opinión
Samsung Galaxy S26 Ultra, análisis: la perfección es aburrida
Dos semanas exprimiendo el nuevo buque insignia de Samsung
Hubo un tiempo en el que la palabra "Ultra" en el catálogo de Samsung significaba, por encima de todo, ruptura. Recuerdo perfectamente el salto del S21 Ultra al S22 Ultra: fue el momento en el que Samsung admitió que el espíritu del Galaxy Note no podía morir. Aquella silueta angulosa, agresiva y con el S-Pen como bandera definió una época. Pero estamos en 2026, y las cosas han cambiado.
Samsung ha dado marcha atrás. Ha decidido que el Ultra ya no tiene por qué ser el "bicho raro" de la familia. Este año, el modelo más ambicioso de la marca se integra visualmente con sus hermanos S26 y S26+, adoptando esquinas redondeadas y un chasis que vuelve al aluminio. Como alguien que ha analizado cada iteración de esta saga, reconozco que afronté la prueba de este modelo con cierto escepticismo. ¿Había perdido Samsung la ambición? ¿Estamos ante un terminal puramente continuista?
Tras más de dos semanas de uso real, usando el Samsung Galaxy S26 Ultra para absolutamente todo (incluyendo la nada fácil tarea de cubrir un Mobile World Congresss), la respuesta es más comleja de lo que parece. Samsung no ha sido perezosa; ha sido conservadora de forma estratégica. Y, entre medias, nos ha colado un sistema de pantalla que parece sacado de una película de espías.
Samsung Galaxy S26 Ultra
Pros
- Ergonomía, El regreso a las curvas y la reducción de grosor lo hacen el Ultra más cómodo hasta la fecha
- Pantalla. El tratamiento antirreflejos Armor 2 y el Privacy Display son funciones que aportan valor real cada día
- El chip Snapdragon 8 Elite Gen 5 "For Galaxy" es imbatible en potencia
- Por fin tenemos autonomía para más de un día y una carga de 60 W digna de un flagship.
- La estabilización y el nuevo codec APV lo mantienen como la referencia en Android
Contras
- Seguir usando el sensor HP2 y eliminar el periscopio demuestra que Samsung está en una zona de confort peligrosa
- La ausencia de imanes a pesar de equipar soporte para Qi2.2 es incomprensible
- Su tecnología de batería sigue por detrás de las que llegan desde China
Tabla de contenidos
- Precio del Samsung Galaxy S26 Ultra y dónde comprarlo
- Ficha técnica del Samsung Galaxy S26 Ultra
- Diseño: el regreso a la armonía (y el adiós al titanio)
- Pantalla: la luz, los reflejos y el truco de la "Privacidad"
- Rendimiento: el rey de los benchmarks (y de la fluidez)
- Autonomía y carga: (casi) todo lo que pedíamos
- Software: One UI 8.5 y la IA proactiva
- Cámaras: ¿techo de cristal o falta de ambición?
- Mejores alternativas al Samsung Galaxy S26 Ultra
- Conclusión: ¿vale la pena el Samsung Galaxy S26 Ultra?
Precio del Samsung Galaxy S26 Ultra y dónde comprarlo
En España, el Samsung Galaxy S26 Ultra se puede comprar desde principios del mes de marzo, a un precio de venta oficial de 1449 euros en su variante de 12 GB de memoria RAM con 256 GB de almacenamiento. Existen versiones con más capacidad de almacenamiento, llegando a una versión de 16 GB de RAM con 1 TB de almacenamiento cuyo precio es de 1949 euros.
Samsung Galaxy S26 Ultra
Samsung 1.449,00€* Precios actualizados cada 24 horas. Pueden variar sin previo aviso.
Ficha técnica del Samsung Galaxy S26 Ultra
| Especificaciones | Samsung Galaxy S26 Ultra |
|---|---|
| Dimensiones | 78.1 x 163.6 x 7.99 mm |
| Peso | 214 gramos |
| Pantalla | 6.9" QHD+ Dynamic AMOLED 2X, 120 Hz (1-120 Hz), Vision Booster, Privacy Display |
| Protección | Gorilla Glass Armor 2, Chasis de aluminio aeroespacial, IP68 |
| Densidad de píxeles | 1440 x 3120 píxeles, 8 bits de profundidad |
| Procesador | Qualcomm Snapdragon 8 Elite Gen 5 "For Galaxy" (SM8850-AD) a 4.74 GHz |
| RAM | 12 GB / 16 GB LPDDR5X |
| Sistema operativo | Android 16 con One UI 8.5 (7 años de actualizaciones) |
| Almacenamiento | 256 GB / 512 GB / 1 TB UFS 4.1 |
| Cámaras traseras | Principal: 200 MP f/1.4 ISOCELL HP2, OIS Tele 1: 10 MP f/2.4 (3x) Tele 2: 50 MP f/2.9 IMX 854 (5x), OIS UGA: 50 MP f/1.9 ISOCELL JN3 |
| Cámara frontal | 12 MP f/2.2 Dual Pixel PDAF |
| Batería | 5.000 mAh con carga de 60W (Super Fast Charging 3.0) y 25W inalámbrica Qi 2.2 |
| Otros | S-Pen integrado, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0, Privacy Display, Altavoces estéreo |
Diseño: el regreso a la armonía (y el adiós al titanio)

