Bodegas y viñas centenarias a un paso de Madrid

San Martín de Valdeiglesias es un buen punto de partida para descubrir las Rutas del Vino madrileñas

San Martín de Valdeiglesias cuenta con el Castillo de la Coracera, del siglo XV
San Martín de Valdeiglesias cuenta con el Castillo de la Coracera, del siglo XVFotografía Belén Imaz

La Comunidad de Madrid cuenta con pueblos y parajes de extraordinaria belleza, ideales para aquellos viajeros que quieran alejarse del núcleo urbano y descubrir, a través de este turismo rural sosegado y seguro, algunos de estos acogedores municipios y la experiencia del enoturismo.

San Martín de Valdeiglesias es una de las cuatro regiones vitivinícolas en la Comunidad de Madrid, y en los nueve términos municipales que abarca: San Martín de Valdeiglesias, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Colmenar de Arroyo, Chapinería, Navas del Rey, Pelayos de la Presa, Rozas de Puerto Real y Villa del Prado, se concentran doce bodegas inscritas en la Denominación de Origen Vinos de Madrid —única capital europea que cuenta con D.O. propia—, convirtiéndose en una zona especialmente interesante para todos aquellos que quieran disfrutar de una experiencia en la que se une gastronomía, naturaleza y cultura.

Garnacha y Albiño

La ruta enoturística nos lleva a detenernos, en primer lugar, en el municipio que da nombre a esta subzona: San Martín de Valdeiglesias. En pleno corazón del Sistema Central y en la ribera del río Alberche, uno de los principales atractivos de esta localidad son sus bodegas, algunas tan emblemáticas como la Bodega Valleyglesias, la Bodega Tierra Calma y la Bodega Moradas de San Martín. Tres espacios que, a través de una agricultura ecológica y la recuperación de viñedos centenarios —de Garnacha y Albillo Real—, han creado exquisitos vinos de comarca, cada una con sus particularidades, pero todos ellos con la expresión distintiva del terroir. En otras palabras, cada vino que sale de las barricas de estas bodegas tiene personalidad y carácter propio para deleitar a los más exigentes enófilos, quienes tienen aquí, a menos de una hora de Madrid, la posibilidad de conocer el apasionante proceso de cómo la uva se transforma en uno de los elixires más demandados del mundo.

Esta bonita localidad se complementa, además, con un patrimonio que hace aún más ineludible visitarla. Entre sus recursos turísticos podemos citar el Monasterio de Santa María la Real —el más antiguo de Madrid— y, por supuesto, el Castillo de la Coracera, una imponente construcción del siglo XV que nos traslada directamente a la Edad Media. Cuenta con una vinoteca —sede del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid—, una capilla, una bodega y una torre del homenaje con unas espectaculares vistas de la Sierra de Gredos y la campiña de alrededor, en la que destacan los viñedos que plantaron los monjes de un monasterio benedictino que hubo tiempo atrás en el valle, un reflejo más de que San Martín de Valdeiglesias es una tierra de vinos con gran tradición en estas lides.

Detalle de un viñedo al oeste de Madrid FOTO: Fotografía Belén Imaz
Cadalso de los Vidrios y Villa del Prado, historia, cultura y gastronomía

La ruta guiada por la Comunidad de Madrid con el vino como hilo conductor nos lleva a otros municipios con un particular encanto, como Cadalso de los Vidrios y Villa del Prado. En el primero, podemos encontrar bodegas tan destacadas como la Bodega Cristo del Humilladero, que ofrece, además de visitar sus instalaciones, una bonita ruta a caballo para contemplar de una forma muy especial la magia de la sierra de Gredos. No obstante, este municipio sorprende, también, por el patrimonio que cobija en su territorio. En él se puede visitar el Palacio de Villena y sus jardines, ambos declarados Bienes de Interés de Interés Cultural, y la Casa de los Salvajes, conocida también como Casa del Austria, que se trata de una bonita edificación solariega que nos transporta al siglo XVI.

En el segundo, Villa del Prado, en la frontera con Toledo, aparte de sus bodegas, como la de Nueva Valverde, que produce los vinos más galardonados de la Comunidad de Madrid, cuenta con una oferta cultural, artística e histórica muy interesante, entre la que podemos destacar la Iglesia de Santiago Apóstol, un templo a cuyas bóvedas se le ha otorgado el título de «La Capilla Sixtina de Madrid»; su valor artístico fue reconocido declarándola Bien de Interés Cultural. Una parada en la llamada «Huerta de Madrid» que no dejará indiferente ni a los amantes del vino ni a los que disfrutan de una atmósfera medieval, en un entorno idílico.

Otras rutas vitivinícolas madrileñas de interés: Arganda, El Molar y Navalcarnero

No podemos concluir este artículo sin citar, al menos, las otras tres regiones de vino de la Comunidad de Madrid. Arganda, la más extensa de las cuatro subzonas, es conocida por atesorar uno de los más sobresalientes patrimonios históricos y artísticos y por incluir más de treinta bodegas adscritas a la D. O. Vinos de Madrid; El Molar, en la que pueden encontrarse los primeros signos de la existencia de actividad vitivinícola en las Cuevas del Vino de El Molar; y Navalcarnero, donde destaca su particular Museo del Vino y su vasto patrimonio natural, en el que se localiza el Parque Regional del Curso Medio Del Río Guadarrama y lugares con tanto valor ecológico como el Monte de Batres, muy conocido para los amantes de las aves.

Conocer estos pueblos supone, en definitiva, vivir una experiencia para los sentidos, sentir la historia del vino, una historia ligada al patrimonio, la cultura y la gastronomía de todos ellos. Una ruta que te descubre el Madrid más auténtico y te desvela algunos de los secretos mejor guardados de la región. Más información en la web: www.turismomadrid.es