Camino Mozárabe-Vía de la Plata, la aventura más larga por Galicia

Esta ruta de peregrinaje ofrece en Galicia un patrimonio natural y etnográfico de gran excepción.

Camino de Santiago, Laza
Camino de Santiago, Laza FOTO: Dreamstime Dreamstime

Si tuviéramos que recomendar alguno de los Caminos más idóneos para aquellos peregrinos que buscan la soledad, sin duda, el Camino Mozárabe-Vía de la Plata sería uno de ellos. Conocido desde hace siglos, sus orígenes son las antiguas calzadas romanas que atravesaban la península ibérica, germen y piedra angular sobre las que basculó este largo Camino de longeva historia, cuya aventura arranca en la misma puerta de la Catedral de Sevilla. Cabe destacar también que una de las cosas que caracteriza este Camino tan especial es que hay enormes distancias entre las poblaciones que atraviesa.

Es en la segunda mitad del siglo XIII cuando esta ruta comienza a ser muy utilizada por los peregrinos de Andalucía y Extremadura, y adquiere especial fama en su trayecto por Galicia por los amplios espacios naturales que atraviesa —que son de gran belleza y más vírgenes y autóctonos que los de otros trazados—, por sus rocosas subidas y por sus interesantes localidades de amplio valor patrimonial. Como ya hemos indicado, es el Camino jacobeo que tiene mayor recorrido en tierras gallegas, y su entrada en Galicia es en la famosa subida al Puerto de A Canda (1256 metros), donde encontraremos diferentes señales de que estamos en territorio gallego, como el mojón con el km 246 de la Xunta de Galicia.

Desde A Canda es aconsejable dividir este Camino en seis etapas hasta A Laxe, punto en el cual se une con el Camino de Invierno; desde allí, los peregrinos de ambos Caminos comparten las etapas hasta Santiago de Compostela.

Los 18 km de A Canda hasta A Gudiña

Ya desde los primeros pasos que damos podemos observar que el verde va a ser el color predominante en estos kilómetros, al igual que la más típica arquitectura gallega, representada en sus pueblecitos y en sus bonitas y pintorescas iglesias. En esta etapa cruzaremos las poblaciones de O Pereiro y O Canizo hasta llegar a nuestro destino, A Gudiña, donde hay que destacar la comodidad del nuevo albergue de peregrinos de la Xunta, situado en uno de los edificios más emblemáticos del municipio, la Casa da Viúva, un lugar perfecto para descansar.

La aventura continua desde A Gudiña a Laza en un tramo de 34 km. Desde aquí parten dos posibles variantes para ir a Santiago: una por Laza y otra por Verín. Ambos trayectos ofrecen una experiencia digna de ser vivida, aunque en esta ocasión vamos a elegir ir por Laza. Lo más fascinante de este tramo es que caminaremos casi todo el tiempo por encima de 1.000 metros de altitud entre paisajes espectaculares de montañas que parecen conformar, por la perfección de su belleza, un cuadro pintado; son tan increíbles que parecen algo irreal. Como dato, en Vilariño de Conso nos encontraremos el «columpio» más alto de Galicia, el cual deleita con unas vistas al embalse y al Parque Natural O Invernadeiro que se quedan grabadas en la retina.

Antiguo monasterio en Xunqueira
Antiguo monasterio en Xunqueira FOTO: Dreamstime Dreamstime

En nuestra siguiente etapa de 33 km viajaremos desde Laza a Xunqueira de Ambía. En esta etapa hay que destacar la subida al Monte Talariño, a casi 1.000 metros, la cual requiere un gran esfuerzo físico, pero el bonito paisaje lo compensa con creces y lo hace más ameno; al llegar a su punto más alto está la recompensa de ver cómo se alza una solemne cruz elegida a propuesta del sacerdote y lingüista Don Eligio Rivas, padre y difusor de este Camino jacobeo. Algunos de los pueblitos que atravesaremos hasta llegar a Xunqueira de Ambía son Soutelo Verde, Tamicelas, Alberguería, Vilar de Barrio, Vilar de Gomareite, Bobadela y Cima da Vila, entre otros. Lo cierto es que a pesar de que esta es una etapa larga, como la mayoría de las que conforman este Camino, los paisajes son tan hermosos que hipnotizan hasta el punto de que no se siente cansancio.

La etapa hasta Ourense se caracteriza por la naturaleza que la rodea

Después de las dos últimas etapas maratonianas, esta la tomaremos como de transición, y no tan solo por ser «corta» (22 km), sino porque pasaremos de los 500 m a poco menos de 200 m que está la ciudad de As Burgas, Ourense. Pasaremos por poblaciones como A Pousa, Salgueiros, Ousende, Pereiras, Reboredo y Seixalbo, entre otras. Este recorrido, aunque discurre mayormente por asfalto, está rodeado de naturaleza, e incluso podremos encontrarnos jabalís y otra fauna característica de la zona. El final de esta etapa bien merece, si se dispone de tiempo, visitar sus lugares más emblemáticos, como por ejemplo su plaza del Ayuntamiento, única plaza mayor de España con una ligera inclinación en su suelo; su catedral, con su Pórtico de la Gloria con un parecido muy real al de la Catedral de Santiago y del que se dice que fue construida por los discípulos del Maestro Mateo; y, por supuesto, sus bonitos puentes, como el de Ponte Vella, un puente de origen romano del siglo I, o el Puente del Milenio, un puente modernista del año 2001. Por otro lado, hay que destacar que Ourense es una de las localidades con mayor actividad termal de toda Europa, por lo que es muy recomendable hacer una ruta por sus famosas termas.

Plaza Mayor de Ourense
Plaza Mayor de Ourense FOTO: margen fotografia Margen Fotografía

Salimos de Ourense (en una nueva jornada de 22 km que terminará en Cea) para llegar en pocos kilómetros a la población de Tamallancos, la cual está muy cerquita de Bouzas y Sobreira, las cuales también cruzaremos. Faramontaos, Biduedo, A Casanova y, por último, Cea, serán las localidades por las cuales caminaremos con distancias menores a 2 km unas de otras. Aquí hacemos un inciso para recomendar probar el famoso pan de esta localidad, que tiene su origen en el siglo XIII y está reconocido como un producto con Denominación de Origen; realmente es una exquisitez.

Iniciamos en Cea los últimos 33 km hasta llegar a A Laxe

Pasando por la famosa Torre del Reloj que se encuentra en la plaza mayor, abandonamos A Laxe dirección Cotelas, poco después Piñor, Arenteiro…, todo esto ganando altitud, pasando de unos 500 metros a casi 1.000 de altura. Es un hecho que en este Camino predomina una exigencia física, pero también lo es que eso es precisamente lo que nos hará vivir un Camino diferente, especial e inolvidable. Los kilómetros de esta etapa son una mezcla de carretera y tierra, puentes, túneles…, hasta llegar a Dozón, desde donde con un agradable paseo de naturaleza y bosque llegaremos a A Laxe, población en la que nos uniremos a los peregrinos del Camino de Invierno hasta llegar a Santiago de Compostela.

Lo cierto, y resumiendo la esencia de este Camino, a pesar de la dureza física que supone, es que el Camino Mozárabe-Vía de la Plata es una gran oportunidad de conocerse a uno mismo, de medirse lejos del mundanal ruido que nos suele acompañar en nuestro día a día, ese que no nos deja escuchar nuestra alma. ¡Buen Camino, peregrino!

Más información en la web oficial El Camino de Santiago.