Samsung ha decidido que la diferenciación estética ya no es necesaria para vender un producto premium. El S26 Ultra recupera el ADN visual de toda la línea S, con esas esquinas redondeadas que tanto echamos de menos los que pasamos horas sosteniendo el teléfono con una sola mano.
Es curioso. El año pasado todos celebrábamos la llegada del titanio. Parecía el material definitivo. Y sin embargo, Apple lo abandonó en el iPhone 17 Pro y Samsung ha seguido el mismo camino. El S26 Ultra vuelve al aluminio aeroespacial Armor Aluminium. Técnicamente es un paso atrás en resistencia bruta ante arañazos y golpes, pero en la mano es una victoria absoluta.
El dispositivo ha pasado de los 8,2 mm a los 7,99 milímetros de grosor. Puede parecer una cifra insignificante sobre el papel, pero os aseguro que en mano se siente radicalmente más delgado. Las esquinas redondeadas hacen que ya no se clave en la palma cuando estás escribiendo un mensaje o leyendo un artículo. Es, con diferencia, el Ultra más cómodo de la historia.
Pero hay cosas que Samsung se niega a arreglar. El módulo de cámaras sigue estando escorado a un lateral y sobresale de forma notable. ¿El resultado? Sigue siendo imposible usarlo sobre una superficie plana sin que baile como un loco. Es algo que fabricantes como Google han solucionado con su "visera" (aunque en el Pixel 10a hayan recurrido a una solución aun mejor) o Xiaomi con sus módulos circulares centrados. Samsung prefiere mantener su identidad visual a costa de la usabilidad en mesa. Es el precio del diseño.
Más allá de eso, el dispositivo sigue contando con certificación IP68 que avala su resistencia al agua y al polvo, monta un lector de huellas ultrasónico integrado en la pantalla que funciona increíblemente rápido, y los botones laterales están justo donde esperabas. Y sí, por supuesto, el S Pen vuelve a estar presente un año más, aunque de nuevo, sin conectividad Bluetooth integrada.
¿Se nota mucho la diferencia entre el aluminio y el titanio del año pasado?
Pantalla: la luz, los reflejos y el truco de la "Privacidad"

