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DCIM\114MEDIA\DJI_0009.JPGFotografía cedida por Gipuzkoa Turismo

Hondarribia, viaje al Medievo con alma marinera

Esta ciudad cuenta, además de con su extraordinario patrimonio monumental, con un maravilloso entorno natural

«Porque en perderse aquella villa se pierde toda Gipuzkoa», así quedaba reflejada la importancia de Hondarribia en un memorial dirigido al rey de Navarra hace siglos. Fundada a principios del siglo XIII sobre un pequeño promontorio que asoma a la bahía de Txingudi, la entonces villa es, hoy en día, una ciudad de Gipuzkoa que cobija en su interior fascinantes atractivos.

Un singular patrimonio monumental, reflejo de su pasado histórico

A veinte kilómetros de la hermosa ciudad San Sebastián, Hondarribia alberga un maravilloso conjunto medieval que se entremezcla con el espíritu marinero de este municipio, cuyo mar, plagado de pescadores, invita a contemplar unas hermosas vistas de la verde y escarpada Costa Vasca y a seguir su panorámica senda litoral para contemplar, de esa forma, los acantilados más imponentes del País Vasco.

Custodiada por la escultura del Hatxero, la Puerta de Santa María, una de las dos entradas principales, nos permite transportarnos a una época pasada, imaginando cómo se movían los goznes que aún conserva en su parte interna, y cómo sonaba el puente levadizo que permitía acceder a la villa. Sorprende, ya en el interior, el trazado en cuadrícula de sus calles, característico de las poblaciones fundadas en el Medievo, y sus angostas calles adoquinadas. Destaca, por su belleza, su Calle Mayor, la arquitectura de su iglesia parroquial y el monumental Castillo de Carlos V, convertido en Parador Nacional, y rodeado por edificios antiguos de piedra que consiguen captar la atención de los viajeros. La muralla, que en la Edad Media rodeaba toda la ciudad, está presente en todo el perímetro, pero, excepto una sección que es visible, su mayor parte se encuentra escondida en los edificios actuales.

Puerta de Santa María FOTO: Fotografía cedida por Gipuzkoa Turismo

Ya extramuros, se encuentra el histórico barrio de la Marina, emblemático por ser el antiguo barrio de los pescadores y por presentar, actualmente, una arquitectura de carácter popular, con casas tradicionales de pescadores, que destacan por sus colores vivos y por sus típicas balconadas de madera pintadas en tonalidades alegres y adornadas con flores. Se ha convertido, gracias a ello, en unas de las estampas más reconocidas del lugar.

Tradición, naturaleza y gastronomía, tres alicientes para visitar Hondarribia

Hondarribia cuenta, además de con su extraordinario patrimonio monumental, con un maravilloso entorno natural, tanto hacia la costa como hacia el interior. En él, encontramos el Monte Jaizkibel, el Faro de Higuer, el sendero Talaia, la bahía, la marina de Jaizubía, y mucho más, como su espectacular playa de arena fina, de larga extensión y aguas tranquilas. Por otro lado, Hondarribia marca el inicio, en el Norte, del Camino de Santiago, que atraviesa toda la cornisa cantábrica.

De igual modo, el encanto especial de esta ciudad está en sus muchas tradiciones, como sus Fiestas de la Virgen de Guadalupe, patrona de la localidad; la Procesión del Silencio en Semana Santa; la Fiesta del Arca y la entrega de la Kutxa, sin olvidar el Alarde que se celebra cada ocho de septiembre; y, por supuesto, en su exquisita gastronomía, presente en sus restaurantes –algunos con estrella Michelín–, terrazas y gastrobares. Hondarribia ofrece, de esta forma, gran diversidad de propuestas para disfrutar de su mejor cocina, de sus productos autóctonos y, sobre todo, de su autenticidad.

Si algo caracteriza a Hondarribia es, en definitiva, saber mantener con orgullo su carácter guerrero, forjado tras los numerosos ataques y asedios que sufrió en el pasado por su situación estratégica como «llave» para entrar en Castilla. Pasados los siglos, este legado histórico y la belleza de su patrimonio llamaron la atención, incluso, de literatos de renombre, como Víctor Hugo, quien la describió como «una silueta de un pueblo de oros con campanario agudo, al fondo de un golfo azul, en una extensión inmensa».

En suma, su historia, su arquitectura y su maravilloso entorno natural hacen de Hondarribia un destino de viaje que despierta los sentidos para proporcionar una experiencia inolvidable a todo aquel que transita por sus calles.