Ciudades coloniales de México

Después de casi tres siglos de estancia española, no cabe duda que la huella hispana ha marcado una indeleble fisonomía en sus ciudades.

Calle Mesones en la ciudad de San Miguel de Allende
Calle Mesones en la ciudad de San Miguel de Allende

Después de casi tres siglos de estancia española, no cabe duda que la huella hispana ha marcado una indeleble fisonomía en sus ciudades.

El viaje que discurre por las ciudades coloniales mexicanas comienza en el estado de Querétaro, pasando por los de Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas. Esta ruta es conocida, por la cantidad de historia hispánica que tiene a sus espaldas.

Ya en el estado de Querétaro, visitamos la ciudad de Santiago de Querétaro, una de las más importantes de México, pues fue aquí, en el año 1810, donde se inició el movimiento que llevaría a la independencia de México. Una ciudad con muchísima historia y rodeada de leyendas sobrecogedoras.

Después nos dirigimos al pueblo Peña de Bernal y este nos recibe con una majestuosa montaña, que con sus 300 metros de altura parece proteger a este precioso pueblo. La imponente roca es fruto de la erupción de un volcán, siendo el tercer peñasco mas grande del mundo, después del Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar en Brasil.

Es una delicia pasear por las estrechas y adoquinadas calles del pueblo, con sus casas pintadas de amarillo, rosa o azul. En Bernal admiramos el arte que tienen en el dominio de la tela, y nos cuentan que este pueblo es la puerta del valle que albergaba a los pueblos otomies y chichimecas, que todavía conservan sus tradiciones, las cuales podemos ver reflejadas en sus fiestas y en el Museo de las Mascaras, en el que vemos como las mascaras tienen que ver con leyendas de fantasmas, brujas o demonios. Bernal fue catalogado como «Pueblo Mágico» en el año 2006.

Dejamos el estado de Querétaro y nos introducimos en el de Guanajuato, donde visitamos las Parroquias más representativas de la zona, como la de San Miguel de Allende, y su iglesia de San Miguel Arcángel, convertida en el símbolo de la cuidad, en la que cientos de personas aguardan una larga lista de espera de varios años, para poder casarse.

En el siglo XVIII, la ciudad de Guanajuato se había convertido en el centro de extracción de plata más importante del mundo, pues contaba con una gran cantidad de minas, de las que sacaban el mineral y en las que trabajaron muchos de los habitantes del estado. Hoy día se pueden visitar y conocer como superaban día tras día el duro trabajo de la mina.

Actualmente esta ciudad tiene un espíritu joven, con multitud de tiendas de artesanía y tabernas, en las que probamos un «caballito» de mezcal. El mezcal es una bebida típica de la zona y por aquí se dice que cura todos los males, y se afirma con este dicho: «Para todo mal, mescal, para todo bien, también y si no hay remedio litro y medio».

Nos adentramos en la ciudad de Guanajuato y coincidimos con el festival Internacional Cervantino. La ciudad rebosa de un ambiente artístico y cultural y más por la noche cuando nos invitan a ver una «callejoneada», tradición que comenzó en 1962, cuando un grupo de estudiantes descubrió el arte de los tunos españoles, y a través de sus canciones consiguen financiar sus estudios y necesidades. Recorremos algunos de los callejones más famosos, como el callejón del beso, siguiendo a los tunos con ritmo de sus canciones, historias y tradiciones, que nos dejan con una sonrisa pintada en la cara el resto de la noche.

En plena naturaleza

Continuamos en marcha con nuestra ruta y llegamos hasta San Luis Potosí. En este estado encontramos cielos azules y selvas exuberantes, con ríos y cascadas de color verde esmeralda, que nos permiten descansar un poco del asfalto y respirar el oxigeno puro que nos regala la verdadera naturaleza.

Así que nos vamos a conocer la región Huasteca y empezamos en el pueblo de Tamasopo. Este pueblo es famoso por su balneario y las espectaculares cascadas que forman pozas donde se puede disfrutar de un agradable baño.

Luego continuamos hasta Aquismón y después de una pequeña caminata por terrenos selváticos, llegamos al río Santa María, donde los locales nos llevan río arriba en una canoa, hasta que divisamos la impresionante caída de las aguas del río Gallinas, que forman la cascada de Tamul, considerada como la joya de las cascadas potosinas.

Para terminar vamos a darnos un baño en un lugar paradisiaco llamado «la Cueva del Agua». Zambullirnos en sus frescas aguas de color turquesa, es un verdadero placer para los sentidos. Y por último nos dirigimos a visitar Zacatecas, una de las ciudades más hermosa del centro de México. En 1546, Juan de Tolosa descubrió los yacimientos de plata en el cerro de Bufa y a partir de ese momento nació en este lugar la grandiosa ciudad de Zacatecas.

Su trazado urbano resulta muy armonioso, con la catedral dominando todo el Centro Histórico y las casonas señoriales y los palacios del siglo XVIII, considerados como la obra maestra del barroco americano, agrupadas a su sombra.

Para terminar el viaje, es muy interesante visitar las antiguas minas, como la Mina del Edén hoy convertida en Museo minero, para conocer como se vivía de la minería y como llegó a convertirse toda esta zona, en el Camino Real de Tierra Adentro, que venía desde Jalisco hasta Zacatecas y era utilizado para sacar la plata que después llegaría hasta España, si lograban los barcos sortear a los temidos piratas.