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Las playas italianas, un placer privado

  • En Italia disfrutar de la playa es un placer que se paga.
    En Italia disfrutar de la playa es un placer que se paga.
Roma.

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13 de julio de 2014. 18:46h

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Efe.  Roma. 13/7/2014

Disfrutar de un día en la playa y darse un baño en las aguas del mar Mediterráneo es, en Italia, un placer que se paga, pues la mayor parte de sus costas están controladas por hoteles y empresas privadas que cobran tasas por pisar la arena.

Al contrario que en países como Francia o España, donde los turistas pueden disfrutar de la playa de forma gratuita por ser un espacio público, en Italia los ayuntamientos otorgan concesiones a empresas para que gestionen tramos de las playas.

A cambio del pago de un canon, estos hoteles y empresas tienen permiso para controlar los llamados "establecimientos balnearios" que son zonas de playa en los que prestan un servicio a cambio de una tarifa.

La utilización de las hamacas y de las sombrillas se paga, como también tiene un coste el consumo de comidas y bebidas, y la utilización de los baños.

Hasta aquí, el sistema es parecido al de otros países, sin embargo, estos establecimientos cobran incluso por poner un pie en la arena y no permiten el acceso a ninguna persona que no pague, ni aunque lleve su propia toalla y su sombrilla.

Tampoco está permitido utilizar las duchas ni bañarse en el agua del mar sin pagar la tasa, que varía entre los 5 y los 30 euros, dependiendo de la zona del país.

Así, por ejemplo, el ayuntamiento de Castiglione della Pescaia otorga, cada año, diversas concesiones a lo largo de su playa de 12 kilómetros.

En esta zona costera de la Toscana (centro), seis kilómetros son de acceso privado y otros tantos público.

"Las empresas controlan espacios de entre 60 y 120 metros, y cobran un precio que ronda los 20 euros, dependiendo del establecimiento", explicó a Efe la asesora de Ambiente del municipio de Castiglione della Pescaia, Elena Nappi.

Esta tasa, prosiguió Nappi, les sirve para pagar los servicios de hostelería y restauración que ofrecen a sus clientes, además de la limpieza de la playa y la vigilancia.

En la playa de Ostia, en Roma (centro), establecimientos como "El Delfino" cobran cinco euros solo por entrar, un precio que aumenta si se desea utilizar sombrilla, silla o hamaca.

También pagan los que se acerquen hasta la Playa de Pluto, en Venecia (norte), donde el precio para las sombrillas y tumbonas en primera línea asciende a 22 euros, mientras que en el resto de filas hay una rebaja hasta 19,5 euros.

Esta playa tiene una peculiaridad: "Solo pueden acceder a ella personas con perros", aseguró a Efe la responsable, Franca Piacenza.

Además de los servicios habituales, este establecimiento ofrece la posibilidad a los perros de disfrutar de un refrescante helado, sin azúcares, o relajarse en tumbonas hechas, exclusivamente, para ellos, que pueden ser tanto individuales como dobles.

En Italia hay "269 playas con bandera azul, gestionadas por 85 ayuntamientos", afirmó a Efe el presidente de la Fundación de Educación Ambiental (FEE)" en Italia, Claudio Mazza.

Si bien, la mayoría son privadas, la ley establece que todas las playas deben reservar un espacio de acceso público, donde limpieza vigilancia y mantenimiento dependen de los ayuntamientos.

Sin embargo, estas playas públicas no siempre son de fácil acceso, se ubican en lugares con rocas o presentan un aspecto menos cuidado que el de los balnearios.

"Las privadas están en muy buen estado porque si no, se les retiran las concesiones. Sin embargo, las públicas están más sucias porque la limpieza depende de los ayuntamientos y, por la crisis, carecen de recursos", comentó a Efe el responsable del sector del mar de la organización ecológica Legambiente, Sebastiano Venneri.

A este problema se suma el de "un sistema deficiente de depuración del agua" que tienen muchos ayuntamientos y que, según Venneri, causa una alta contaminación del agua del mar, especialmente en el sur del país.

"En el país, 117 ayuntamientos no utilizan sistemas adecuados de depuración del agua, especialmente en la zona sur, donde la zona tirrénica de Calabria tiene una depuración verdaderamente decadente. También en algunas zonas costeras de Sicilia o en Porto Cesareo ocurre lo mismo", afirmó.

"Hace 25 años, regiones como Calabria o Sicilia no hacían análisis del agua ni utilizaban sistemas de depuración. Esto afortunadamente está cambiando, aunque todavía es necesario hacer un mayor esfuerzo", concluyó.

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