Castilla y León

Valladolid o cómo practicar «slow travel»

Después de meses de pandemia la provincia de Valladolid nos invita a poner en práctica el turismo «slow», con experiencias sensoriales seguras

Vista de Peñafiel, en la provincia de Valladolid
Vista de Peñafiel, en la provincia de ValladolidPacoSantamaria

La luz al final del túnel comienza a intuirse después de largos meses de pandemia, y eso significa que llegó el momento de volver a sentir el placer de viajar. Pero ahora toca hacerlo de otro modo, de manera más consciente, priorizando la cercanía y haciendo hincapié en los pequeños grandes placeres que suponen el sosiego aderezado de buena gastronomía. Es el llamado turismo «slow», una práctica que se consolida como una forma de viajar diferente y segura, en la que las experiencias cobran todo el protagonismo. Y es ahí donde la provincia de Valladolid tiene un gran potencial que ofrecer.

Son muchos los argumentos que hacen a Valladolid un destino «slow» de primer nivel. Ejemplo de ello es el enoturismo de altísima calidad, no en vano la provincia cuenta con cuatro Rutas del Vino Certificadas: Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro. Y sobre todo cuenta con algunas de las bodegas más exclusivas del panorama enológico español que aúnan tradición y modernidad, acompañadas de hoteles de máximo nivel ubicados en espacios únicos fuera de la capital.

Panorámica de un viñedo en la provincia de Valladolid, donde existen cuatro Rutas del Vino certificadas
Panorámica de un viñedo en la provincia de Valladolid, donde existen cuatro Rutas del Vino certificadasPacoSantamaria

Junto a los alojamientos de primera categoría destaca también la alta gastronomía, basada en la amplia despensa vallisoletana y en la calidad de sus productos. Aquí es donde se hacen hueco once restaurantes con estrellas Repsol y cinco con estrella Michelín, de los que solo uno está en la capital y el resto en municipios de la provincia, dos de ellos además con la nueva estrella verde que reconoce a aquellos restaurantes que apuestan por la sostenibilidad y la reducción del impacto medioambiental. Son solo algunos ejemplos de la alta calidad de la gastronomía de la provincia vallisoletana.

Comer y beber bien está asegurado en Valladolid, pero también descansar, gracias al turismo de salud, cada vez más presente en la provincia, con balnearios y spas en entornos únicos, como conventos y monasterios reconvertidos para atender al huésped más exigente.

Naturaleza desconocida

La provincia de Valladolid es la más llana de España, pero presume de un gran legado natural ideal para realizar rutas de senderismo asequibles a todas las edades y perfiles, ya sea a pie o en bici, mientras que los más atrevidos pueden viajar en globo, a caballo o en 4x4. Miles de caminos rurales para descubrir y disfrutar surcan toda la provincia, aunque destacan el entorno de la Reserva Natural de las Riberas de Castronuño, con el embalse de San José en el río Duero como hilo conductor. O las seis rutas de senderismo de Delibes, itinerarios que el escritor sigue en otros tantos de sus libros y que nos llevan hasta 33 municipios, algunos fuera de las rutas tradicionales.

Además, este año es Año Jacobeo y por la provincia transitan tres caminos a Santiago: el de Madrid, el de Levante y el del Suroeste, aunque estos dos convergen. Todos ellos muy bien señalizados y con mejoras en sus albergues. Todo ello sin olvidar la Guía de Senderos Homologados de la provincia, editada en colaboración con la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León. Más información en la web www.provinciadevalladolid.com.