Cultura

Y después de cinco siglos, el palacio Vendramin Grimani de Venecia se abre al público

“Ni hotel, ni shopping center, queremos ofrecer cultura humanista”

El Palazzo Vendramin Grimani en el centro.
El Palazzo Vendramin Grimani en el centro. FOTO: Patrick Tourneboeuf

El Palazzo Vendramin Grimani es uno de los tesoros de la ciudad. Por siglos y siglos ha sido una casa particular. Un rincón discreto e incluso secreto. Los que han decidido abrirlo al público, saben que esto es una aventura, pero una aventura colectiva y compartida devolviéndole al salón del Dux Grimani, la cultura que él le otorgó.

Desde hoy y por primera vez en la historia se puede visitar e inclusive estudiar allí, en la casa de los Vendramin Grimani en la que han vivido 5 siglos. Esta riquísima y noble familia veneciana no se privaba de nada, tenía 39 personas de servicio, 2 curas, 14 gondoleros... siendo que las otras familias como la Zenobio tenía 6 gondoleros y “sólo” 36 personas de servicio ó los Mocenigo di San Stae vivían con 26 personas de servicio y 4 gondoleros. La cantidad de personal de los Grimani no se justificaba por ser una familia numerosa, pero el prestigio social era imprescindible. Lo más destacado de su historia, además del inmenso poder adquisitivo, era su interés por la cultura que prevaleció y prevalece hasta hoy.

Uno de los salones del Palazzo Vendramin Grimani
Uno de los salones del Palazzo Vendramin Grimani FOTO: UGO CARMENI

La casa del Dux Pietro Grimani, es de los palacios venecianos que se habían mantenido cerrados a extraños hasta hoy. Ha sido de las pocas casas nobles de Venecia que había mantenido la privacidad propia de una familia noble. Es un edificio del siglo XVI y es uno de los que cuando se va navegando por la zona de Rialto, quisiera uno traspasar los cortinones y descubrir su interior, ¿qué tesoros guardarán allí?, ¿te lo imaginas por dentro?, ¿quienes son los que están desembarcando, los ves?... se sueña con ser uno de los afortunados de ser recibido en el muelle desde el agua pero, la góndola pasa delante y la aspiración de penetrar en ese mundo privado veneciano se esfuma.

Entrada al palacio
Entrada al palacio FOTO: Alicia Romay

Una aventura maravillosa

Pero lo mejor de todo es lo que sigue, en el 2018 sus nuevos propietarios (el grupo LFPI) decidieron renovarlo y la Fundación dell’ Albero d’Oro constituida en el 2019 quiere devolverle vida y espíritu al Palacio Vendramin Grimani (antiguo palacio Grimani Marcello). La fundación está compuesta por un grupo de profesionales franceses e italianos, amantes de Venecia con un largo historial profesional en el ámbito de las empresas dedicadas al arte y a la cultura, y son ellos los que han decidido no caer en lo que hubiera sido lo más normal, que sería convertirlo en hotel o dedicarlo a alguna otra actividad comercial. Este grupo de venecianos amantes de su ciudad, de sus orígenes y de la historia de Venecia han decidido apostar por algo maravilloso: “Devolverle a la ciudad lo que había perdido” – así lo confiesa abiertamente y emocionada Daniella Ferretti.

Ferreti es arquitecta y ha sido la Directora del Museo Fortuny de Venecia, actualmente está totalmente involucrada en este gran acontecimiento -” Estamos emocionados de volver a “ser parte del juego”, de hacer algo para esta ciudad, somos un grupo que está ligado al gran amor a Venecia y por el arte en general, pero sobre todo, tenemos la voluntad de crear una pequeña alternativa que ayude a mantener esta ciudad viva y que no sea solo invadida de turismo desastroso con lo que se hubiera decretado su muerte”

Un saloncito en el palacio
Un saloncito en el palacio FOTO: UGO CARMENI

“Hemos hecho esto para mantener la ciudad viva y que no viva de un turismo desastroso, continuar así se hubiera decretado su muerte” Daniela Ferretti.

