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Apple llegó a estudiar la compra de Lux Optics, el estudio responsable de Halide, una de las aplicaciones de fotografía manual más reconocidas del ecosistema iPhone. La operación no salió adelante, pero el intento deja claro que la compañía quiere que su cámara esté más a la altura de un hardware cada vez más potente.
Lo llamativo es que ese interés no salió a la luz por un anuncio corporativo ni por una filtración de producto, sino por una pelea interna. La ruptura entre los dos cofundadores de Lux terminó en los tribunales y destapó tanto las conversaciones con Apple como un choque más serio dentro de la empresa. Ahí es donde una posible compra tecnológica acabó convertida en una crisis entre socios.
Según reveló The Information, Apple mantuvo conversaciones el verano pasado para adquirir Lux Optics. No se trata de un estudio cualquiera dentro del universo Apple, ya que, además de Halide, desarrolla Kino para vídeo, Spectre para largas exposiciones y Orion, una app pensada para usar el iPad como monitor HDMI externo.

Halide se ha ganado fama por ofrecer controles manuales más precisos que los de la app Cámara del iPhone. Ello despierta el interés de Apple, que buscaría reforzar su software nativo en un momento en el que los iPhone Pro empiezan a incorporar funciones fotográficas más cercanas a las de cámaras de gama alta. Por esto, en la compañía de Cupertino, la idea era acompañar el salto del hardware con una interfaz más completa para el usuario que desee ir un paso más allá.
Sin embargo, las negociaciones se frenaron en septiembre. Los dos cofundadores de Lux consideraron que futuras mejoras de Halide podían aumentar todavía más el valor de la compañía. La compra, por tanto, se quedó en conversaciones.
No obstante, ahí no terminó la historia, puesto que un mes después empezó una investigación interna a Sebastiaan de With, cofundador y principal rostro público del estudio. La demanda presentada por Ben Sandofsky, el otro cofundador, sostiene que de With habría hecho un uso indebido de fondos de la empresa, con un importe que supera los 150.000 dólares, y que fue despedido en septiembre de 2025, llevándose código fuente y material confidencial.
El giro final llegó en enero de 2026, cuando de With anunció su fichaje por el equipo de diseño de Apple. En ese momento, muchos interpretaron el movimiento como una contratación lógica de uno de los nombres mejor valorados en diseño de apps fotográficas. Ahora, con la demanda sobre la mesa, el contexto cambia.
Desde la otra parte, el abogado de With niega esas acusaciones y sostiene que la presencia de Apple en el caso se está utilizando para dar más visibilidad y presión al conflicto. A falta de una resolución judicial, se trata de alegaciones enfrentadas.
En definitiva, si Apple quiere que el iPhone siga vendiéndose también como herramienta creativa, no basta con añadir sensores mejores o nuevas lentes. El software importa tanto como la óptica. Y el hecho de que la compañía llegara a valorar la compra del estudio detrás de Halide sugiere que, en fotografía móvil, la batalla ya no pasa solo por ver quién tiene la mejor cámara, sino quién sabe sacarle más partido desde la pantalla. Mientras tanto, el culebrón de With y Lux Optics continúa.