Una Almería única desde sus cumbres y observatorios

►El Chullo, el Cerro del Almirez, la Tetica de Bacares, el Pico del Buitre… Hasta 25 cotas superan los 2.000 metros en la provincia, que se combinan con su bello litoral

Calar Alto, Almería
Calar Alto, Almería FOTO: Curro Vallejo Diputación de Almería

Si hay algo que convierte a un lugar en un destino imprescindible es, sin duda, su diversidad, pues gracias a ello logra atraer a viajeros ávidos de experiencias únicas y complementarias. Y eso es precisamente lo que ofrece la provincia de Almería, hasta el punto de que se configura como uno de los destinos más diversos del arco mediterráneo continental.

El destino «Costa de Almería» es tierra de luz y playas envidiables, de fondos marinos vírgenes, rincones costeros con encanto, de bosques frondosos y del único desierto de Europa. Sin embargo, las estrellas que pasaron y siguen pasando por Tabernas y sus espectaculares escenarios naturales no son las únicas que pueden observarse en esta provincia de bellos contrastes. En Almería es posible pasar de bucear entre praderas de posidonia oceánica a ascender a una montaña nevada a más de 2.000 metros. Se pueden observar los secretos de las profundidades marinas sumergidos en aguas cristalinas Reserva de la Biosfera, pero también escudriñar la inmensidad del universo adentrándose en el corazón de la provincia.

La montaña más alta de la Sierra de Los Filabres da nombre al mayor observatorio astronómico de la Europa continental, Calar Alto, que cuenta con seis grandes telescopios y ha sido cuna de descubrimientos e investigaciones de relevancia mundial. Situado a 2.168 metros de altitud, es un recurso científico de primer nivel. Pero Calar Alto no es solo atractivo para los científicos o los amantes de la Astronomía. También lo es para los moteros, por sus intrincadas y bien preparadas carreteras, y para los ciclistas, que encuentran en la provincia en general y en los puertos de la sierra de Los Filabres en particular un perfecto banco de entrenamientos y disfrute. Además, el entorno de Calar Alto recibe cada invierno a excursionistas, familias y aventureros que buscan disfrutar de la nieve de múltiples formas, desde hacer muñecos o guerrillas de bolas hasta escalar en hielo o disfrutar de travesías con esquíes o raquetas.

La provincia de la luz y la claridad goza de una envidiable predisposición para la observación del cielo, dada su escasa contaminación lumínica, y, de hecho, no es una casualidad que fuera aquí donde se levantara el observatorio de Calar Alto. Y no es esta la única instalación relacionada con la Astronomía en el interior de Almería, pues en la comarca de Los Filabres el visitante puede encontrar el fabuloso Planetario de Serón, otro recurso científico enfocado a la difusión del conocimiento. Su presencia en este municipio, que cuenta con una de las zonas naturales más atractivas y visitadas por los amantes de la naturaleza como Las Menas, es un complemento perfecto que convierte en irresistible este destino de interior.

Vista del horizonte del interior de la provincia.
Vista del horizonte del interior de la provincia. FOTO: Chema Artero Diputación de Almería

Y es que hay mucha sierra y mucho encanto agreste en Almería, con macizos en todas sus latitudes, numerosas cumbres superiores a los 2.000 metros e infinidad de senderos y actividades de aventura por parajes que sorprenden. La Sierra de María, Sierra Cabrera, Los Filabres, Sierra Alhamilla, la Sierra de Gádor… y, por supuesto, Sierra Nevada, el imponente macizo penibético que ofrece parte de sus caras a la provincia y en cuyas faldas se levantan pequeños pueblos de imprescindible y pausada visita, pertenecientes a las comarcas de la Alpujarra y Los Filabres.

La nieve en Almería no es exclusiva de Calar Alto, y otro lugar muy popular cuando el frío aprieta es el área del Puerto de La Ragua, cerca del límite con Granada, con la que de hecho comparte territorio. Desde la Estación Recreativa de La Ragua, que cuenta con restaurante, refugio y numerosos servicios como alquiler de trineos y material, se puede ascender a la cima de Almería, El Chullo; practicar esquí de fondo, esquí de travesía, senderismo y, por supuesto, lanzarse ladera abajo con el trineo. Bayárcal es el municipio almeriense a una mayor altitud (1.258 metros y a 76 kilómetros de la capital) y el más cercano a La Ragua. Cuenta con numerosos parajes donde pasar un día en familia, con la nieve como principal protagonista. Igualmente, Abla, Abrucena o Fiñana, en el oeste de Los Filabres, son verdaderos paraísos para senderistas y aficionados a la naturaleza, ya sea con o sin nieve.

Las cimas almerienses

Pisando los talones a El Chullo, el Cerro del Almirez presume de una altura de 2.519 msnm. En este caso, la ascensión presenta más dificultades técnicas, aunque para aquellos que deseen iniciarse en actividades de montaña con nieve, cuando la hay, resulta perfecto. Por su parte, El Pico del Buitre es la tercera montaña más alta de Almería (2.465 msnm), en el límite entre los municipios de Fondón y Abrucena. Cuenta con una cara más escarpada, la norte, donde es común la práctica de escalada en hielo, mientras que la sur permite acceder a través de pista forestal. Es un templo para los practicantes de BTT.

Sierra Nevada premia a Almería con más encantos y La Polarda (2.252 msnm) es otro de sus mejores exponentes de alta montaña en la provincia. Cuenta con un refugio en el que se puede pasar la noche. La subida por la vertiente norte se inicia en el área recreativa El Serbal y durante el trayecto comparte una parte del camino con el gran sendero Sulayr, que discurre por todo el perímetro del imponente macizo penibético. La otra opción es ascender desde Ohanes, pasando por la Hoya del Espino.

Amén de Calar Alto (2.168 msnm) y otras cotas superan también la barrera de los dos mil, como Nuevo Mundo, en la Sierra de Gádor (2.119 msnm); la Tetica de Bacares, en Sierra Nevada (2.080 msnm); o el Cerro Poyo (2.045 msnm), en el Parque Natural Sierra María-Los Vélez, perteneciente al municipio de María. En total, hay hasta 25 puntos en la provincia que superan los 2.000 metros. ¿Qué mejor excusa para la aventura?