Aires internacionales a través del Camino Portugués

Este itinerario tan especial entra en Galicia por Tui, y desde aquí tan solo 118 km lo separan de la tumba del Apostól Santiago

Detalle del Ponte das Febres, en Tui
Detalle del Ponte das Febres, en Tui FOTO: Juan Rodríguez

No hay duda de que el Camino de Santiago ha creado a lo largo de su milenaria historia lazos humanos entre los diferentes territorios desde donde partían los peregrinos, y no solo espirituales, sino también culturales y económicos que las fronteras políticas nunca han podido quebrar. Uno de los mejores ejemplos para entender la verdadera dimensión del fenómeno de las peregrinaciones es el Camino Portugués, ya que durante siglos, sobre todo a partir del siglo XII, una buena parte del pueblo portugués se echó a andar en dirección a la tumba del apóstol Santiago, lo que propició la creación de estos lazos humanos descritos, y que aún se perciben tanto en Portugal como en España.

Este camino internacional tan especial, por el vínculo indisoluble que ha creado entre ambos países, entra en Galicia por Tui, y desde aquí a Santiago es una de las rutas más populares, puesto que solo 118 km lo separan de la tumba del apóstol, por ello es elegida por muchos peregrinos que no tienen demasiado tiempo, pero quieren vivir la experiencia del Camino, así como conseguir la Compostela, y sobre todo llegar a la Catedral de Santiago, ya sea por motivos religiosos o personales. Es, ante todo, un camino que enamora, y es que podemos decir que tiene un encanto indescriptible.

Las etapas más comunes en las que se suele dividir este Camino en tierras gallegas es Tui-Porriño (16km), O Porriño-Redondela (16 km), Redondela-Pontevedra (20 km); Pontevedra-Caldas (22 km); Caldas-Padrón (19 km); y Padrón-Santiago de Compostela (25 km). En este artículo describiremos las dos primeras etapas, hasta llegar a Redondela, donde se le une el Camino Portugués de la Costa; a partir de ahí, los peregrinos de ambos caminos marchan juntos hasta Santiago.

Desde Tui hasta O Porriño

El punto de partida es, como hemos dicho, Tui, y es importante destacar que su conjunto histórico de urbe medieval es el segundo en importancia en Galicia, por lo que el partir por sus calles empedradas repletas de historia es, en cierto modo, un privilegio para los sentidos.

Vista panorámica del pueblo de Tuit
Vista panorámica del pueblo de Tuit FOTO: Xunta de Galicia

Salimos desde la Catedral de Tui —del siglo XII, de estilo románico y declarada Bien de Interés Cultural desde 1931—, pasaremos por el túnel del Convento de las Clarisas, un pasadizo abovedado bajo el convento que comunica la parte alta de la ciudad con la zona entre las murallas, después varias iglesias más, de las cuales la más importante es la de San Bartolomeu de Rebordans del siglo XI. Se llega finalmente al Puente Medieval sobre el río Louro, referenciado ya en numerosa documentación de la Edad Media por los peregrinos, y tras cruzarlo, veremos una escultura que rinde homenaje al peregrino.

Desde aquí, llegamos a un tramo muy bonito donde los árboles conforman un bosque frondoso, el cual lleva a una carretera, de hecho, esta será la tónica de esta etapa: combinar la naturaleza, el verde y los bosques con el asfalto de la carretera —es relevante la seductora diversidad de estos tramos para el peregrino—. Continuamos hasta el pueblo de Ribadelouro, y poco después, hay que elegir si seguir por una zona industrial, o tomar un camino que se abrió no hace muchos años y que brinda una maravillosa naturaleza e inolvidables senderos.

Tras un rato de Camino, se encuentra una carretera no muy transitada que nos guiará hasta nuestro destino de hoy. Como dato importante, hay que cruzar un puente por encima de la autopista AP-9 y luego pasar por debajo de la autovía A-55, donde espera otro punto en el que se puede seguir por la carretera y llegar a O Porriño en paralelo a la carretera nacional, o bien seguir por la senda que va en paralelo al río, un camino mucho más lindo que nos llevará a O Porriño, pasando muy cerca del Albergue de Peregrinos de la Xunta de Galicia situado en esta localidad.

Una vez en O Porriño, un precioso edificio llama poderosamente la atención: el Ayuntamiento. De estilo regionalista y construido con granito, la piedra por la que es tan famoso este pueblo y que es típica de las casas gallegas, se alza como un pequeño palacio que pide ser admirado por los que por allí pasan.

Desde O Porriño llegamos a Redondela

Desde O Porriño toca andar hasta la pequeña localidad de Veigadaña, para después continuar hasta un pueblo con un encanto muy especial como es Mos, un municipio cuidadosamente rehabilitado, tanto sus calles como el entorno. En él encontraremos la Iglesia de Santa Eulalia, y sobre todo no podemos olvidar contemplar el Pazo de los Marqueses de Mos —típico pazo del s. XVII—, que se encuentra al lado de una calzada romana y fue lugar de residencia de estos marqueses hasta que las tropas francesas en el siglo XIX lo incendiaron. Actualmente es de propiedad comunal, fue restaurado en los últimos años para devolverle su imagen original, y como fundación organiza numerosas actividades culturales.

En Redondela se alza la Casa da Torre, en la que se ubica un bonito albergue de la Xunta de Galicia
En Redondela se alza la Casa da Torre, en la que se ubica un bonito albergue de la Xunta de Galicia FOTO: Juan Rodríguez

Desde aquí, hay que subir dos cuestas de gran esfuerzo para llegar a la Capilla de Santiaguiño, un buen lugar para tomar un descanso y contemplar un monumento dedicado a las mujeres víctimas de la violencia de género, y un poco más adelante, un miliario vestigio de la antigua calzada romana, donde aún sobreviven muchas leyendas populares, de hecho, es costumbre persignarse al pasar por delante de él.

Seguimos aceras hasta que salimos de la zona de las casas y entramos en un precioso bosque de espesa arboleda que da la impresión de estar caminando por un lugar mágico, para después comenzar la bajada por asfalto; antes de hacerlo, ya se puede contemplar a lo lejos el pueblo de Redondela con sus puentes del tren por encima del pueblo, algo muy peculiar. Después del fuerte descenso se llega a la carretera nacional que nos lleva hasta Redondela, en la que entraremos por el costado derecho del Pazo de Vilavella, lugar donde se le une el Camino Portugués de la Costa. Desde aquí, los peregrinos de estos dos caminos, irán juntos hasta Santiago de Compostela.

Ya en la villa, el camino discurre por calles hasta llegar al bonito albergue de peregrinos de la Xunta, ubicado en la histórica Casa da Torre. Llegados a este importante punto de unión de dos caminos tan transitados como el de Portugal y el de Portugal por la Costa, hay que hacer un inciso para explicar qué ofrece Redondela al peregrino, entre lo que destaca una amplia elección de albergues y hostales para acoger a toda la gente que aquí llega, y sobre todo su gastronomía, su oferta cultural y sus tradiciones y fiestas populares son un motivo para aprovechar una tarde-noche de merecido descanso. Lo dicho, si está pensando en hacer este camino, no deje de sumergirse en el ambiente de conexión con el Camino que existe en Redondela, y cuando parta hacia Pontevedra: ¡Buen Camino!

Más información en la web oficial El Camino de Santiago.