La Costa Vasca de Vizcaya, una ruta por sus localidades más emblemáticas

El intenso azul del Cantábrico se funde con el verde de las montañas vizcaínas que descienden hasta el litoral.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de GaztelugatxeFotografía Maica Rivera

Belleza e historia se unen en la Costa Vasca a través de localidades como Getxo, Plentzia, Bermeo o el islote de San Juan de Gaztelugatxe, cuatro ejemplos de cómo el País Vasco puede cautivar a los viajeros con sus playas, con la naturaleza que lo abraza y con la atmósfera tan peculiar que lo envuelve. En la costa, el intenso azul del Cantábrico se funde con el verde de las montañas vizcaínas que descienden hasta el litoral, creando, entre ambos, paisajes de contrastes inolvidables que inspiraron a Victor Hugo cuando escribió: «Quien ha estado en el País euskaro, desea volver a él, es una tierra bendita»; frase que transmite lo especial que ha sido y es este territorio para todos aquellos que lo visitan.

Getxo y Plentzia, dos poblaciones con la esencia del País Vasco

Empezamos nuestra ruta en la preciosa localidad de Getxo, a tan solo doce kilómetros de la emblemática ciudad de Bilbao. Cuenta con hermosas playas y singulares acantilados donde es posible contemplar algunos de los más bellos horizontes de la Costa Vasca, pero es desde el Puente de Vizcaya, la más famosa construcción antes del Guggenheim, la mejor manera de iniciar el recorrido por este municipio. Declarado Patrimonio de la Humanidad, caminar por su pasarela peatonal, a cincuenta metros de altura, se antoja como una experiencia emocionante que permite admirar en todo su esplendor la espectacular panorámica que ofrece.

Puente de Vizcaya FOTO: Fotografía Maica Rivera

Recorrer sus barrios —Las Arenas, Algorta, Romo, Neguri y Andra Mari— nos adentra en una urbe llena de contrastes, en la que la modernidad se funde con su carácter antiguo y su pasado marinero, reflejado en su zona de casas diminutas del Puerto Viejo de Algorta, donde se unen estas antiguas construcciones de marineros junto a un ambiente de bares en los que poder degustar sus tradicionales pintxos, y cuyas calles empinadas solo pueden recorrerse a pie. Otros de sus atractivos son el Molino de Aixerrota, los espectaculares acantilados de Punta Galea y el paseo de las Grandes Villas; escenarios, todos ellos, que evidencian que Getxo es un lugar donde la esencia del País Vasco se respira en cada rincón.

Continuando con la ruta por estos pueblos tan pintorescos de la costa de Vizcaya, nos encontramos con la sosegada villa de Plentzia. Con la ría como elemento central, y la playa y su hermoso casco antiguo como atractivos turísticos, Plentzia destaca por albergar auténticas joyas arquitectónicas, como la Iglesia de Santa María Magdalena, que destaca por la robustez de su imponente torre, o el antiguo Ayuntamiento, construido en sillería a base de bloques de piedra, que alberga, además, el Museo de Plasentia Butrón.

Como tantas otras villas de origen medieval, Plentzia estuvo antiguamente rodeada por una muralla, de la que solo se conserva el Arco de Santiago. Tampoco puede dejarse de visitar la Torre Barri —casa torre del linaje de Butrón—, que se caracteriza por el escudo labrado en piedra que decora su fachada y que es otra manifestación del pasado histórico de la localidad.

San Juan de Gaztelugatxe y Bermeo, un paseo por su entorno y su patrimonio

Siguiendo el itinerario en dirección a Bermeo, merece una parada San Juan de Gaztelugatxe, un pequeño islote coronado por una ermita homónima dedicada a Juan Bautista y cuyo paisaje ha sido escenario de leyendas, piratas y aquelarres, así como telón de fondo en célebres series. Está unido a tierra firme por un estrecho camino que cruza sobre las rocas por un puente de piedra que permite llegar hasta la zona superior del islote después de subir 241 escalones. En el camino, además de poder contemplar unas espectaculares vistas, se encuentran sucesivas estaciones del viacrucis, lo que hace que el esfuerzo por ascender hasta los más alto merezca la pena para poder, de esa forma, disfrutar de una experiencia inigualable. No en vano, por todo ello y por la belleza de su entorno, ha sido votado como el enclave «más valorado» por viajeros de todo el mundo.

Finalmente, y para terminar este itinerario, nos acercamos a Bermeo, un municipio que posee uno de los principales puertos pesqueros de referencia en Vizcaya. Bermeo cuenta con una singular personalidad que emana de sus calles y de su abundante patrimonio cultural, del que resalta el monumento de Néstor Basterretxea en homenaje a Benito Barrueta —famoso pintor de la localidad—, la Torre Ercilla —que alberga el museo del pescador—, el Casino de Bermeo —cuya estructura recuerda a un auténtico palacio francés—, y la hermosa y majestuosa Iglesia de Santa Eufemia.

Como puede verse a través de las mencionadas poblaciones, la costa vizcaína cuenta con singulares parajes a los que hay que añadir, además de su patrimonio y lo pintoresco de su entorno, la gastronomía con la que deleitan a los visitantes en sus típicos bares y restaurantes; un valor añadido que se suma para hacer aún más maravilloso este destino de viaje.