Viena, un destino seguro y emblemático al que volver a viajar

Como ciudad turística que es, ha priorizado ante todo lo demás, ofrecer seguridad sanitaria al viajero, un añadido muy necesario durante y después de la pandemia.

Fachada principal del Palacio Imperial de Hofburg
Fachada principal del Palacio Imperial de HofburgFotografía Maica Rivera

Hay varios factores, a día de hoy, que convierten a la capital austriaca en un destino seguro al que volver a viajar, como la obligación de presentar un test negativo o un certificado de vacunación o de haber pasado la COVID-19 para poder entrar en bares, restaurantes, museos, cines o teatros. Por otro lado, el Ayuntamiento de Viena ha extendido a los visitantes la actual oferta de pruebas de COVID que ya ofrece a todos los residentes de la ciudad, y en el caso de que el turista enferme durante su estancia en Viena, algunos hoteles de la ciudad ofrecen la posibilidad de que pase la cuarentena en sus instalaciones sin coste añadido. Por estas razones, y por la belleza que la caracteriza, Viena se posiciona como uno de los destinos de viaje más recomendados para este segundo semestre del 2021.

Un recorrido por algunos de los lugares más icónicos de Viena

Se ha escrito en la literatura de viaje, y sin duda es cierto, que «Viena tiene algo para todos». Destaca, por supuesto, su oferta cultural, que engloba la arquitectura, la música, la pintura y otras de las muchas artes que están en la atmósfera de la capital austriaca. No hay que olvidar, tampoco, sus impresionantes parques urbanos, así como sus maravillosos jardines palaciegos o la monumentalidad de las fuentes que se alzan en sus inigualables plazas. Emblemáticos son lugares tan imponentes como La Catedral de San Esteban, que ofrece la posibilidad de subir a su torre y disfrutar del skyline de la urbe: cúpulas, terrazas y preciosos tejados; allí arriba la impresionante panorámica de Viena conmueve e impresiona. Por otro lado, el Palacio de Hofburg y su grandiosidad dejan sin aliento al espectador; de él sobresale la estancia que cobija la Biblioteca Nacional de Austria, una de las más hermosas del mundo. La esencia vienesa se encuentra, también, en iconos como el Museo de Sisi y otros lugares no tan conocidos como el nuevo Museo Albertina Modern, cuyas obras consiguen despertar toda clase de sentimientos en quien las contempla.

El MuseumsQuartier, uno de los complejos culturales más grandes del mundo FOTO: Fotografía Maica Rivera

El Abertina Modern se extiende sobre 2.500 metros cuadrados de la renovada Künstlerhaus, un palacete edificado durante la década de 1850. Su interior alberga más de 60.000 obras de más de 5.000 artistas y es, por ello, uno de los museos más importantes dedicados al arte contemporáneo. Su inauguración coincidió con la crisis sanitaria mundial del COVID-19 y quizás ese sea el motivo por el que aún muchos turistas no saben de su existencia, pero está llamado a convertirse en un referente cultural mundial.

Otro de los edificios que más llama la atención es La Casa de Música. Conocido como Haus der Musik, es un museo muy interesante que ofrece a sus visitantes la magia del sonido a través de diversos recursos interactivos. En este espacio, el visitante puede componer una partitura, dirigir una orquesta o conocer los secretos que rodean a los más grandes, como Mozart o Beethoven, lo que hace que tanto niños como adultos puedan disfrutar de una experiencia que ni siquiera las palabras podrían describir.

Parque Stadtpark FOTO: Fotografía Maica Rivera
Una arquitectura imponente y unos hermosos parques se aúnan en la capital austriaca

Sin salir del centro histórico vienés, nos encontramos edificios tan emblemáticos como el ayuntamiento, cuya magnífica arquitectura de estilo neogótico se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Lo mismo ocurre con La Iglesia de San Carlos Borromeo; su fachada aúna elementos clásicos reminiscentes del estilo griego y romano, conformando una de las arquitecturas eclécticas más originales de Europa. No podemos, en este recorrido, obviar La Cripta Imperial de Viena, el principal lugar de sepultura de los Habsburgo y donde descansan los restos de la mítica emperatriz Sisi.

Otro de esos lugares que deben visitarse si se viaja a esta capital es el Stadtpark. Inaugurado hace más de 150 años, es uno de los parques vieneses más antiguos y en el que más esculturas y monumentos se encuentran, siendo una de las más famosas la estatua dorada que homenajea al célebre compositor Johann Strauss (hijo). Dotado de un estilo inglés, Stadtpark posee una extensión de 65.000 metros cuadrados a lo largo de los cuales florece una amplia variedad de especies vegetales. El río Wien divide el parque en dos, pero los diferentes puentes se encargan de unirlos, creando a la vez una bonita y bucólica estampa que hace que perderse en este paraíso sea una experiencia sumamente agradable.

Con lo que ofrece Viena bien podría escribirse un extenso libro, pues no solo cuenta con monumentales palacios y edificios, museos únicos en el mundo y hermosos parques, posee, también, sus cafés declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el parque de atracciones Prater —considerado el más antiguo del mundo— y, por citar solo uno más de los muchos atractivos con los que esta ciudad sorprende al visitante, el histórico Zoológico de Schönbrunn, reconocido por ser uno de los mejores de los que existen. Por todo ello, podemos afirmar con rotundidad que sí, que «Viena tiene algo para todos».