Si hay algo en lo que Samsung no tiene rival es en los paneles. Pero este año, el mérito no es solo de la química del OLED, sino del cristal que lo protege.
Hablemos del recubrimiento antirreflejos. Sigo sin entender cómo no es el estándar de la industria (o bueno, puede que sí lo entienda. Más tarde os cuento). La diferencia al usar el S26 Ultra en exteriores, bajo el sol de Barcelona, comparado con cualquier otro móvil del mercado es insultante. Los negros son negros incluso bajo luz directa, y no necesitas subir el brillo al máximo para leer un correo.
Sin embargo, hay un "lado oscuro" que pocos te cuentan, y que muy probablemente tenga que ver con el porqué de que no haya más marcas que integran esta tecnología. Tras un año con el S25 Ultra, he comprobado que este recubrimiento se degrada con más facilidad de a que debería. La capa oleofóbica desaparece antes de lo previsto y te pasas el día limpiando huellas que parecen grabadas a fuego. En el S26 Ultra, con el Armor 2, Samsung promete mejoras, pero en estas tres semanas ya he notado que las huellas se marcan con más facilidad que en un panel OLED convencional sin este tratamiento. Es el peaje de ver la pantalla perfecta en exteriores.
La gran novedad de este año es el Privacy Display. Samsung ha integrado un filtro de privacidad directamente en el hardware de los píxeles. La explicación técnica es fascinante: los píxeles se dividen en "anchos" y "estrechos". Los estrechos tienen una pared física más alta que obliga a la luz a salir recta.
Cuando activas el modo privacidad, el sistema prioriza estos píxeles estrechos. ¿El resultado? Si alguien intenta mirar tu pantalla desde el asiento de al lado en el metro o el avión, no verá prácticamente nada.
- Lo bueno: funciona. Es sorprendente y mucho más limpio que poner un plástico antiespía barato.
- Lo malo: al activarlo, el brillo cae drásticamente y el contraste se resiente. Mi recomendación tras estos días: no lo dejes siempre puesto. Configúralo para que se active solo con las notificaciones flotantes o en apps específicas de banca o mensajería. Es ahí donde realmente aporta valor.

Al margen de lo increíblemente bien que se ve esta pantalla AMOLED LTPO, hay una decisión que me chirría. En un mundo donde Xiaomi u OPPO ya montan paneles de 10 y 12 bits, Samsung sigue anclada en los 8 bits de profundidad de color. Para la mayoría de usuarios es invisible, pero si eres un profesional que edita vídeo o foto en el móvil (que, al fin y al cabo, es el tipo de público al que est´ña dirigido un móvil como este), notarás que el banding en los degradados de cielo sigue presente. Samsung está en una zona de confort técnica de la que se niega a salir, y en un terminal de este precio, empieza a ser difícil de justificar.
Rendimiento: el rey de los benchmarks (y de la fluidez)

Dentro del S26 Ultra late el Snapdragon 8 Elite Gen 5 "For Galaxy". Pero no es un chip normal. Su nombre interno es SM8850-AD, y ese sufijo AD es la clave de todo.
Qualcomm ha subido la frecuencia de los dos núcleos principales Oryon V3 Phoenix L hasta los 4,74 GHz (frente a los 4,6 GHz del modelo estándar). Es una bestialidad. En el uso diario, ¿se nota? Sinceramente, no creo que nadie sea capaz de distinguir entre 4,6 y 4,7 GHz abriendo Instagram o Microsoft Teams (bueno, con esta última no lo tengo tan claro).
Donde sí se nota es en la optimización. Es el móvil más rápido que ha pasado por mis manos. No hay lag, no hay tirones en las animaciones de Android 16 y la gestión térmica es soberbia. El rediseñado sistema de cámara de vapor hace que, incluso tras una sesión de 30 minutos grabando en 4K 120fps, el teléfono se sienta templado, nunca caliente. Samsung ha domado al dragón.
Autonomía y carga: (casi) todo lo que pedíamos

