Roma, un majestuoso museo al aire libre

La capital de Italia nunca defrauda y se convierte en un viaje en primera persona por los libros de Historia

Vista del imponente Coliseo
Vista del imponente Coliseo FOTO: Anna Rodado

Si tuviéramos que elegir uno de los destinos de viaje más seductores del mundo, sin duda la llamada Ciudad Eterna, Roma, con su embriagadora mezcla de «ruinas» y arte sería uno de ellos. Un paseo por sus calles y plazas es un viaje al pasado donde se puede admirar los maravillosos vestigios arquitectónicos de sus diferentes épocas de esplendor que la hacen única. Entre ellos se encuentran monumentos tan icónicos como el Coliseo, el Foro, la Fontana di Trevi o la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Roma es, ante todo, una exposición de arte al aire libre, y una de sus obras más conocidas es el imponente Coliseo, que, con casi 2000 años de antigüedad y pese a perder casi por completo su parte sur hace siglos, aún hoy domina majestuosamente el paisaje de la ciudad. Hasta el siglo XX ningún edificio superó en capacidad a este anfiteatro, construido para acoger las sangrientas diversiones con las que los emperadores de la antigua Roma entretenían al pueblo. Se puede visitar por libre o con visita guiada, pero se haga como se haga, es una experiencia inédita para cualquier viajero. Asombra su grandeza y dimensiones, y si se recorren sus subterráneos, es decir, las entrañas del Coliseo, estremece ver los espacios dedicados a los gladiadores y a las fieras.

Por orden de preferencia de la mayoría de los turistas, continuaremos como imprescindible la visita al Vaticano. Es el país más pequeño del mundo, y es muy peculiar porque está ubicado en el centro de Roma: un país dentro de otro país. A pesar de su reducida extensión, en su interior hay muchas cosas de gran interés que ver, como la Basílica de San Pedro, una de las iglesias más grandes e impresionantes del mundo y que ofrece la subida a su cúpula, en la que regala unas increíbles vistas de la ciudad, sin olvidar que alberga una soberbia escultura, la famosa Piedad de Miguel Ángel; los Museos Vaticanos, donde emocionarse con la preciosa Capilla Sixtina de Miguel Ángel; y, por supuesto, algo casi obligado es pasear por el símbolo más conocido del Vaticano: la enorme Plaza de San Pedro.

Vista de la Plaza de España
Vista de la Plaza de España FOTO: Maica Rivera

Seguimos recorriendo las salas y pasillos del museo que son las calles y plazas de Roma, en las que se encuentra, entre otras obras, el Panteón de Agripa, una de las edificaciones más bellas y mejor conservadas de la antigua Roma. Su fascinante óculo, sus formas tan majestuosas como armónicas, su historia, su valor incalculable y el significado que encierra… hacen que esta construcción sea irresistiblemente cautivadora. Por otro lado, si el viajero quiere asegurase de volver a Roma, según la creencia popular, puede hacerlo lanzando una moneda en la maravillosa Fontana di Trevi, cuya monumentalidad contrasta con las dimensiones tan pequeñas de la plaza en la que se sitúa, creando un verdadero espectáculo para el sentido de la vista. Es un canto al agua y a la vida.

En esta fascinante urbe se encuentra también uno de los sitios históricos más importantes de la humanidad: el Foro Romano. Aquí se levantan algunos de los edificios más importantes de esta antigua Caput Mundi: el Arco de Tito, el templo de Venus y Roma, el templo de Saturno… Desde este recinto se puede acceder directamente al Monte Palatino, una de las siete colinas de la antigua Roma que alberga los restos de antiguas residencias de emperadores, templos, y según algunas referencias, la mitológica cueva escenario de la leyenda de Rómulo y Remo.

Una mirada a otros de sus rincones más especiales
Detalle de una calle en el barrio de Trastévere
Detalle de una calle en el barrio de Trastévere FOTO: Maica Rivera

Otros puntos de interés son el Arco de Constantino; la Plaza de España, con su infinita escalinata; la Piazza del Popolo; la Basílica di Santa Maria della Vittoria… y barrios emblemáticos con un encanto especial como el barrio Coppedè, con su art déco y mezcla griega, gótica, barroca y liberty; el barrio de Testaccio, vital y alegre; sin olvidar, por supuesto, Trastevere, bohemio, original y colorido, lleno de trattorias romanas, mercadillos, tiendecitas y talleres de artesanos donde se respira la esencia de la Roma más genuina. Este último es, sin duda, uno de los barrios más antiguos y característicos de la ciudad, pero citaremos también como imperdibles Via Margutta, la calle que la famosa película Vacaciones en Roma catapultó como uno de los lugares más románticos de la capital italiana, así como la famosa Via Veneto, epicentro de la Dolce Vita Romana…

Resumiendo, en un viaje a la Ciudad Eterna, uno debe de perderse por sus calles y plazas, y vagar por este museo al aire libre que es la ciudad. No tema extraviarse cuando lo haga, ¡todos los caminos llevan a Roma!