Análisis

CREATE WARM CRYSTAL, análisis: calor progresivo, diseño elegante y control desde el móvil

Lo he estado usando durante semanas en días de lluvia constante para comprobar si este convector silencioso realmente mejora el invierno en casa

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Tiene un aspecto mucho más elegante que el de un calefactor convencional / Fotografía de Eva Luna Rivera

Este invierno está haciendo mucho frío. Pero frío de ese que no se va en todo el día. Llueve durante semanas, el cielo está gris permanentemente y, sin darnos cuenta, empezamos a pasar mucho más tiempo en casa. Trabajamos con la bata puesta, nos pasamos al sofá ataviados con una manta, hacemos más cafés de los habituales… y miramos el tiempo de los próximos días con resignación. El invierno, cuando se instala de verdad -y por mucho que nos pese- acaba cambiando nuestra rutina.

CREATE es consciente de ello y por eso me ha dejado durante un par de semanas su nuevo convector WARM CRYSTAL, un calefactor eléctrico de cristal con WiFi que, sobre el papel, promete calentar rápido, consumir poco y además quedar bien en cualquier estancia. Lo he estado utilizando habitualmente en el salón, que es donde tengo montada la mesa de trabajo, donde estudio por las tardes y veo la tele en mis ratos libres. En los días más fríos, también lo he llevado al dormitorio para que meterme en la cama no fuese una prueba de El Juego del Calamar. El caso es que lo he estado probando en días de lluvia constante y temperaturas bajas. Además, en Galicia, donde de frío sabemos un poco. Me interesaba saber si realmente era capaz de hacer más llevadero este invierno casero, y si lo conseguiría sin disparar la factura de la luz.

Porque una cosa es lo que promete la ficha técnica y otra muy distinta cómo se comporta cuando lo enciendes a las ocho de la mañana, cuando vuelves a casa tarde o cuando lo dejas programado para que la habitación esté templada antes de levantarte. Ahora que lo sé todo sobre él, te voy a contar si merece la pena y si tendría cabida en tu rutina y en tu hogar u oficina.

Tabla de contenidos

  1. Precio de CREATE WARM CRYSTAL y dónde comprarlo
  2. Ficha técnica del CREATE WARM CRYSTAL
  3. Diseño y primeras impresiones
  4. El primer encendido
  5. Rendimiento real tras varios días de uso
  6. Modos de funcionamiento, control inteligente y app
  7. Consumo y eficiencia, ¿qué pasa con la factura?
  8. Conclusión, ¿merece la pena el CREATE WARM CRYSTAL?

CREATE WARM CRYSTAL

87 / 100

Pros

  • Diseño elegante y fácil de integrar
  • Funcionamiento completamente silencioso
  • Control sencillo desde el panel o app

Contras

  • Puede quedarse justo en estancias grandes o mal aisladas
  • No es un sistema de calentamiento inmediato

Precio de CREATE WARM CRYSTAL y dónde comprarlo

Si visitas la tienda de CREATE  verás que este modelo tiene un precio oficial de 119,95 euros en su versión sin ruedas, que es la que yo he probado durante estas semanas. Si prefieres tener ruedas para que sea más fácil de trasladar, el precio sube hasta los 129,95 euros. Por suerte, es bastante fácil conseguirlo por debajo de esos precios en tiendas como Amazon o MediaMarkt.

Eso sí, hay varios modelos a la venta así que a la hora de comprarlo fíjate bien en el momento de elegir la potencia, el color o si viene o no con ruedas, ya que son aspectos a tener en cuenta y que harán que su precio varíe.