Si leísteis mi crónica sobre el MWC, sabréis que la batería fue mi gran sorpresa. Los 5.000 mAh del S26 Ultra son los mismos que los del año pasado, pero rinden como si fueran 6.000 mAh.
He cubierto jornadas maratonianas de feria, disparando cientos de fotos, subiendo vídeos a redes y compartiendo 5G, y he llegado al hotel antes de la cena con un 30% de batería. Es una mejora sustancial respecto al S25 Ultra. La eficiencia del chip y la gestión de Android 16 han hecho milagros. No llega a las cifras de locura del OPPO Find X9 Pro con su batería de silicio-carbono, pero es el primer Ultra que me da paz mental absoluta para una jornada de trabajo real.
Por si eso no fuera suficiente, tras años viendo a la competencia cargar móviles en 15 minutos, Samsung por fin ha subido la apuesta a los 60 W. Esto se traduce en 42 minutos para una carga completa, y del 0 al 80% de batería en alrededor de 20 minutos.
Es un cambio de paradigma. Ya no necesitas dejar el móvil cargando toda la noche; con lo que tardas en ducharte y vestirte por la mañana, tienes autonomía para todo el día. Es compatible con USB-PD y Super Fast Charging 3.0, lo cual facilita usar cualquier cargador de portátil de calidad.
En cuanto a la carga inalámbrica, sigue estando incluida, y por primera vez adopta el estándar Qi 2.2 que garantiza una potencia máxima de carga de 25 W a través de inducción. Sin embargo, por algún motivo que se me escapa, Samsung ha decidido no incluir imanes en el S26 Ultra, de modo que no podrás acoplar cargadores o accesorios a la parte trasera del teléfono... a menos que compres una de las fundas originales que sí incluyen el anillo magnético.
¿Viene el cargador en la caja?
Software: One UI 8.5 y la IA proactiva

Android 16 corre bajo One UI 8.5. Es la capa de personalización más densa y completa del mercado. Este año, además, cuenta con una inteligencia artificial más proactiva, y sigue manteniendo el soporte de 7 años de actualizaciones del sistema operativo y de seguridad.
El centro de todo es Galaxy AI. Bixby ha resucitado convertido en un agente de IA real. Ahora es capaz de mostrarte ajustes de manera dinámica.
La integración con Perplexity es excelente para búsquedas rápidas con lenguaje natural, sustituyendo a Google en muchos flujos de trabajo. Sin embargo, Now Nudge (la función que analiza tu pantalla para darte recomendaciones) me ha parecido bastante errática. A menudo me sugiere compartir fotos con personas con las que hace meses que no hablo o me da datos no demasiado interesantes (como, por ejemplo, la fecha de mi propio cumpleaños en mitad de una conversación de WhatsApp que nada tiene que ver).
Lo que sigue siendo imbatible es el S-Pen. Sigue ahí, guardado en su silo, listo para firmar un PDF o recortar una imagen con una precisión que los dedos simplemente no tienen. Es el rasgo que sigue haciendo al Ultra un producto único.
Cámaras: ¿techo de cristal o falta de ambición?

Entramos en el apartado más polémico. Si miras la hoja de especificaciones, parece que el tiempo se ha detenido. El sensor principal sigue siendo el ISOCELL HP2 de 200 megapíxeles. Samsung confía tanto en él que lo ha mantenido durante cuatro generaciones, aunque este año le ha dado una lente más luminosa de ƒ/1.4.
De día, me atrevería a decir que el S26 Ultra saca las mejores fotos del mercado. El rango dinámico es infinito y el detalle es abrumador si disparas a la máxima resolución que admite el sensor. Pero (siempre hay un pero), las marcas chinas le están ganando la partida en algo fundamental: la naturalidad.
El procesado de Samsung sigue siendo un poco "artificial". Los colores a veces son demasiado vibrantes y el enfoque tiende a sobreprocesar las texturas de la piel. Estos problemas desaparecen al capturar imágenes en formato RAW usando el modo "Pro", siempre y cuando estés dispuesto a dedicar tu tiempo a manipular los archivos posteriormente en una aplicación como Adobe Lightroom.
En condiciones de baja luz, la apertura ƒ/1.4 ayuda muchísimo, pero el modo nocturno no alcanza el nivel del Xiaomi 17 Ultra que también pude probar durante el MWC.
Este año, además, Samsung ha eliminado la óptica de periscopio. Esto ha permitido ganar espacio y ofrecer un desenfoque natural precioso en el teleobjetivo de 5x, pero hemos perdido capacidad de enfoque cercano. Mientras el S25 Ultra era capaz de enfocar sujetos a solo 26 centímetros de la lente, esa distancia se duplica en el caso del S26 Ultra.

