Viaje sensorial por el mundo del aceite de oliva virgen extra

El oleoturismo ha llegado para quedarse gracias a nuevos proyectos como el recién inaugurado Centro de Interpretación del Olivar 5 Elementos, en la provincia de Toledo

Interior del Centro de Interpretación del Olivar 5 Elementos, en la provincia de Toledo
Interior del Centro de Interpretación del Olivar 5 Elementos, en la provincia de ToledoArchivo Archivo

Hace años que adentrarse en una bodega para descubrir todos los entresijos del mundo del vino dejó de ser una excentricidad para convertirse en una pasión. Pues bien, ahora es el turno del aceite de oliva virgen extra (AOVE), uno de los productos más emblemáticos de la dieta mediterránea y una joya por la que España tiene mucho que presumir y exprimir.

El oleoturismo irrumpe ya con fuerza en nuestro país gracias a iniciativas como el Centro de Interpretación del Olivar 5 Elementos, un espacio recién estrenado que invita al viajero a empaparse de una manera muy entretenida e intuitiva en el mundo del aceite, gracias a un sugerente espacio de más de 600 metros cuadrados repleto de sorpresas, curiosidades, recursos interactivos y de última generación, que nos sumergen en el enigmático mundo del cultivo del olivo en tierras toledanas. Ubicado en Finca La Pontezuela, situada en el municipio de Los Navalmorales, al abrigo de Los Montes de Toledo y junto al Parque Nacional de Cabañeros, cada paso que damos dentro de esta finca resulta una sorpresa.

La aventura y el aprendizaje comienzan en la recepción, donde entendemos el pasado de esta tierra que ha vivido por y para el olivo desde épocas ancestrales, pero lo mejor está en la denominada «caja negra», tal y como se conoce al Centro de Interpretación del Olivar 5 Elementos, pues se trata de un autentico viaje sensorial e interactivo que nos permite aprender con los cinco sentidos todo el engranaje que da forma al aceite.

Ideal para visitar con niños y en familia, sería un pecado destripar los secretos con los que nos topamos en cada una de las cinco estaciones que dan forma al recorrido del Centro de Interpretación, pero desde luego no defrauda. A través de un aluvión de nuevas tecnologías que dejan boquiabiertos a grandes y pequeños (video mapping, touch walls, magic books…) es posible ver a un palmo un centenario olivo, entender casi por arte de magia las características de las cinco variedades de aceituna que se cultivan en Finca La Pontezuela (Picual, Cornicabra, Hojiblanca, Arbequina y Redondilla) y aprender con las manos en la masa todas las posibilidades de maridaje que ofrece el AOVE casi con cualquier alimento. De hecho, el broche final de tan emocionante viaje llega sentados a la mesa –no es una mesa cualquiera, sino interactiva– para oler, degustar y desgranar todos los secretos del que está considerado como el oro líquido de la mano de grandes expertos en la materia como Gonzalo Vadillo.