El patio cordobés, un lugar inolvidable

Declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, los Patios de Córdoba son una expresión arquitectónica, histórica y social única.

  • Patios de Córdoba
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16 de marzo de 2019. 08:17h

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Maica Rivera Córdoba. 16/3/2019

“El patio oye el suspiro de otros días en sus arcos”. Ricardo Molina plasmó en este verso la esencia de los Patios de Córdoba: son lugares donde se refugia el eco del pasado.

Declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, los Patios de Córdoba son una expresión arquitectónica, histórica y social única de la cultura de Córdoba. Sus orígenes se sitúan en el mundo romano y musulmán, siendo su riqueza inmaterial, es decir, el estilo de vida que conservan, transmitido de generación en generación.

Así pues, su incalculable valor no proviene de la belleza de sus flores, ni siquiera de la antigüedad de sus suelos, pozos o muros, sino de las costumbres, tradiciones y hábitos de sus habitantes. Es su preservación de identidad y su sentido de continuidad el verdadero patrimonio inmaterial que ofrecen. Por ello, los Patios de Córdoba son de interés turístico durante todo el año, como demuestran un conjunto de cinco de estos recintos atendidos por sus cuidadores: DePatios

"dePatios"

Enclavados en el histórico barrio de San Basilio, conocido también por Alcazar Viejo, estos patios cordobeses abren sus puertas a diario, conscientes de que su legado tan solo puede ser herencia si lo transmiten a otros seres humanos, pues es intangible.

Cinco patios, cada uno con personalidad propia:

– San Basilio nº 14. El origen de esta vivienda data del siglo XVI. Conserva en su totalidad la estructura original de la casa de vecinos que fue y que es actualmente. Más de seiscientas macetas dispersas por sus rincones hablan por sí solas de la dedicación que necesitan.

– Martín de Roa nº 7. Conserva el pozo, crujías y escaleras como símbolos de su origen. Colgados de sus paredes y apoyados en el suelo unos quinientos tiestos convierten el espacio en un lugar en el que es habitual compartir el trabajo.

– Duartas nº 2. En él se produce una unión singular entre la nueva construcción y la tradicional casa vecinal con un resultado indescriptiblemente armónico.

– La Barrera nº 1. Irrepetible y azulillo rincón del siglo XVII donde convivían personas y animales. Entre multitud de flores, un viejo palomar, argollas y herraduras caracterizan a este patio.

– Postrera nº 28. En un marco de insólita autenticidad ofrece una sinfonía de colores y olores que enmarcan los detalles de su pila y su peculiar zaguán.

Al entrar en cada una de estas casas-patio, invade la sensación de que se ha detenido el tiempo, y de que aquellos que nos reciben en su interior van a enseñarnos valores perdidos.

Hospedarse en un patio cordobés
El patio cordobés, un lugar inolvidable

Para oír “el suspiro de otros días en sus arcos”, uno de ellos, La Barrera 1, ofrece alojamiento. Cinco habitaciones en las que poder disfrutar de su calma, de su silencio, de la solidez de sus muros, de aromas que trepan en busca de ser reconocidos. Cada estancia lleva por nombre una flor: Hortensia, Dalia, Clavel, Buganvilla, Begonia. Son quinteto que compone una música sin sentido, pero que marca el ritmo de una experiencia: la de vivir en otro mundo.

Hospedarse en un patio cordobés va más allá que dormir en una casa de otro siglo. Es el murmullo de los vecinos del barrio, el sonido de las pisadas sobre el suelo de chinos, el saludo de desconocidos que con solo unas palabras se vuelven conocidos, son las tiendecitas de olvido, el agua que moja el suelo de continuo..., es “tocar” el alma de los patios, y al hacerlo, entender el motivo de que hayan sido declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: conservan una forma de vida que es parte de nosotros mismos.

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