Monfragüe, una clase de Ciencias Naturales en el pulmón de Cáceres

El Parque Nacional de Monfragüe es la joya verde de la provincia de Cáceres, meca del turismo ornitológico de nuestro país

Panorámica del Parque Nacional de Monfragüe, en la provincia de Cáceres
Panorámica del Parque Nacional de Monfragüe, en la provincia de Cáceres FOTO: Raquel Bonilla Archivo

El otoño es, por excelencia, esa época del año en la que el cuerpo nos pide hacer una escapada turística diferente. Después de las merecidas vacaciones de verano –casi siempre a orillas del mar– que ya quedan lejanas en la memoria y con la Navidad todavía algo remota, ahora toca sumergirnos en el interior de nuestro territorio para deleitarnos con alguno de los paisajes más excepcionales del país. Porque a pocos kilómetros de casa España nos brinda insólitas sorpresas que suelen pasar inmerecidamente desapercibidas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la provincia de Cáceres, cuyo mérito histórico –la capital es Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco– se funde en un paisaje natural único en el mundo: el Parque Nacional de Monfragüe, meca del turismo ornitológico por excelencia en el sur de Europa y visita obligada para todo aquel que quiera disfrutar de una clase de Ciencias Naturales al aire libre, también con niños. De hecho, Monfragüe se alza como un destino ideal para viajar en familia, gracias a las comodidades de sus infraestructuras sumado a las numerosas opciones de entretenimiento que nos regala.

Rodeado de una impresionante dehesa, el Parque Nacional de Monfragüe es un espacio natural único, pues forma parte de un territorio declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2003. Es por ello por lo que viajar hasta aquí en otoño se convierte en una experiencia única, ya que el horizonte se tiñe de colores dorados y ocres que resultan aun más embriagadores frente al cielo azul sobre el que sobrevuelan algunas de las aves más imponentes del mundo. Porque si hay algo obligado en esta tierra es la de alzar la vista y contemplar el pausado y elegante vuelo de sus enigmáticas habitantes. Y es que si por algo es conocido Monfragüe es, sin duda, por la riqueza de sus cielos, dominados por la silueta de grandes rapaces y pequeñas aves que hacen las delicias de los amantes del mundo animal.

Planes con niños

Para adentrarse en Monfragüe lo más aconsejable es llegar a la aldea de Villareal de San Carlos, a apenas unos 20 kilómetros de Malpartida de Plasencia, considerada la puerta norte del Parque Natural. Si es posible, merece la pena contar con la ayuda de guías expertos en la zona, ya que se convierten en los anfitriones perfectos para sacar todo el jugo a esta joya natural del norte de Extremadura, repleta de secretos, historias, miradores y senderos que pueden pasar desapercibidos a ojos de los urbanitas viajeros. Una buena opción es confiar, por ejemplo, en Ecoturismo Monfragüe, ideal cuando se viaja con niños, ya que cuentan con actividades especialmente pensadas y adaptadas para los más pequeños de la casa, como un espectacular taller de rastros y huellas que involucra a los niños en la emocionante tarea de descifrar las pistas que los animales y la naturaleza va dejando por el monte, hasta una cómoda ruta en vehículo 4x4 con parada en los principales miradores del Parque, pasando por rutas en bicicletas o un picnic en plena naturaleza.

Cualquier opción resulta acertada y para todas ellas la aldea de Villareal de San Carlos se convierte en el mejor punto de partida. No en vano, desde ahí tenemos a tiro de piedra el emblemático Salto del Gitano, un espectacular acantilado de 300 metros. Se trata de una inmensa mole de cuarcita que se despeña sobre el río Tajo y sus arroyos desde la que tenemos el privilegio de observar la vida cotidiana de especies tan emblemáticas de la zona como las cigüeñas negras, los alimoches, los buitres y, con un poco de suerte, hasta los águilas imperiales. Ataviados con unos buenos prismáticos y con la explicación de los guías especializados (que siempre van acompañados de telescopios), casi podemos contar las plumas que visten a los buitres leonados que anidan en estas rocas. No en vano Extremadura tiene la población más grande del mundo de esta especie y aquí es uno de lo lugares en los que podemos avistarlos de forma más cercana, con la sensación de casi tocarlos.