Ficha técnica del CREATE WARM CRYSTAL

Potencia2000 W
Modos de funcionamientoECO, Comfort y Antihielo
TermostatoSí, regulable
Rango de temperatura5ºC - 50ºC
TemporizadorSí, de 1 a 24 horas
ConectividadWiFi
AppCreate Home
PantallaLED táctil integrada
Dimensiones780 x 75 x 470 mm
Peso9,8 kilos
InstalaciónSuelo o pared
Precio de venta recomendado119,95 euros (sin ruedas)

Diseño y primeras impresiones

Cuando lo sacas de la caja, te das cuenta de que estás ante un producto cuidado al detalle, no ante un calefactor convencional. Y es que algo que he podido ver cuando analicé, por ejemplo, la Create Thera Move, es que este fabricante cuida especialmente la parte estética de sus productos. El WARM CRYSTAL mide 78 cm de ancho, lo que le da cierta presencia al no tratarse de un aparato pequeño, aunque sí bastante estilizado. Lo digo porque tiene un grosor de 7,5 cm aproximadamente y unos 47 centímetros de alto sin las ruedas. Se le ve bastante estable y sin ocupar demasiado visualmente, algo que siempre es de agradecer.

Aunque también se puede colocar en la pared con el soporte que viene incluido, yo lo he utilizado siempre apoyado en el suelo, y diría que esos 78 centímetros de largo hacen que se perciba más como un panel que como un calefactor. El frontal de cristal templado le da un aspecto bastante más cuidado de lo habitual en este tipo de productos, que no suelen preocuparse por las apariencias. Aquí no hay rejillas industriales visibles ni plásticos rugosos. Es una superficie limpia, lisa, que refleja ligeramente la luz y que, en este color blanco, es fácil de integrar en cualquier estancia. Da igual donde lo pongas porque no desentona.

La instalación de las patas es sencillísima / Fotografía de Eva Luna Rivera
La instalación de las patas es sencillísima / Fotografía de Eva Luna Rivera

Con sus 10 kilos de peso no es especialmente ligero al cogerlo, pero tampoco resulta complicado de mover de una estancia a otra si lo necesitas, de hecho yo lo he estado moviendo bastante durante estas semanas. Piensa que también puedes optar por la versión con ruedas, lo que facilitará mucho ese traslado de una habitación a otra.

El panel LED táctil está integrado en el frontal. Solo se ilumina cuando interactúas con él, pasando desapercibido el resto del tiempo. No tiene luces permanentes, de esas que nos molestan a los que somos un poco quisquillosos con esto. Y la interfaz es bastante intuitiva, tiene un botón de encendido, otro para elegir los modos, el de temporizador, control de temperatura… Todo es realmente accesible tanto desde el propio convector como desde la app, de la que hablaremos más adelante.

Y algo que también me parece relevante es que, pese a ser de cristal, no transmite sensación de fragilidad. Como te decía antes, no parece un electrodoméstico ‘de batalla’, sino un aparato pensado para convivir con tu decoración, muy coherente con la identidad de CREATE. Está claro que su principal objetivo es el de calentar, pero también quiere lucir bien mientras lo hace.

Existe una versión con ruedas por si tienes pensado cambiarlo entre estancias / Fotografía de Eva Luna Rivera
Existe una versión con ruedas por si tienes pensado cambiarlo entre estancias / Fotografía de Eva Luna Rivera

El primer encendido

El primer día que lo encendí no fue un día cualquiera. Era uno de esos días en los que no deja de llover, el cielo está gris desde que abres la persiana y la casa se siente húmeda incluso. No es un frío extremo, pero es la clase de frío que se te mete en los huesos cuando llevas horas sentada trabajando. Y yo de eso sé mucho.

Así que el salón estaba destemplado, a unos 17ºC. Lo suficientemente frío como para estar con la bata puesta y desear encender la calefacción. Pero, en lugar de eso, y a sabiendas de que no iba a salir del salón en un buen rato, encendí este convector. Era el momento perfecto para probarlo en condiciones reales, no cinco minutos para una foto, sino como lo usaría cualquier día normal.

Mide la temperatura ambiente de manera excelente / Fotografía de Eva Luna Rivera
Mide la temperatura ambiente de manera excelente / Fotografía de Eva Luna Rivera

La puesta en marcha es sencillísima. Simplemente lo conectas a la corriente y entra en standby. El panel LED se ilumina y ya lo tienes todo frente a ti. Más adelante hablaremos de la app pero, por si no te gusta tener tantas aplicaciones en el móvil, decirte que todo se puede seleccionar desde este panel táctil sencillo, limpio e intuitivo. La primera vez que pulsas el botón de encendido, se arranca en el modo ECO, que es la potencia media de las tres que tiene disponibles.

