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Plasencia: un encuentro mágico con la tradición, la vanguardia y la naturaleza

La ciudad extremeña cuenta con todo lo necesario para un viaje inolvidable. Más aún si la visita el Martes Mayor

Martes mayor en Plasencia
Martes mayor en PlasenciaAyuntamiento de PlasenciaAyuntamiento de Plasencia

Al norte de Extremadura se encuentra un destino que resulta imprescindible, pues se trata de un tesoro que fusiona la riqueza de su historia con la energía vibrante de la modernidad. Se trata de Plasencia, una ciudad de calles empedradas y rica arquitectura histórica que nos invita a sumergirnos en una experiencia única donde el pasado y el presente coexisten en armonía.

Testigo de un equilibrio fascinante entre la vanguardia y la tradición, sus monumentos históricos, como sus catedrales, palacios y conventos, capturan la esencia de tiempos pasados, mientras que sus espacios modernos y eventos contemporáneos proyectan hacia el futuro. Todo ello rodeado de una belleza natural exuberante que no deja de sorprender al visitante.

Por todo ello, Plasencia es más que una ciudad; es un viaje en el tiempo que nos lleva desde la majestuosidad medieval hasta la creatividad contemporánea.

Buen ejemplo de ello son las catedrales de Plasencia, que narran la historia religiosa y arquitectónica de la ciudad. La unión entre ambas es un peculiar testimonio de otra época, una forma de comprender la evolución arquitectónica a lo largo de los siglos.

La Catedral Nueva se alza como un impresionante edificio de estilo renacentista y destaca por su magnífica fachada y sus intrincados detalles artísticos. Visita obligada es el coro tallado por Rodrigo Alemán, el retablo del Altar Mayor y las muestras de arte en el interior de la nave. En contraste, la Catedral Vieja, una obra maestra del románico, transmite una sensación de sobriedad que transporta a los visitantes a épocas pasadas. Catedrales que albergaron la muestra de arte sacro «las Edades del Hombre» en 2022, mostrando de manera excepcional la belleza arquitectónica y religiosa de los dos templos.

Oda a la elegancia

Pasear por el casco histórico de Plasencia es una oda a la elegancia que nos permite descubrir rincones donde parece que las piedras hablan. Palacios como el del Marqués de Mirabel, el de los Monroy, conocido como Casa de las dos Torres, o la casa de los Grijalva o el propio Parador de turismo, antiguo convento de Santo Domingo, son ejemplos de lugares emblemáticos que guardan historia y leyendas casi a partes iguales. Sin olvidar sus numerosas iglesias y conventos, así como la muralla medieval o cada uno de los 55 arcos de su acueducto, un conjunto monumental capaz de crear una atmósfera romántica cautivadora para quien lo observa, que tiene su corazón en la Plaza Mayor, con sus soportales y terrazas, lugar de encuentro, de fiesta y de mercado; un mercado que se celebra todos los martes del año, tan antiguo como la fundación de la ciudad, y al que cada año se viste de fiesta el primer martes de agosto.

Martes Mayor, patrimonio intangible

La Fiesta del Martes Mayor es el punto culminante del calendario festivo de Plasencia. Esta celebración, que tiene lugar el primer martes de agosto, va más allá de la simple exaltación de la tradición; es un evento que une a las comarcas del Norte de Extremadura en un espíritu de celebración compartida.

El Martes Mayor es una explosión de color y alegría, ya que las calles se llenan de puestos de artesanía, gastronomía y actividades para todas las edades. La fusión de la tradición y lo nuevo se manifiesta en cada rincón, pues las danzas antiguas conviven con propuestas innovadoras, haciendo del Martes Mayor un símbolo de la vitalidad de Plasencia. Declarada de Interés Turístico Regional, esta fiesta acoge cada año a cientos de viajeros.

El cóctel de patrimonio y tradición que ofrece Plasencia se completa con la belleza natural que la rodea. Por ello, los amantes de la naturaleza encuentran en Plasencia un paraíso: rutas de senderismo capaces de llevar al viajero por caminos serpenteantes que revelan vistas panorámicas y paisajes que se marcan en la retina.

Para los más aventureros, el descenso en kayak por el río Jerte ofrece una dosis de emoción y una perspectiva única de la belleza natural de la región, aunque también hay que buscar tiempo para un paseo tranquilo por sus parques y a la orilla del río. Para después disfrutar de la gastronomía típica y vanguardista que ofrecen los establecimientos hosteleros que salpican el casco histórico donde sumergirse en un viaje culinario a través de los estrechos callejones empedrados y plazas encantadoras, donde la gastronomía se convierte en un festín para los sentidos. Plasencia, con su rica herencia cultural, ofrece una experiencia única para los amantes de la buena comida. Desde tapas tradicionales con sabores auténticos hasta platos innovadores que fusionan lo clásico con lo contemporáneo, el casco histórico se convierte en un escenario culinario diverso y emocionante.

Historia, patrimonio, gastronomía y esencia, Plasencia está lista para recibir a los viajeros en un destino único y capaz de sorprender a quien pasea por sus calles. Plasencia es el escenario que está buscando para coleccionar recuerdos inolvidables.