Irlanda del Norte, la Calzada del Gigante

Situada en la costa del condado de Antrim, la Calzada del Gigante muestra a la naturaleza en su estado más primigenio, despertando con la inaudita formación de sus piedras mitos oníricos y fantásticos

  • Los caminos que conducen a las columnas de basalto –descubiertas en 1963– son accesibles a todas horas de forma gratuita
    Los caminos que conducen a las columnas de basalto –descubiertas en 1963– son accesibles a todas horas de forma gratuita

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13 de noviembre de 2018. 09:39h

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Maica Rivera 13/11/2018

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El soberbio paisaje de la Calzada del Gigante es, según la ciencia, el resultado de una erupción volcánica de hace sesenta millones de años, aunque tal vez las miles de piedras que lo conforman podrían ser los vestigios de una lucha entre dos gigantes si se considera cierta una antigua leyenda celta. Sea cual sea su origen, entre la ciudad de Belfast y la de Derry 40.000 columnas de basalto, predominantemente hexagonales y prácticamente perfectas, forman uno de los lugares más bellos que existen sobre la Tierra.

Situada en la costa del condado de Antrim, la Calzada del Gigante muestra a la naturaleza en su estado más primigenio, despertando con la inaudita formación de sus piedras mitos oníricos y fantásticos.

La costa de la Calzada del Gigante

El recorrido bordeando la costa del condado de Antrim está considerado una de las rutas por carretera más hermosas e interesantes de Europa por los parajes que muestra. Dicho recorrido es conocido como la Ruta Costera de la Calzada del Gigante por la importancia del lugar homónimo antes citado –declarado Patrimonio de la Humanidad– para Irlanda del Norte. A través de él se llega, entre otras localizaciones, a la Calzada del Gigante.

Los caminos que conducen a las columnas de basalto –descubiertas en 1963– son accesibles a todas horas de forma gratuita. Tan solo un kilómetro separa el centro de visitantes que recibe al turista del área donde es posible admirarlas y andar sobre ellas.

Calzada del Gigante, Irlanda del Norte
El lugar envuelve con la naturaleza

Al bajar del vehículo ignoro el centro de visitantes. La Calzada del Gigante es una puerta hacia el pasado más ancestral de la Tierra y quiero descubrirla por mí misma, a solas. No siento frío, pues me siento arropada por el peso de la historia de la formación del planeta. No lucho contra el viento, ya que sé que cuando descienda la pared del acantilado que resguarda las singulares piedras me protegerá de su fuerza. Me dejo envolver por la naturaleza.

Despacio, paso a paso, avanzo por un sendero a la izquierda del borde de una estrecha carretera. El sonido de las olas golpeando las rocas junto al silbido del aire unido al silencio que reina quiebra el alma del que escucha como si fuera música por un genio compuesta. Al ir bajando se encuentran las bahías de Portnaboe y Port Ganny, ambas tan apacibles y bellas que el viajero al mar rinde pleitesía mientras las contempla. Al finalizar el sendero se hallan las columnas de basalto que aparecen en los libros de ciencia.

Creando una de las imágenes más hermosamente irregulares que pueda imaginar el ser humano, la Calzada del Gigante sobrecoge. Imponente, deja sin palabras y arrebata el aliento. El alto de las columnas varía hasta alcanzar algunas los 12 metros. Otras parecen asientos. Con precaución me acerco al límite donde desaparecen hundiéndose en el mar. Su superficie es resbaladiza por la erosión de millones de años. Subiendo y bajando por estas rocas, también llamadas magmáticas, no puedo evitar pensar que de ellas está formado la mayoría del fondo de los océanos y que incluso se hallan en la Luna y Marte, pero que solo aquí, en la Calzada del Gigante, ofrecen uno de los espectáculos visuales más inolvidables para la memoria.

Tour realizado con la empresa Irlanda en español.

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