Amelia Earhart, aviadora y viajera... El último vuelo

Desde 1937, infinidad de artículos versan sobre la desaparición de la célebre aviadora Amelia Earhart

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Tiempo de lectura 8 min.

06 de julio de 2017. 20:53h

Comentada
6/7/2017

maicarivera.com

Surcar el cielo...Una vez probado, caminar por la Tierra se convierte en agitada espera de un nuevo vuelo...Esta inquietud de continuo movimiento es característica del viajero.

Fragmentos de Vida

Desde 1937, infinidad de artículos versan sobre la desaparición de la célebre aviadora Amelia Earhart. El 2 de julio de ese año fue la última vez que Amelia contactó por radio en el vuelo que, según ella, era el reto que le quedaba por realizar, un viaje alrededor del mundo circunvolando el globo por el ecuador...,la mayor distancia posible en la Tierra.

Amelia, impenitente viajera que aun en el aire, pensaba en el siguiente vuelo...Ni con ochenta años de ausencia su alma deja de ser estímulo de aventureros...Si fuera posible dar la vuelta al mismo Universo, ella lo habría hecho.

Alma inquieta y carismática

Ya en la infancia fue una niña peculiar. Su curiosidad innata superaba a su miedo. Escalaba árboles, se deslizaba en trineo...A la edad de diez años, ante la visión de su primer aeroplano, este fue su pensamiento: “Es una cosa hecha de cables oxidados y de madera, nada interesante”. Era el año 1907.

Intuitivas fueron sus siguientes palabras relacionadas con lo que se convirtió en su pasión y sueño: “Tan pronto despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante...” Lo supo en su primer vuelo. Veintitrés años. Diez minutos en el cielo...,le bastó tan solo eso.

Quiso volar y aprendió a ello. Asumió peligro y riesgo...Se renuncia a mucho para emprender viaje y conseguir sueños.

En 1922 venció su primer desafío, alcanzar la altitud de catorce mil pies. No fue hasta el siguiente año cuando obtuvo la licencia de piloto de la Federación Aerodinámica Internacional. Por un tiempo, dejó de ascender al firmamento...,pero no de recorrer kilómetros. En un automóvil atravesó Norteamérica despertando el interés de la gente del campo. Una mujer conduciendo un .. Así era Amelia, carismática, misteriosa, obstinada y sin temor a nada. El mundo comenzó a adorarla.

Ni una duda ni un paso atrás

A la edad de treinta y un años, una oportunidad cambió su vida. Una propuesta para ser la primera mujer en cruzar el océano Atlántico. Tras la travesía, llegó la fama. Aunque ella misma reconoció que el trabajo lo hicieron los pilotos a los que acompañaba, la prensa destacó su valor y comenzó su leyenda... Con la ayuda del publicista George Putnam –quien la había seleccionado como la mujer adecuada para el proyecto– publicó un libro, comenzó a dar conferencias...y, lo más importante para la aeronauta, ya nunca dejó de surcar el cielo.

No volvió a sentir cansancio, desaliento o desánimo...Incluso en tierra le rodeaban nubes de confianza donde no existían fatiga, abatimiento ni desesperanza...Su anhelo convertido en realidad. Ni una duda, ni un paso atrás ...,solo un pensamiento: volar.

Putnam, le alentaba a crecer, a superar nuevos retos. Earhart no era la mejor aviadora ni la más bella, pero su pasión arrolladora le tornaba en la más interesante ...Ella no se detenía ante nada. El fracaso de los demás era un desafío constante para Amelia.

Contrajo matrimonio con George en 1931. “Debes de saber que soy consciente de los peligros, quiero hacerlo porque lo deseo” fueron palabras en una de sus cartas a su marido...

O quizás fue mensaje para todos los que aún hoy intentan comprender qué le empujaba a desafiar el riesgo...Constante inquietud, necesidad de movimiento...Son singularidades de un viajero.

