Ruta por Encartaciones, una de las comarcas más históricas de Vizcaya

Entre «txapelas», villas medievales y coches antiguos el viajero que recorre Encartaciones logra adentrarse en los cimientos del País Vasco

Vista panorámica de la comarca de Encartaciones
Vista panorámica de la comarca de EncartacionesFotografía Maica Rivera

«Amaneceres gloriosos en los montes de las Encartaciones, cuando el cielo se rasgaba la piel entre las ramas de algún árbol…», estas palabras forman parte de una novela de Luis de Castresana, uno de los escritores vascos más célebres del siglo XX. Al leerlas, se despierta el deseo de recorrer la citada comarca, situada en el extremo más occidental del País Vasco, y ver desde allí salir el sol al alba. Esta región, denominada Encartaciones, se caracteriza por su maravilloso entorno de cumbres y valles, pero también por su rico patrimonio monumental. Sus magníficas construcciones —casas de indianos, torres medievales y palacios barrocos— y sus municipios con gran personalidad como Balmaseda, unidos a sus variados recursos turísticos, entre los que se encuentra la impresionante Cueva de Pozalagua o el museo de coches antiguos y clásicos de Torre Loizaga, hacen de esta tierra vasca un destino de viaje ideal para los apasionados de la cultura y la naturaleza, aderezada de buena gastronomía.

Balmaseda, un pueblo medieval en medio de un paisaje bucólico

Conocida por ser la primera villa fundada en Vizcaya, provincia a la que pertenece Encartaciones, Balmaseda ostenta el título de villa desde el año 1199 y atesora emblemáticas construcciones como el Puente de la Muza o Puente Viejo. Fue en el siglo XIII cuando se erigió sobre las aguas del río Cadagua y ha sido, desde entonces, apreciado por pintores, fotógrafos y viajeros, quienes han plasmado en sus lienzos, cámaras y cuadernos de viaje la belleza de esta obra. En esta población destaca, también, el Conjunto Monumental de Santa Clara, que actualmente está restaurado y alberga un precioso hotel y el Centro de Interpretación de la Pasión Viviente —en este municipio se celebra una de las representaciones del vía crucis más importantes del panorama nacional—; la iglesia de San Juan del Moral, hoy en día cerrada al culto y que acoge el Museo de la Historia de Balmaseda; y, entre otros lugares más, un espacio que nos adentra en la tradición vasca: el Museo Boinas La Encartada. Por todo lo citado, Balmaseda es algo más que un pequeño pueblo de origen medieval, es un rincón que nos sumerge en la historia más antigua de Vizcaya.

Puente de la Muza FOTO: Fotografía Maica Rivera
Torre Loizaga, un conjunto arquitectónico y natural de ensueño

Como ya se ha mencionado, uno de los recursos turísticos más afamados en Encartaciones, o Enkarterri en euskera, es la Torre Loizaga, un enclave en un entorno único que ofrece, entre otras cosas, la visita a su museo de coches antiguos, clásicos y deportivos, en el que destaca su colección de Rolls-Royce, la más importante y completa de Europa. Ubicada en Galdames y rodeada de un paisaje montañoso, este edificio es un imponente conjunto arquitectónico reconstruido, a partir de lo que fueron las ruinas de un antiguo bastión defensivo del siglo XIV, por el empresario y coleccionista Miguel de la Vía, originario de Galdames, quien dedicó décadas de trabajo a la creación de este espacio, fusionando la artesanía con la tecnología y la atmósfera medieval del sitio con la mecánica de los coches más espectaculares, preservando y poniendo en valor esta joya del patrimonio cultural de Vizcaya.

Por otro lado, aparte de la interesante visita al museo y la torre, este lugar ofrece la posibilidad de la celebración de eventos. Sus salones interiores, que abarcan más de 1.500 metros cuadrados, junto con sus extensos jardines, así como la intimidad que proporcionan sus murallas, hacen que cualquier ceremonia, banquete, cóctel o baile celebrado aquí sea una experiencia maravillosa para los sentidos.

En definitiva, Torre Loizaga no solo es un monumento, un museo o un lugar para celebrar eventos, es, así mismo, un enclave privilegiado que transmite valores profundos e intangibles y que destila refinamiento y exclusividad.

Museo de coches clásicos de Torre Loizaga FOTO: Fotografía Maica Rivera
La Cueva de Pozalagua, un tesoro artístico natural subterráneo

Galardonada como Mejor Rincón 2013 por la guía Repsol, la Cueva de Pozalagua, en el corazón del Parque Natural de Armañón, en el municipio del Valle de Carranza —el más grande de Vizcaya—, es otra visita obligada en una ruta por Las Encartaciones. La catedral subterránea, como así se le conoce, reúne una de las mayores concentraciones de estalactitas excéntricas del mundo, cuyas formaciones —que necesitan cien años para crecer un solo centímetro— se extienden y se ramifican en todas las direcciones, desafiando las leyes de la gravedad y creando composiciones semejantes al coral y a finas raíces. Todo ello la ha convertido en un referente para los amantes de la espeleología y en un espectáculo único que nos introduce en las profundidades desconocidas de Vizcaya.

Esta cueva fue descubierta de manera fortuita en 1957, pero su laberíntico interior, con 125 metros de longitud, 70 de anchura y 20 de altura, fue creado hace millones de años, una obra de la naturaleza que es, sin ninguna duda, un auténtico placer para la vista. Adentrarse en esta cueva supone, por tanto, sumergirse en la belleza indómita de nuestro planeta y ser consciente de que bajo tierra queda aún mucho por explorar.

En pocas palabras, Balmaseda, Torre Loizaga y la Cueva de Pozalagua representan, por sí mismos, la esencia de la comarca de Encartaciones: historia y naturaleza. Tres lugares que dejan una huella inolvidable en la retina de todo aquel que vive la experiencia de contemplarlos en persona.