Los kilómetros más especiales del Camino de Invierno

Antes de unirse a la ruta de la Vía de la Plata, en estas etapas se encuentran algunos de los tramos más bonitos de todo el Camino de Invierno.

Vista panorámica al embalse de Belesar
Vista panorámica al embalse de Belesar FOTO: Dreamstime Dreamstime

«El Camino es más importante que aquello que te llevó a caminar», con esta frase de Paulo Coelho comenzamos a describir las tres últimas etapas del Camino de Invierno antes de unirse en las proximidades de Lalín con la Ruta Vía de la Plata, y el motivo no es más que animarle, a través del significado que implican estas palabras, a vivir la enriquecedora experiencia de este Camino, uno de los más íntimos y extraordinarios que puede elegir el peregrino. Recorrerlo es, ante todo, un encuentro con uno mismo con momentos de soledad y paisajes de gran belleza.

En nuestro anterior artículo habíamos llegado a Monforte de Lemos, población de la que en esta etapa salimos cruzando su Puente Viejo sobre el río Cabe. Atravesaremos en estos primeros kilómetros pequeños núcleos como A Corga, Regueiro, A Broza…, y poco después, el Camino nos deleitará con una edificación típica de Galicia, el Pazo do Reguengo, originario del siglo XV; un edifico digno de ver. A partir de aquí, tendremos un tramo de esos difíciles de olvidar por su belleza, con las típicas corredoiras gallegas hasta la población de Piñeiro.

Seguimos, O Camiño Grande, Vendanova, Montecelo… y a unos pocos metros, uno de los puntos clave de este Camino, una marquesina con un mojón que marca el km 112, donde hay que girar a la izquierda, pero es muy recomendable avanzar unos pasos, unos 80 metros adelante, para visitar la Iglesia de San Paio de Diomondi del siglo XII.

Desde el citado mojón, comienza la parte más bonita de esta etapa, y podría afirmarse que de todo el Camino de Invierno. Bajaremos de forma muy pronunciada por lo que fue una antigua calzada romana hasta adentrarnos en un precioso bosque, para luego salir a la famosa Ribeira Sacra, zona protegida declarada Bien de Interés Cultural, y en la que destacan las imponentes vistas de sus miradores, interesantes iglesias y conventos, y sobre todo sus viñedos, plantados en terrazas, algunas con pendientes del 80%, ofreciendo un impactante y maravilloso espectáculo visual.

En nuestro camino llegaremos al pueblo y embarcadero de Belesar el cual regala una panorámica preciosa. Desde aquí quedan unos 7 km, cinco de los cuales son de fuerte subida con el río Miño a nuestras espaldas. La entrada en Chantada la haremos por su casco histórico y sus soportales, siendo un recibimiento muy agradable y que invita a descansar.

Detalle del corazón de Chantada
Detalle del corazón de Chantada FOTO: La Razón La Razón
De Chantada a Rodeiro

Esta es la etapa con el punto más alto de este Camino, 1.153 metros de altitud. Poco después de abandonar Chantada, caminaremos rodeados de naturaleza y zonas agrícolas, atravesando pequeños pueblitos hasta llegar a Penasillás, desde donde comenzaremos la subida al punto más alto, a la Ermita de Nuestra Señora del Faro, aunque hay que hacer el inciso de que está desviándose a unos 500 metros del camino, pero bien merece la pena.

Hay dos formas de subir, por el viacrucis o por la carretera, aquí vamos a describir la subida por el viacrucis. Nos encontraremos unas escaleras de piedra que continúan por una fuerte pendiente de campo y hierba y sendas cruces a cada lado, es la subida del viacrucis. Una vez arriba, nos recibe la ermita y nos envuelve en una paz y tranquilidad difíciles de explicar, a lo que hay que sumarle el valioso regalo de las preciosas vistas.

Tras bajar, llegaremos a la localidad de Vilanova de Camba, en la que destaca el Pazo de Camba, con una torre del siglo XII que fue construyéndose hasta el siglo XVII, también cruzaremos por delante de A Ermida de Camba, hasta llegar finalmente a Rodeiro.

Desde Rodeiro hasta Lalín

Podemos decir en este punto que lo más difícil de este Camino ya pasó, y que esta etapa es una de esas de «recuperación», ya que su recorrido es bastante plano. Otra cosa a destacar es que es el último tramo del Camino de Invierno exclusivo, ya que pasado Lalín, concretamente a seis kilómetros, en la población de Laxe, se une con la Ruta Vía de la Plata, y todas las restantes etapas hasta la tumba del apóstol son comunes a ambas rutas Xacobeas.

Salimos de Rodeiro, y una rotonda con una rueda de carro en medio nos despide, lo que nos recuerda que el carro se puede considerar uno de los vehículos más tradicionales de Galicia. Cruzamos el río Arnego, algo que haremos hasta cinco veces en esta etapa, y muy cerca nos adentramos en un camino muy bonito rodeado de campo y bosque.

Llegamos a la primera población del día, Penerbosa, pasaremos otras localidades típicas agrícolas y ganaderas hasta llegar a A Eirexe de Pedroso y su iglesia dedicada a San Xiao. Otro municipio a destacar es A Ponte de Pedroso, cuyo puente medieval del siglo XII fue reformado recientemente. Y ya desde aquí, un «paseíto» hasta Palmaz, última localidad hasta Lalín. Entraremos por la Iglesia Románica de San Martiño, y de ahí al centro, a la plaza central, donde se levanta la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores.

Para quien no conozca Lalín, hay que decir que es muy representativo de las zonas del interior gallego, con sus numerosos restos arqueológicos, sus espacios naturales con bosques y fragas de árboles centenarios, sus museos etnográficos y su exquisita gastronomía, en la que destaca el famoso cocido de Lalín. Es, por lo tanto, muy recomendable disfrutar de lo que ofrece mientras descansamos.

Como hemos indicado antes, aquí el Camino de Invierno se une a la Ruta Vía de la Plata, para continuar juntos hasta la tumba del Apóstol Santiago, por lo que en este punto del Camino pueden invadir sentimientos contradictorios; por un lado, la felicidad de estar más cerca de nuestro destino final, Santiago de Compostela; y por otro, una extraña nostalgia de la soledad de los tramos recorridos desde el inicio, pero, terminemos para contrarrestar esa melancolía con nuestra interpretación de la frase de Paulo Coelho con la que hemos comenzado este artículo: el Camino de Santiago se introduce a cada paso en el alma del peregrino y llega un momento en que este olvida los motivos que le llevaron a hacerlo, y simplemente se deja arrastrar por la esencia de esta ruta milenaria a la vez que se adapta a las dificultades físicas, a la soledad, a la compañía… para disfrutar de cada instante que el Camino regala. ¡Buen Camino, peregrino! Más información en la web oficial El Camino de Santiago.