Apenas un año más tarde de su enlace, pensó que había llegado el momento de atravesar sola el Atlántico. Una de las marcas que en ese vuelo consiguió fue la de primera persona en cruzarlo dos veces.

En solitario, durante catorce horas y cincuenta y seis minutos voló el océano Atlántico ...Contaba con treinta y siete años.

Poco tiempo después de superar ese lance –en el que otros pilotos habían muerto–, comenzó a planear el periplo que aseguró, sería el último que emprendiera de larga distancia: dar la vuelta al mundo. Todo viajero, sea por tierra, mar o cielo, alguna vez soñó con ello.

Dos años más tarde realizó la primera tentativa acompañaba por tripulación. Hubo un fallo en el despegue. Se produjeron cuantiosos daños y le atribuyeron a ella la responsabilidad. Hay quienes piensan que Amelia era tan impulsiva que descuidaba la preparación minuciosa del planeo: marcar ruta, opciones alternativas...Sea como fuere, en el segundo intento, solo ella y el navegante Fred Noonan...Con él acometió el vuelo en mayo de 1937.

Hasta su desaparición el 2 de julio ocurrieron varios percances, el más grave fue que Amelia enfermó de disentería. En las fotografías del 29 de junio en Papúa Nueva Guinea aparece enfermiza, desmejorada y cansada.

Unos días más tarde envió un último mensaje rumbo a la isla Howland indicando que el combustible se estaba acabando... Es lo último que a ciencia cierta se sabe de la piloto. Todo lo demás son hipótesis. Algunas inconcebibles, otras más creíbles...pero ninguna confirmada.

Solo ella podría explicar

La fundación TIGHAR, dedicada a la arqueología aeronáutica, hace un año emitió un comunicado de prensa: “Se ha descubierto similitud entre Amelia y un esqueleto hallado en Nikumaroro”. Actualmente, la institución está realizando una nueva expedición, en la búsqueda de inéditos indicios que conformen la teoría de que Earhart y Noonan lograron alcanzar la isla y vivieron sus últimos días como náufragos.

Amelia desapareció a los treinta y nueve años, el 2 de julio. Quizás en esa isla pudo cumplir los cuarenta años, ya que su cumpleaños era el 24 de julio, tan solo veintidós días después de su última conexión...Si realmente alcanzó tierra,

Solo ella podría expresar que pensamientos pasaron por su cabeza...Solo ella, podría explicar qué le impulsaba a no temer al cielo y a sentir inquietud en la tierra...Pero cualquier viajero intuiría esta reflexión...

...Si diecisiete años antes, en su primer ascenso, hubiera adivinado el final de su definitivo vuelo, no habría desistido del proyecto. Dar la vuelta al mundo, recorrer todo el planeta...Es imposible renunciar a volar una vez has surcado el cielo...

En qué momento “errar” se convierte en prioridad

Mirada pecosa y tímida, con la que Amelia transmitía una firme determinación:“Podemos hacer cualquier cosa que deseemos hacer”

En mi memoria, un recuerdo. Diez años, una niña y un primer vuelo muy diferente al de una mujer a quien ella admiraba...

...Multitud de asientos, murmullo de personas e instrucciones de una azafata a la que ignora, pues, fascinada, mira a través de la pequeña ventana los cientos de maletas que introducen en la bodega...Lentamente el avión comienza a moverse y va adquiriendo velocidad en una pista que no consigue dejar de contemplar. No puede evitar una exclamación al despegar del suelo, pues siente e intuye en ese momento que el viajar será su anhelo y pasión.

Preguntad a un viajero en qué momento “errar” por la Tierra se convierte en prioridad ante todo lo demás...Probablemente recordará algún avión y no tendrá memoria del destino...Yo tan solo me acuerdo de aquella pequeña ventana y de aquel momento inolvidable de fascinación...Por acompañante, un pequeño libro,obra póstuma de Amelia editada por su marido–..,de una aventurera que un día desapareció.

Un abrazo

Maica Rivera

Scott Hefti

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