nació como resultado de la unión espiritual entre María y el Espíritu Santo, convirtiéndolo así en el Hijo de Dios, en Dios mismo como Hijo en la Santísima Trinidad. En el credo islámico, por el contrario, existe un solo Dios y su nombre es Alá, y Jesús fue su hijo como lo sería cualquier otro hombre. Con la enorme diferencia de que este hijo suyo, más puro que cualquier otro que hubiese nacido hasta la fecha, nació por su deseo, porque Él quiso que así se hiciera y sin necesidad de que María yaciese con varón alguno, y quiso crearlo, como creó a Adán, auxiliado con el Espíritu Santo.

Pero nada de esto le convierte necesariamente en Dios. Le convierte en Mesías y en una de las máximas figuras mencionadas en el Corán junto con Mahoma y Abraham.

Esta podría señalarse como la máxima diferencia entre la visión cristiana de Jesús y la musulmana. En la primera será Dios Hijo y en la segunda, hijo de Dios. “Este es el relato verídico, y no hay dioses, sino el Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio”. (3:55). Son numerosas las menciones que hace el Corán acerca de la existencia de un Dios Único, Todopoderoso, Creador de todas las cosas, y se niega en todo momento la existencia de una Santísima Trinidad a la vez que rechaza la adoración a cualquier hombre hecho a Su imagen.

De hecho, ni siquiera se describe de la misma manera su nacimiento. Mientras los Evangelios hablan de un parto sin dolor en un pesebre de Belén, de forma semejante a una luz atravesando el cristal, en el Corán se dice que los dolores del parto le llegaron a María junto al tronco de una palmera. Apoyada en ella y lamentándose por su dolorosa situación, escucha salir de debajo la voz de Gabriel: “Pero Gabriel, desde abajo, le gritó: ¡No te entristezcas! A tus pies ha puesto tu señor un arroyuelo. Sacude hacia ti el tronco de la palmera: te caerán dátiles maduros; come, bebe y tranquilízate". (19:24-26). Allí dio a luz a Jesús, según explica el Corán, y se añade además que el niño fue capaz de hablar a los dos días de haber nacido.

Palestinas seguidoras de Hamas sostienen un ejemplar del Corán, durante una protesta contra Israel en la ciudad de Tulkarem

Muerte de Jesús

Según indican la mayoría de las vertientes islámicas, Jesús fue ciertamente crucificado por los miembros del Sanedrín en colaboración con los romanos, aunque debe tenerse en cuenta que en lo que respecta a este asunto y su ascensión, existen discrepancias entre las ramas chiíes y mutazilíes con respecto a los suníes. No es un tema sencillo de aclarar en la brevedad de un artículo pero podría mencionarse la creencia más distendida entre los ahmadíes. Aseguran que Jesús fue crucificado durante horas hasta que se hizo de noche, luego fue bajado de la cruz vivo pero inconsciente y cuidado durante tres días por un medico hebreo. Al tercer día se reunió en secreto con los apóstoles y después partió a Damasco. Buscó a las tribus perdidas de Israel hasta que se detuvo en Cachemira (India) y allí murió a la edad de 120 años. Siendo su ascensión una de espíritu y no de cuerpo.

Pero no es un tema fácil de concretar. Esto se debe a que existen múltiples referencias que niegan la muerte de Jesús en la cruz, aunque la Historia (aparte de las religiones) asegura que Jesús de Nazaret fue un líder hebreo que ciertamente murió crucificado. Volvemos a la cuestión del lenguaje del Corán. En este momento resulta complicado de descifrar, cuando dice: “Pero no le mataron ni crucificaron, pero a ellos se lo pareció. Quienes discuten y están en duda acerca de Jesús, no tienen conocimiento de él: siguen una opinión, pues, con certitud, no le mataron, al contrario, Dios le elevó hacia Él, pues Dios es poderoso y sabio”. (4:156). Podría ser que en un primer momento queramos pensar que se hace referencia a la ascensión de Jesús en el instante de su crucifixión pero, al ojear el verso 48 de la tercera sura, descubrimos que Dios aseguró a Jesús que le haría fallecer de muerte natural antes de llevarle hasta Él.

Comienzan las discrepancias. Unos dirán que Jesús fue crucificado y sanado por el médico Necdemo; otros negarán cualquier relación con la cruz; los más, asegurarán que no fue crucificado Jesús sino un impostor, y por esta razón “se lo pareció” a otros que “no tienen conocimiento de él”. Dependerá de la rama a la que preguntemos.

Jesús es en definitiva a ojos del islam un profeta, un hombre santo que fue concebido por voluntad de Dios, el predecesor de Mahoma y una figura digna del respeto y del oído de los fieles musulmanes. Pero no hay más Dios que Alá. Y Mahoma, Jesús, Moisés, Noe y Abraham son sus profetas.