Lo primero que miré fue la temperatura que marcaba la pantalla, y la comparé con la de un pequeño termómetro que tengo en mi mesa de trabajo. Honestamente, me sorprendió ver que marcaban exactamente la misma cifra, algo que me dio mucho más confianza ya desde el principio. Me parece un punto muy importante porque me dejó claro que muestra la temperatura ambiente real, y eso es justo lo que buscamos en este tipo de dispositivos. Así ves claramente desde dónde partes

Lo configuré para que llegase a 20ºC, que en pleno invierno debería ser una buena temperatura para dentro de casa. Durante los primeros minutos estuve bastante pendiente. Esperaba notar ese cambio inmediato que producen otros calefactores más directos, de los que expulsan aire caliente hacia ti. Pero aquí no ocurrió así. No hay ventilador, así que no hay un chorro de aire que te golpee las piernas. El funcionamiento es mucho más silencioso y progresivo. Y ahí fue, donde casi sin darme cuenta, dejé de prestarle atención.

Seguí trabajando, escribiendo. Y pasado un rato, me di cuenta de que ya no tenía frío. Me había quitado la bata y estaba mucho más cómoda. Lo que quiero decir con esto es que el calor de este convector no es espectacular en el sentido de que no se siente como una ráfaga directa. Su funcionamiento es menos llamativo, más discreto. No apunta a una zona concreta y tampoco concentra el calor en un punto específico. Lo que hace es ir elevando la temperatura general de la estancia de manera uniforme.

Aunque se nota de dónde sale el calor, acaba inundando toda la estancia / Fotografía de Eva Luna Rivera
Aunque se nota de dónde sale el calor, acaba inundando toda la estancia / Fotografía de Eva Luna Rivera

De hecho, el momento en el que realmente notas la diferencia es cuando sales de la habitación. En mi caso, al salir al pasillo, el contraste térmico era evidente. Ahí sí me di cuenta de que el salón había ganado temperatura, porque es verdad que mientras estaba dentro el cambio era tan progresivo que apenas lo percibía. 

Después de haber probado calefactores que envían un calor mucho más dirigido, este sistema me ha parecido más natural. No crea una zona caliente frente al aparato, dejando frío todo lo demás. El calor se reparte y llena el espacio, lo que me parece mucho más interesante. Porque cuando pasas mucho tiempo en la misma habitación, quieres calentarla entera.

Rendimiento real tras varios días de uso

El primer día siempre es una toma de contacto. Pero lo interesante vino después, cuando empecé a usarlo diariamente, en diferentes momentos del día y con temperaturas exteriores algo cambiantes. Podemos decir que mi salón tiene un tamaño medio, con dos sofás, una mesa de trabajo y otra de comedor. Partiendo de esos 17ºC iniciales, el convector necesita un tiempo para elevar su temperatura general, pero una vez lo alcanza, lo mantiene de forma bastante estable gracias al termostato.

Aquí es donde se nota que no es un calefactor de uso puntual, sino más bien un sistema pensado para mantener el confort durante horas. En modo ECO el aumento es más progresivo, pero suficiente si no partes de una temperatura muy baja. En modo Comfort, que sería la potencia máxima dentro de sus tres modos, el proceso se acelera y la habitación se templa antes.

Podrás configurarlo directamente desde su panel táctil / Fotografía de Eva Luna Rivera
Podrás configurarlo directamente desde su panel táctil / Fotografía de Eva Luna Rivera

Lo interesante es lo que ocurre cuando ya has alcanzado la temperatura configurada. El termostato hace su trabajo porque el convector no está funcionando a máxima potencia de manera continua, sino que regula para mantener esa cifra. Eso evita la sensación de calor excesivo que a veces ocurre con otros sistemas más básicos que simplemente se encienden o se apagan.

En la práctica, esto se traduce en algo muy sencillo. La estancia mantiene la temperatura sin que estés pendiente del aparato. No tienes que estar subiendo y bajando grados constantemente, sino que lo configuras y te olvidas. Como te decía, no hay una zona extremadamente caliente frente al convector y otra fría al fondo del salón. Evidentemente, el calor siempre se percibe antes cerca del aparato, pero con el paso del tiempo la temperatura se equilibra.

