Viajes

Los Cabos: lujo natural en la California auténtica

Paisajes inolvidables entre el desierto y «el acuario del mundo», arte, gastronomía y relax en este tesoro de México entre el Océano Pacífico y el Mar de Cortés

El Arco es la postal más reconocible de Los Cabos
El Arco es la postal más reconocible de Los CabosTurismo Los Cabosfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

La historia de Baja California (México) es la historia de la conquista española de América. La historia de cómo un puñado de intrépidos marinos emprendieron una aventura hacia lo inexplorado en busca de un lugar idílico y lleno de riquezas. Ese que aparece en el libro «Las sergas de Esplandián» (1510) y que llevó a Hernán Cortés a enviar aquí varias expediciones que así bautizarían estas tierras. California, la primera, la auténtica, la original. Baja, porque la Alta y ahora más famosa está enclavada en Estados Unidos, pero California a fin de cuentas. Y allí, en el extremo sur de esta estrecha península mexicana de 1.250 kilómetros de largo, entre el Océano Pacífico y el Mar de Cortés, están Los Cabos: San José y San Lucas. Las dos poblaciones, muy distintas entre sí, que marcan el ritmo de esta parte del globo donde lujo y naturaleza se dan la mano.

La mejor época para ver ballenas jorobadas es de diciembre a abril
La mejor época para ver ballenas jorobadas es de diciembre a abrilCABO ADVENTURESfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

A la «caza» de ballenas

El verano es la época más sencilla para viajar hasta aquí, pues es cuando opera el vuelo directo entre Madrid y Los Cabos, pero también la más incómoda por el sofocante calor. La mejor época va de octubre a mayo, cuando el clima es suave y agradable, y las ballenas empiezan a llegar hasta aquí en un espectáculo pausado pero emocionante que corta la respiración cuando uno descubre a estos cetáceos emerger súbitamente a pocos metros de su embarcación. Entre diciembre y abril las ballenas jorobadas se divierten con sus saltos –buena suerte tratando de inmortalizar el momento en una foto– y de noviembre a marzo es posible nadar junto al pacífico tiburón ballena –el pez más grande del mundo– en la bahía de La Paz, en las aguas del Mar de Cortés.

Cabo Pulmo
Cabo PulmoLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

No es de extrañar entonces que el oceanógrafo Jacques Cousteau lo describiese como «el gran acuario del mundo». Delfines, tortugas, lobos marinos e infinidad de peces campan a sus anchas por este paraíso natural, cuyo epicentro es la reserva de Cabo Pulmo. A dos horas en jeep de San José, en una divertida excursión por pistas de tierra entre un desierto de cactus y el mar, es un destino imprescindible para los amantes del submarinismo y el snorkel.

Desde Cabo San Lucas salen la mayoría de excursiones de avistamiento de ballenas y aquí se encuentra El Arco, una impresionante formación rocosa que hace de separación entre las más turbulentas –qué ironía– aguas del Pacífico y las más tranquilas del Mar de Cortés. Tomar un cóctel al atardecer en la terraza del Sunset Monalisa o el vecino The Cape (A Thompson Hotel), brinda unas vistas inolvidables de El Arco. En cualquier caso, San Lucas carece del encanto de su vecino San José y es el epicentro del turismo yanqui de masas –juerga incluida– que perturba este oasis de paz y tranquilidad que es, salvo por esta excepción, la Baja California. A dos horas y media en avión, San Lucas es una especie de Islas Canarias para los viajeros de la California estadounidense, sobre todo de Los Ángeles.

San José del Cabo
San José del CaboSARAH CHINGfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

San José del Cabo, en cambio, es todo lo contrario. Lujo y sofisticación en un ambiente sosegado, donde el reloj parece caminar más despacio. Los estadounidenses que se desplazan hasta aquí cada fin de semana o que construyen aquí sus casas de vacaciones –o retiro– encuentran una acogedora villa, donde los edificios coloniales están ocupados por multitud de exclusivas galerías de arte. Todos los jueves de noviembre a junio se celebra el Paseo del Arte. Las calles sin tráfico se inundan de turistas y lugareños y las galerías abren sus puertas hasta las 9 de la noche.

Restaurante Don Sánchez, en el centro de San José del Cabo
Restaurante Don Sánchez, en el centro de San José del CaboLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

Después, nada mejor que cenar en algún sitio con encanto como el restaurante Don Sánchez, junto a la plaza Mijares, o el Fish & Grill Bistro By Sébastien Agnès, en la zona hotelera. Y acabar la noche tomando unos mezcales o una margarita en el Nómada o alguno de los muchos bares de lujo relajado que pueblan las calles del centro, adornadas con las famosas y coloridas guirnaldas de papel picado mexicano si se tiene la fortuna de venir en fechas próximas al Día de Muertos. Y sí, es seguro muy seguro, incluso por la noche, aunque sea México.

Cabaña en el árbol en el resort Acre, a las afueras de San José del Cabo
Cabaña en el árbol en el resort Acre, a las afueras de San José del CaboLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

A las afueras de San José varias fincas son el exponente perfecto para degustar el concepto «del campo a la mesa» e incluso aprender a cocinar un mole o un cebiche. Sí, con b, de la palabra cebo, por el que usaban los antiguos pescadores con trocitos de pescado que después cocinaban con jugo de lima. Flora Farms, Tamarindos, con todo el aroma de una hacienda mexicana, y el lujo selvático de Acre –elegido por «Cosmopolitan como el tercer hotel más sexy del mundo– y donde es posible despertarse viendo sólo las copas de los árboles desde la cama en sus cabañas elevadas.

Balandra está considerada una de las playas más bonitas de México
Balandra está considerada una de las playas más bonitas de MéxicoAlfredo Martínez Fernándezfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

En Baja California también hay playas idílicas, como la de Balandra –considerada una de las más bellas de México– y las que rodean la paradisiaca isla de Espíritu Santo, a las que se puede llegar en catamarán desde La Paz, tres horas en coche al norte de Los Cabos.

Y pueblitos mágicos, como el de Todos Santos, a poco más de una hora. Mito o no, muchos vienen hasta aquí en busca del Hotel California que inspiró, en teoría, a los Eagles en los 70. Calles coloniales y pintorescas, tiendas de artesanía y una antigua Misión incluida, además de un oasis donde cenar a la luz de las velas entre miles de palmeras en el restaurante Dum.

Restaurante Dum, en medio de un oasis en Todos Santos
Restaurante Dum, en medio de un oasis en Todos SantosLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

En definitiva, Los Cabos es un destino de primer nivel, alejado del concepto de turismo tradicional de pulserita que muchos españoles tienen del Caribe mexicano y las playas de Cancún y Riviera Maya. Un remanso de paz, lujo, aventura, naturaleza, paisajes desérticos y «buena vibra», como le dicen aquí en México, en la auténtica California.