Gastronomía

Chido Castizo & Chingón, delicioso viaje a México sin salir de Madrid

►El nuevo restaurante fusiona la despensa mexicana con otras internacionales y guiños canarios

Taco de tempura de gambón (Chido Castizo & Chingón)
Taco de tempura de gambón (Chido Castizo & Chingón)

Viajar por el mundo siempre se convierte en un planazo. Y como por una cuestión de logística no resulta tan sencillo como nos gustaría, ¿qué mejor manera de hacerlo que comiendo? Pues dicho y hecho, ya que en Madrid acaba de abrir sus puertas un nuevo restaurante mexicano que consigue trasladar al comensal al otro lado del charco a través de sus sugerentes recetas. Se trata de Chido Castizo & Chingón, un atractivo local situado en el número 54 de la concurrida calle Santa Engracia, en el corazón de Madrid, que ofrece un concepto único, ya que fusiona la cocina mexicana con distintas despensas del mundo.

Sentados a la mesa hay algunas obligaciones que hay que cumplir, como probar algunos de los platos estrella de la casa. Por ejemplo, resulta imprescindible elegir las croquetas de cochinita pibil con mojo picón de chile poblano (guiño a la tierra de los propietarios, los hermanos Carlos González Almeida y Víctor González Almeida, nacidos en Fuertenventura). Tampoco defraudan la quesadilla de carne mechada, las patatas bravas con espuma de chipotle o los chingonachos, ideales para compartir.

Entre los platos fuertes, merece la pena decantarse por sus originales tacos de tempura de gambones, una auténtica delicia para el paladar que sorprende a propios y extraños. También es una buena opción optar por los tacos de carnitas, de paletilla de cordero, de salmón o taco de las islas con mayo de mojo picón (otro recuerdo que evoca a la isla que vio nacer a los dueños de este proyecto).

El burrito pastor, de cochinita pibil o el Costijack Daniels es una sugerente alternativa para los amantes de los sabores diferentes, aunque lo más aconsejable es no pasarse y, si es posible, dejar hueco para el postre, ya que todos ellos son caseros y de lo más generosos. Entre las obligaciones dulces destaca, por ejemplo, el polvito oreoguayo (típico canario y con su propio toque), presentado en un tarrito de cristal de lo más original y atractivo. Tampoco defraudan la tarta tres leches o el refrescante vaso de lima.

El broche final, sin embargo, debe ser alguno de sus cócteles, en cuya carta no faltan mojitos, daikiris y margaritas, en formato individual o de litro perfectos para compartir; así como michelada mexicana y castiza, o limonada de sandía, además de los gin-gones de primeras marcas.