Es un paso atrás doloroso. Olvídate de hacer fotos de detalle a objetos cercanos con el zoom más largo; el teléfono te obligará a alejarte constantemente. El teleobjetivo de 3x, además, empieza a sentirse una cámara de relleno. En 2026, con sensores principales que pueden hacer un recorte digital de 3x con una calidad soberbia, y sensores 3x tan buenos como el del Xiaomi 17 Ultra, mantener un sensor físico tan pequeño para esa distancia focal me parece un error de planificación.
Donde no hay discusión es en el vídeo. Grabación en 8K 30 fps, 4K 120 fps, una calidad de imagen impresionente y una estabilización que, simplemente, no es de este mundo. El nuevo codec APV permite, además, editar esos vídeos sin pérdida de calidad, lo que para creadores de contenido es oro puro.
En cuanto al sensor para selfis, un año más, sigue siendo la mejor que he probado en un smartphone. El sensor de 12 MP con Dual Pixel PDAF saca unos retratos con una textura de piel y un recorte que dejan en evidencia a cámaras principales de teléfonos de gama media.
Al margen de todo lo anterior, un detalle que se suele pasar por alto pero que considero de gran relevancia en el mundo en el que vivimos, es que el Samsung Galaxy S26 Ultra vuelve a ser, un año más, el móvil Android que mejor se lleva con redes sociales como Instagram. El contenido que subes por fin se ve con la calidad que se merece, y no sufre una pérdida de calidad tan notable como antaño.
Galería de fotos y vídeos con Samsung Galaxy S26 Ultra
Mejores alternativas al Samsung Galaxy S26 Ultra
Si el S26 Ultra no termina de convencerte, el mercado de la gama super-alta tiene dos contendientes que debes mirar muy de cerca:
1. iPhone 17 Pro Max
Es la alternativa por defecto. Gana en potencia bruta, ecosistema y en valor de reventa. Sin embargo, su pantalla tiene muchos más reflejos que la de Samsung y carece del S-Pen y de la flexibilidad de Android. Si buscas el "móvil que nunca falla", es este.
2. Xiaomi 17 Ultra
El rival a batir en hardware puro. Xiaomi monta sensores de una pulgada y ópticas Leica que, sinceramente, están un peldaño por encima de Samsung en fotografía artística y nocturna. Además, su batería de silicio-carbono es el futuro. ¿El problema? HyperOS sigue sin ser tan refinado como One UI y el soporte de actualizaciones, aunque ha mejorado, no llega a los 7 años de Samsung.
Conclusión: ¿vale la pena el Samsung Galaxy S26 Ultra?

El Samsung Galaxy S26 Ultra es el ejemplo perfecto de un producto atrapado entre la genialidad y la complacencia. Por un lado, es el smartphone más equilibrado que el dinero puede comprar. No hay nada que haga mal. La pantalla es una maravilla técnica, el rendimiento es de récord, la batería por fin cumple y la IA está tan integrada que acaba resultando útil de forma invisible. Es el terminal que yo recomendaría a cualquiera que tenga 1.400 euros y quiera olvidarse de comprar un móvil hasta 2030.
Samsung ha construido el coche de lujo definitivo: es cómodo, rápido, seguro y todo el mundo lo reconoce. Pero mientras tanto, otros fabricantes están construyendo naves espaciales.
Samsung Galaxy S26 Ultra
Samsung 1.449,00€* Precios actualizados cada 24 horas. Pueden variar sin previo aviso.
Duele ver que Samsung no se ha atrevido con las baterías de silicio-carbono de 7.000 mAh que ya vemos en China, o con sensores de cámara que realmente aprovechen el músculo del hardware. Se han centrado en refinar lo que ya tenían, y lo han hecho de forma magistral, pero la sensación de "déjà vu" es constante.
A pesar de todo, si me preguntas qué móvil Android me compraría hoy mismo si el presupuesto no fuera un problema, la respuesta seguiría siendo el Galaxy S26 Ultra. Porque, al final del día, necesitas el móvil que mejor te conozca y que no te deje tirado. Y en eso, el Ultra sigue siendo el rey.