Dice que la pandemia les ha hecho reflexionar profundizando en la fragilidad de la ciudad, “si lo que queremos es dejarla a las generaciones futuras, debemos analizar un nuevo modelo de desarrollo, y nuestro pensamiento está en que vuelva a ser eso, una ciudad hechas de personas que vivan en ella, no importa que no hayan nacido en Venecia, solo necesitan tener la ilusión de vivir una experiencia extraordinaria”

Quieren que los jóvenes elijan Venecia como su ciudad, para impregnarse de aprendizajes en torno al arte y a la cultura. Una de las misiones principales es convertirse en un lugar de intercambios artísticos y culturales, un lugar en donde se comunique, con una Bolsa de estudios en la que ofrecerán premios y proyectos multidisciplinarios. Los intercambios internacionales con acuerdos con universidades públicas y privadas se unirán a este ambicioso y gran proyecto. No piensan detenerse, conocen sus raíces y están conscientes de que si conocen su pasado, se puede construir el futuro.

Venecia consiguió ser una gran fuerza económica basándose en su capacidad artesanal y como los venecianos conocen realmente el arte en todas sus vertientes, hasta las vertientes consideradas menores, que no lo son, quieren demostrar que eso todavía existe. Quieren volver a crear las pequeñas cosas, pero haciéndolo bien.

Con este palacio que siempre ha sido privado en el que nunca en su historia los habitantes de Venecia pudieron entrar, se da la posibilidad, y no solo a sus habitantes sino también al exterior, de acceder a él, de impregnarse de cultura, de arte, de una formación en un lugar tan único que parece irreal.

El Palacio abrirá sus puertas el lunes 24 de Mayo y en esta primera histórica ocasión se han elegido a dos artistas franceses para colgar sus piezas en los muros del palacio. que han vivido el antes y después del Palazzo Vendramin Grimani.

Patrick Tourneboeuf a la izquierda e Yvan Salomone a la derecha.
Cada uno admirando la obra del otro en el palazzo Vendramin Grimani
Patrick Tourneboeuf a la izquierda e Yvan Salomone a la derecha. Cada uno admirando la obra del otro en el palazzo Vendramin Grimani FOTO: Alicia Romay

Yvan Salomone, reconocido pintor experto en acuarelas, nacido en Saint Malo que ha dedicado parte importante de su obra a la representación de yacimientos portuarios de su ciudad natal, ha colgado sus obras provenientes de una colección privada, las piezas indagan con un lenguaje artístico inédito los pasajes a la modernidad sin ninguna figura humana creando espacios metafísicos y comenta a La Razón " Esto es una casa, esto es combinar lo existente entre lo exterior y lo interior, es una intimidad exterior que entra a la intimidad interior” y el fotógrafo Patrick Tourneboeuf nacido en París que a mitad de los años 90 se interesó por los lugares comunes de espacios urbanos dice que " le llamaron solicitando que creara historias mediante sus fotografías para la apertura al público por primera vez en la historia de uno de los palacios más históricos de Venecia. Le pidieron que fueran imágenes captadas por su objetivo y que mantuvieran la esencia del palacio manteniendo el pasado y el futuro” se preguntaba cómo iba a ser capaz de interpretar en una fotografía un palacio que nunca en siglos había estado abierto al gran público y mostrar la transformación sin que pareciera una gran cambio, sino una mejora arquitectónica incluyendo la electricidad, los suelos, los techos…” y recordando sus primeros días dentro del palacio - “estuve seis días dentro de él, observando cómo entraba y salía la luz a las estancias, entre tantos y tantos detalles”.

La directora de la Fundación dell’ Albero d’Oro, Beatrice de Reyniès, experta en la recuperación y el desarrollo de espacios culturales y turísticos, declaró para La Razón: “En este palacio queremos que reviva esa vida que tenían sus habitantes, las grandes familias venecianas y de recuperar las colecciones que han sido de la propiedad de esta familia” sobre la recuperación de las obras de la familia comentó que “la colección se fue dispersando, será un gran trabajo de búsqueda y para ello contamos con Massimo Favilla y Ruggero Rugolo, dos historiadores que han escrito un libro sobre la colección de la familia y de su patrimonio de arte - Appunti su palazzo Grimani dall’Albero d’Oro a Venezia - Dentro de la colección de la familia se encuentran piezas del siglo VI y VII de Tintoretto y Sebastiano Ricci entre otros artistas reconocidos venecianos. “La búsqueda será basada en la historia del palacio y la familia, pero también ofreceremos una bolsa de estudios y daremos la oportunidad a artistas que quieran interpretar con sus obras la vida de este lugar”

¿Sueñas con entrar en uno de los palacios privados de Venecia de esos que ves cuando paseas en la góndola?