Samaná, el paraíso era esto

El destino más desconocido de República Dominicana ofrece numerosos atractivos turísticos como el Parque Nacional de los Haitises, Playa Rincón o el Salto del Limón

  • Playa Rincón es la más visitada por sus 5km de arena | Dreamstime
    Playa Rincón es la más visitada por sus 5km de arena | Dreamstime
Samaná .

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23 de septiembre de 2019. 18:02h

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Gonzalo Docal.  Samaná . 23/9/2019

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República Dominicana es uno de esos parajes que aún conservan el espíritu salvaje y auténtico que ya poco abunda. En la zona noreste de la isla, se encuentra la península de Samaná, un paraíso natural donde se mezclan exuberantes árboles, playas paradisíacas y cuevas que, durante muchos años, fueron utilizadas por los piratas como escondites para proteger sus preciados tesoros. Sin embargo, actualmente, este pequeño rincón dominicano está bien comunicado ya sea por tierra, mar o aire; por lo que esos escondrijos ya no son tanto una necesidad como un reclamo turístico.

De hecho, cada año, entre enero y marzo, alrededor de 2.000 ballenas jorobadas se dan cita en este recoveco para realizar rituales de apareamiento... todo un espectáculo para los afortunados visitantes que lleguen a sus tierras. Además de las excursiones a estas zonas de avistamiento, también se pueden practicar diferentes actividades ecoturísticas, como el “kitesurfing” o el “bodyboarding”, en la zona de Las Terrenas; observar aves y explorar cuevas, en el Parque Nacional de Los Haitíses; fotografiar la espectacular cascada de El Limón, a la cual se puede acceder realizando barranquismo o en cabalgatas; o realizar un romántico paseo a caballo por las arenas blancas de Playa Rincón.

A finales del siglo XV, Cristobal Colón desembarcó por primera vez en América y lo hizo precisamente en este destino, bautizando la isla como “La Hispaniola”, en honor a La Corona que representaba. El navegante quedó tan impactado por la belleza de sus playas y selvas que lo describió como “lo más bello que el ojo humano jamás hubiera visto”. Tal es así que lo que hoy se conoce como Playa Rincón es el lugar exacto donde el capitán puso pie por primera vez en territorio americano.

Esta ribera, considerada una de las más bellas del mundo, está formada por arena blanca coralina, cuenta con una extensión de cinco kilómetros y se encuentra bordeando la bahía que lleva el mismo nombre. Ahí, no es difícil divisar arrecifes de coral sumergidos en aguas cristalinas de color turquesa, que contrastan a la perfección con los cocoteros dispersos por la orilla y que, sin duda, captan la atención de todos los visitantes. Es por ello que se ha convertido es uno de los puntos esenciales para los típicos “selfies” estivales.

Hacia el norte, se localizan las frías aguas del río San Juan, que desembocan en la laguna de Caño Frío, donde se puede disfrutar de los manglares que rodean el final de su cauce y de un baño que, según los lugareños a los que les encanta pasar el día allí, es una “fuente de la juventud” debido a las propiedades que posee. Todo un espectáculo de la natuleza que engloba tanto una tradición local como un interés cultural.

Samaná

Al sur de la península, se levanta el Parque Nacional Los Haitises, al que se puede llegar a través de barco. Un lugar que se antoja mágico gracias a los mogotes que adornas su paisaje. Tan sólo con ellos se consigue trasladar al turista a una de las maravillas naturales del mundo moderno: la bahía de Halong en Vietnam. Su nombre viene del lenguaje taíno, traduciéndose como “tierra montañosa”. Cubre un área superior a 1.600 kilómetros cuadrados y es una de las joyas de República Dominicana. Si por algo se caracteriza este paraje es por concentrar en muy poco espacio formaciones vegetales únicas, cuevas con pictografías de los nativos de la región y múltiples colonias de aves entre las que destacan el pelícano, la garza o el halcón de Ridgway.

De hecho, tal es su belleza que este enclave ha servido de fondo para muchas películas y reportajes audiovisuales, entre los que destaca la saga de “Piratas del Caribe” y el reality “Supervivientes”. Cerca de él, se encuentra Cayo Levantado, también conocido como “Isla Bacardi” debido a un anuncio de publicidad que se filmó en él durante los 70. Este pintoresco islote, ubicado a escasos cinco kilómetros de la bahía de Samaná, resulta el lugar ideal para pasar el día tomando sol, haciendo snorkel o disfrutando de la gastronomía marina. Aunque también destaca por su espectacular “Salto del Limón”, una imponente cascada situada a 300 metros sobre el nivel del mar. A ella se puede acceder tras realizar un trayecto de tres horas de senderismo a través de la selva tropical. Además del maravilloso salto de agua, se encuentran diferentes puestos locales en los que adquirir comida típica del país, así como productos autóctonos como el café o el cacao.

El Caribe dominicano guarda un refugio único
Samaná

Enclavado en un impecable acantilado que bordea la costa de Samaná, el hotel Luxury Bahía Príncipe Samaná es la elección perfecta para los que desean vivir una experiencia vacacional a flor de piel en la majestuosa bahía de Samaná. Este recinto lujosamente equipado posee un estilo victoriano que le hace ser acogedor a la vez que majestuoso. Cuenta con un total de 149 habitaciones con diversas categorías: superior, superior con vistas al mar y las joyas del establecimiento: las junior suites. Todas ellas cuentan con servicio de habitaciones las 24 horas, bañeras con hidromasaje y, reservando previamente, cenas a la carta sin límite por cada semana de estancia. Éstas son tan sólo algunas de las muchas comodidades y servicios que presta esta cadena hotelera.

Samaná

Para los más “gastro”, un total de cinco restaurantes (cada uno con una variedad gastronómica diferente) compone la oferta que los huéspedes podrán disfrutar en el resort: el Orquídea, que presenta un buffet de comida internacional, el Pool-Restaurant y los tres restaurantes a la carta: el italiano Bella Italia, el brasileño Rodizio y el francés Don Pablo.

Samaná

Una alternativa a la playa o la piscina está en cada una de las diferentes actividades que se pueden disfrutar tanto para liberar la mente como para aprender más sobre la cultura local: desde yoga por las mañanas hasta talleres gastronómicos por la tarde, pasando por clases de bailes latinos o sesiones en el gimnasio. Pero, entre todas ellas, destaca su maravilloso spa, que cuenta con baño turco, sauna finlandesa, ducha de tormenta tropical y piscinas dinámicas con burbujas y chorros.

Para una experiencia al aire libre, no hay más que buscar las palapas (gazebos) en la playa, donde podrá disfrutar de masajes exclusivos escuchando la brisa marina. Y, por que nó, hacerse alguna de las típicas tenzas. Quizá, el mejor recuerdo

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