Madeira, el mejor destino insular del mundo

La isla de Madeira se ha coronado como una de las visitas más atractivas del planeta. Su capital, Funchal, ofrece todo lo necesario para una apasionante aventura.

La naturaleza en estado puro es la seña de identidad de Madeira
La naturaleza en estado puro es la seña de identidad de Madeira FOTO: Dreamstime

Viajar al «mejor destino insular del mundo» es algo que debe de estar en la lista de todo viajero que se precie, y según los prestigiosos galardones otorgados por los World Travel Awards, Madeira es ese destino. Por ello, por si todavía no conoce Madeira o si, por el contrario, ya la ha visitado, pero piensa regresar para seguir descubriendo todo lo que ofrece, les vamos a describir su capital, Funchal, cuya belleza y encanto influye sin duda en este renombrado reconocimiento.

La ciudad en sí está asentada en una gran cuenca natural, de cara al Atlántico y rodeada de escarpadas montañas. Funchal hace mucho tiempo que ya era conocida fuera de sus fronteras por sus campos de hinojo y por sus historias de ataques de piratas, pero hoy día, lejos de ese pasado, se ha convertido en una ciudad moderna y cosmopolita, famosa ante todo por su belleza natural incomparable que ya enamoró irresistiblemente a reconocidas personalidades internacionales como la emperatriz Sissi o el primer ministro inglés Winston Churchill, y que sigue cautivando a todo aquel que la visita.

Su hermoso casco antiguo

Comenzamos por su pintoresco casco antiguo Zona Velha, que alberga lugares y monumentos muy especiales como el Mercado dos Lavradores, lugar rebosante de colores exóticos y cargado de los aromas maravillosos del Atlántico. Construido en 1940, es el mercado más grande de la isla. Es un bonito edificio con grandes paredes de azulejos de la cerámica Battistini de Maria Portugal, los cuales decoran la fachada, la entrada y la pescadería con temas regionales. Algunas de las características de este mercado es su dinamismo y la persistencia de la tradición y del folclore, por lo que muchas vendedoras están ataviadas con el traje representativo madeirense, repleto de tonalidades vivas, alegría y tipismo.

Los coloridos mercados son uno de los platos fuertes de Madeira
Los coloridos mercados son uno de los platos fuertes de Madeira FOTO: Dreamstime

A unos pocos pasos del mercado, se halla la Rua Santa Maria, la calle más popular de la Zona Velha, que recorre el casco histórico de un extremo a otro y en la que abundan los bares, restaurantes y tiendas de souvenirs , y en la que se concentran la gran mayoría de las famosas «puertas decoradas» que forman parte del proyecto «Puertas Abiertas», el cual surgió en el 2010 para reinventar y revitalizar este barrio, siendo hoy día, gracias a esta iniciativa de street art, una de las visitas imperdibles en Funchal. Al final de la Rua de Santa Maria se encuentra otro punto obligado de esta ciudad: la Capela do Corpo Santo, en la que los pescadores se encomendaban a Dios antes de salir a faenar.

Muy cerca, el museo Madeira Story Center ofrece una experiencia única y fascinante, ya que de forma lúdica e interactiva presenta 14 millones de años de historia del archipiélago, algo que es ideal para obtener una visión amplia y completa de lo especial que es este destino de viaje. No hay que olvidar como lugar destacado de Zona Velha el Forte de São Tiago, que fue construido a principios del siglo XVII como un bastión defensivo contra los constantes ataques de los piratas. Hoy en día, el fuerte acoge el Museo de Arte Contemporáneo y un restaurante, y regala unas vistas impresionantes de la ciudad.

Monte, desde donde disfrutar de las mejores panorámicas sobre la bahía de Funchal

Pasemos a uno de los alicientes más populares que tiene Funchal para el viajero: el teleférico que conecta la zona baja de la ciudad con Monte, uno de los iconos turísticos de Madeira. El trayecto, de unos 15 minutos, es una fusión mágica de brillantes colores y magníficas vistas; recorre la parte antigua de la ciudad y cruza subiendo la Ribeira de João Gomes. A medida que se va subiendo, puede contemplarse el mar azul, la bahía de Funchal, las casas, las huertas de impresionantes plataneras y la conexión entre el área urbana y las afueras de la ciudad. Esta es la mejor manera de ver la belleza natural de Madeira, así como su geografía y orografía. Aunque no es el único teleférico de la isla, podría decirse, sin lugar a dudas, que es uno de los más espectaculares.

Una vez en Monte, lo más destacado es la Iglesia Nossa Senhora do Monte, en la que se encuentra la tumba de Carlos I de Habsburgo, el último emperador de Austria. Desde aquí recomendamos una visita al Jardín Botánico, al cual se llega en teleférico en unos nueve minutos. Es una joya floral y un espectacular mirador con vistas al valle de la Ribeira de João Gomes, a la capital de Madeira y al Atlántico.

De regreso a Monte, es imprescindible visitar los Jardines Tropicales de Monte Palace. Son un edén donde la naturaleza reúne más de 10.000 especies vegetales de todo el mundo e impresionantes lagos con cisnes blancos y negros que nadan en sus aguas. El lugar también alberga el Museo de Monte Palacio, que acoge una importante colección de escultura contemporánea de Zimbabue y de minerales de todo el mundo.

Una de las atracciones más típicas de Funchal son los llamados "carros de cesto"
Una de las atracciones más típicas de Funchal son los llamados "carros de cesto"

Detengámonos ahora en una de las atracciones más populares y características de Funchal: la bajada desde Monte a la parte baja de Funchal en los llamados «carros de cesto». Estos carros están dirigidos por los denominados carreiros, hombres vestidos de blanco con el sombrero de paja madeirense y que existen en Madeira desde 1849 y eran utilizados para transportar alimentos y otras cosas de forma rápida a Funchal. Hoy en día, el oficio de los carreiros ha derivado en la divertida y peculiar experiencia para el turista de bajar montado en los citados cestos por cuestas muy inclinadas e impulsados por dos carreiros. Es, como hemos dicho, una actividad tan típica de esta ciudad que podría considerase obligatoria en un viaje a Funchal.

Volviendo a la zona baja, hay otro imperdible muy recomendable: la Sé de Funchal, la Catedral. Es el principal templo religioso del archipiélago y está clasificado como Monumento Nacional desde 1910 por su incalculable valor histórico, arquitectónico y artístico. Otros lugares de interés son la Avenida Arriaga, el antiguo convento de San Francisco, la plaza del ayuntamiento, el museo Quinta das Cruzes, y, por supuesto, para los forofos del fútbol, el museo de Cristiano Ronaldo.

Pocos destinos de viaje reúnen la belleza salvaje de la naturaleza con una ciudad como Funchal, tradicional a la vez que cosmopolita, y, sobre todo, con una esencia de autenticidad en cada uno de sus más recónditos rincones, por ello, quizás, este sea un lugar que deba visitar al menos una vez en la vida.