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Gastronomía

Madrid, crisol de sabores

Madrid ostenta el título de ser el séptimo mejor destino gastronómico del mundo por delante de otras capitales como Londres, Los Ángeles o Roma

Madrid, cosmopolita y vanguardista. Fotos: Miguel Berrocal
Madrid, cosmopolita y vanguardista. Fotos: Miguel Berrocallarazon

Cosmopolita y vanguardista, Madrid ostenta el título de ser el séptimo mejor destino gastronómico del mundo por delante de otras capitales como Londres, Los Ángeles o Roma. Una de las principales razones por la que es tan atractiva para este tipo de turismo es porque acoge las nuevas tendencias culinarias sin olvidar las raíces de su cocina más castiza.

Experimentadora, minimalista y sabia. Un tanto excéntrica así como renovadora de tradiciones. Pero ante todo investigadora de formas, aromas y sabores. Es la definición de Madrid y su gastronomía.

Comer está en la lista de los mayores placeres del ser humano. Según la Organización Mundial de Turismo (OMT) disfrutar de experiencias con los alimentos tiene mucho peso en la elección del destino de un turista. Reconociendo que el turismo gastronómico es, actualmente, uno de los más dinámicos, el sector de la restauración se convierte, por tanto, en un punto clave para el desarrollo de la economía. Con él se pueden atraer diferentes perfiles de viajeros, aunque con una filosofía en común: el hedonismo. Sentir, degustar, vivir. Alcanzar el cielo. Según el refrán, es posible subir el cielo desde Madrid.

Las nuevas tendencias han dado lugar en la capital a la proliferación en los últimos años de mercados gastronómicos, a restaurantes de cocinas internacionales, a espacios vanguardistas... En un recorrido de interés cultural gastronómico –la cocina es cultura–, empezaremos por una de las aproximadamente diez únicas creperías que se encuentran en Madrid: Panam Creperie Café. Ubicada en el Mercado de San Ildefonso, posee el espíritu urbano de comida rápida dentro de un concepto de alimentación sana. Este puesto reúne en cada una de sus propuestas un toque de Nouvelle cuisine fusionado con sabores que evocan lejanos países, como el dulce de leche, entre otros. Eso unido a la atmósfera que lo envuelve recreando los mercados callejeros de Londres o Nueva York lo convierte en un sitio de interés para el perfil conocido como foodie, aquel que es aficionado a la gastronomía en todas sus vertientes.

No muy lejos de Panam Creperie Café, podemos hacer una parada en La Cocina de San Antón. Se halla en el interior del Mercado San Antón, en pleno barrio de Chueca. Ocupa la terraza superior de todo el conjunto gastronómico, ofreciendo una panorámica inolvidable de lo que puede considerarse parte del corazón de Madrid.

La Cocina de San Antón es una visita imprescindible para el denominado "cocinilla", siempre a la búsqueda de nuevos productos y técnicas de elaboración que lo sorprendan. En este espacio se puede llevar a cabo la exclusiva experiencia de un cooking, es decir, adquirir los alimentos frescos en el mercado para ser cocinados al gusto del cliente en el propio restaurante.

La Latina, también conocido como el Madrid de los Austrias, es uno de los barrios más viejos y carismáticos de Madrid. El barrio tomó el nombre de Beatriz Galindo, La Latina, escritora y humanista. Una de las pocas mujeres que sabían escribir y hablar latín en el siglo XV.

Se trata de un laberinto de calles estrechas con numerosos bares de tapas y tabernas. En una de sus plazas, concretamente en la Plaza de los Carros nº 3, se produce un maridaje perfecto: vestigios de una antigua muralla con una carta vanguardista e innovadora en Restaurante DLirio. Una visita obligada para el gourmet de gustos exquisitos que desee descubrir nuevas sensaciones alimenticias.

DLirio va más allá de la imaginación de cualquier comensal. Conduce por un vertiginoso viaje en el que mezcla la historia de hace siglos, con propuestas de toques asiáticos combinadas con otras tradicionales. Todas contienen un ingrediente básico: emociones. Quizás por ello el paladar transforma cada bocado en inolvidable.

Sin salir de la Latina, podemos conocer una de las cocinas más diversas del mundo: la peruana. Sabrosa y variada tiene su más alta representación en la capital madrileña en el Restaurante Piscomar, de la mano del chef Jhosef Arias. Sus platos juegan con los sabores sorprendiendo con contrastes y texturas. Piscomar es más que un restaurante. Es un trocito de Perú formado por la mixtura entre Los Andes, su accidentada costa, sus quebradas y desiertos, y el Amazonas. Es una experiencia que enamora y atrae a los conocidos "cosmopolitas", que conciben la gastronomía como un elemento indispensable para conocer un país y su cultura.

Madrid se distingue de otras muchas ciudades europeas porque es una capital en la que siempre se puede encontrar un lugar para desconectar. Es la sensación que invade cuando se entra en Wanda Café Optimista, muy cerquita del Paseo de la Castellana.

El local con su decoración cool es un punto de encuentro de sibaritas cuyo estilo de vida eleva la gastronomía y todo lo que la rodea a elemento de distinción. Podría decirse que es uno de los sitios más healthy de la ciudad. Destaca la variedad de su carta, la luminosidad que proporcionan sus cristaleras, así como su acogedora terraza. Wanda Café Optimista es una opción para cualquier momento del día.

Quieren saberlo todo: recetas, inauguraciones de restaurantes, locales alternativos... Foodies, "cocinillas", gourmets, "cosmopolitas", siberitas..., se erigen como exploradores del fascinante y tentador mundo de la gastronomía. La comida y el comer no empiezan en la mesa ni en los fogones, sino en las calles, en el clima, en las tradiciones, en las religiones. Nace por necesidad, pero crece por inquietudes que se alimentan de diversidades. Por todo ello, Madrid es ese crisol donde se funden los sabores.

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