Pero además de mirar, no muy lejos podemos caminar y ascender hasta el castillo de Monfragüe, coronado por la Torre del Homenaje. Desde aquí, la vista panorámica pone el bello de punta, más aún cuando las rapaces vuelan a nuestra altura, casi a un palmo de nosotros.

Sin dejar de divisar el pausado vuelo de las cigüeñas, también hay que mirar al suelo. Alcornoques, quejigos, acebuches y encinas son arropados por arbustos propios de tierras más secas. Juntos tiñen de infinitos matices de verde y pardo este rico santuario natural en el que conviven más de 208 especies de vertebrados: ciervos, jinetas, tejones, linces, gatos monteses, nutrias, culebras, galápagos…, pueblan esta área de la Alta Extremadura que impresionan a los jovencitos aventureros que miran atónitos cómo la naturaleza se abre ante ellos. Para aprender un poco más y empaparse de la riqueza natural de estas tierras, merece la pena colarse en el Centro de Interpretación, donde a través de didácticas reproducciones podemos entender la singularidad de este paraje, único en el mundo.

La experiencia de hacer queso

Situado en el triángulo imaginario que forman las ciudades de Plasencia, Trujillo y Navalmoral de la Mata y con el río Tajo como eje vertebrador, a cuyas aguas viene a morir el río Tiétar, el Parque Nacional de Monfragüe se convierte en una idílica sorpresa que nos regala Extremadura. Pero lo cierto es que tan sólo es una alternativa más de las muchas opciones turísticas que tiene la provincia de Cáceres, capaz de agasajar al viajero con una autenticidad que se deja sentir en sus gentes, en su paisaje y, por supuesto, en sus mesas. Porque en esta tierra se come mucho y muy bien. E incluso es posible meter las manos en la masa –o mejor dicho, en la leche– para volver a casa con productos autóctonos hechos por nosotros mismos, tal y como ocurre en la Ruta del Queso de Extremadura. Ejemplo de ello es la quesería Malmierca, situada en el municipio de Serrejón, en plena Reserva de la Biosfera, donde nos espera Isabel, maestra quesera que enseña a toda la familia a elaborar un delicioso queso artesano en su taller después de visitar su ajetreada explotación de cabras, donde la vida no entiende de domingos ni festivos. Y con un delicioso queso en la maleta y la retina impregnada de paisajes únicos, toca volver a la ciudad con las pilas cargadas hasta la próxima aventura.

La Posada de Monfragüe

Cuando se viaja con niños, no siempre resulta sencillo encontrar un alojamiento adaptado a las necesidades de los más pequeños. Consciente de ello, los apartamentos Posada de Monfragüe se convierten en una alternativa perfecta para viajar en familia sin renunciar al lujo de todas las comodidades.

Apartamentos rurales La Posada de Monfragüe
Apartamentos rurales La Posada de Monfragüe FOTO: Manuel David Gámez García Archivo

Ubicado en Malpartida de Plasencia, estos apartamentos de cinco estrellas están ubicados en un edificio en el que se dan cita cuatro estancias. En la planta baja dispone de un estudio y de un apartamento con una habitación, además de sofá cama, mientras que en la planta de arriba hay un apartamento de una habitación y otro de dos habitaciones. Todos ellos cuentan con terraza propia así como bañera de hidromasaje, además de cocina completa, con menaje incluido y hasta el más cuidado detalle para sentirse como en casa. Además, sus dueños se convierten en los mejores anfitriones para descubrir el norte de Cáceres, con un amplio abanico de propuestas, rutas y actividades por la zona.

Bonos turísticos

Para hacer el viaje más sencillo, ya es posible aprovechar la segunda Campaña de los «Bonos turísticos» de la provincia de Cáceres, con importantes descuentos del 50% que revierten directamente en el viajero. Estos bonos ya pueden adquirirse hasta el 31 de diciembre en la web descubrircaceres.com y ser canjeados hasta el 30 de junio de 2022.