Es un sistema seguro con un sensor contra sobrecalentamientos / Fotografía de Eva Luna Rivera
Es un sistema seguro con un sensor contra sobrecalentamientos / Fotografía de Eva Luna Rivera

Además, al no tener ventilador, el silencio es absoluto. Y esto, cuando trabajas muchas horas en la misma estancia, marca la diferencia. No hay un ruido de fondo continuo ni la sensación de aire en movimiento, solo un calor más ambiental. Y tras usarlo durante bastantes horas seguidas tampoco he notado sobrecalentamiento ni comportamientos irregulares. Lo importante en este sentido es tener en cuenta que no es un calefactor pensado de impacto inmediato, es un convector pensado para el uso prolongado.

Modos de funcionamiento, control inteligente y app

Ahora que ya sabemos cuánto calienta, vamos a ver cómo se controla. Porque no es lo mismo encenderlo sin más que integrarlo en tu rutina diaria. El WARM CRYSTAL cuenta con tres modos: ECO, Comfort y Antihielo. 

El modo ECO es el que se activa por defecto, y es el más equilibrado. Es ideal para mantener la temperatura una vez que la estancia ya está templada o cuando no partes de un frío extremo. Consume menos potencia y el aumento de la temperatura es más progresivo. El modo Comfort activa la potencia máxima, que es de 2000 W, y es el que realmente acelera el proceso cuando llegas a casa y el ambiente está frío. Yo lo he acabado usando al encenderlo, para cambiar al modo ECO después. Y el modo antihielo está pensado para mantener una temperatura mínima que evita que la estancia baje en exceso. Es útil si quieres que nunca baje de cierto umbral, aunque yo apenas lo he utilizado.

La app Create Home es muy cómoda de utilizar / Fotografía de Eva Luna Rivera
La app Create Home es muy cómoda de utilizar / Fotografía de Eva Luna Rivera

En cualquier modo, una vez que se alcanza la temperatura que hayas configurado, el termostato se regula automáticamente. Entonces el convector no está trabajando a máxima potencia, sino que se activa y se desactiva para mantener el nivel. Y todo esto puedes gestionarlo desde el panel táctil, pero también desde la app.

La vinculación con el WiFi es sorprendemente rápida, y configurarlo lleva un par de minutos. Simplemente te descargas la app Create Home y pulsas en añadir un nuevo dispositivo. La app lo detecta de forma prácticamente automática para que te olvides de configuraciones largas y frustrantes. Una vez conectado, puedes encenderlo o apagarlo desde el móvil, ajustar la temperatura, cambiar de modo o utilizar el temporizador.

Es una app sencilla pero muy práctica porque puedes dejarlo encendido sabiendo que se apagará solo o subirle la temperatura sin levantarte de la silla. Es un control directo y claro, y más que suficiente para lo que necesitamos.

Consumo y eficiencia, ¿qué pasa con la factura?

Cuando hablamos de calefacción eléctrica una de las primeras preguntas que se nos viene a la mente es cuánto va a consumir, y es lógico. Este modelo es de 2000 W, una cifra que, vista en frío, puede impresionar. Pero aquí hay que entender algo importante, y es que esos 2000 W son la potencia máxima, no el consumo constante e ininterrumpido durante horas.

En la práctica, el convector no está funcionando todo el tiempo a máxima potencia. Cuando lo enciendes en modo Comfort, sí trabaja con mayor intensidad para elevar la temperatura de la estancia. Pero una vez alcanza los grados que has configurado, el termostato entra en juego y regula la potencia automáticamente. Eso significa que la resistencia no está permanentemente activa. Se enciende y se apaga para mantener el nivel, algo que cambia su consumo. 

Incluso puedes el grado de iluminación del propio panel / Fotografía de Eva Luna Rivera
Incluso puedes el grado de iluminación del propio panel / Fotografía de Eva Luna Rivera

Durante estas semanas lo he utilizado principalmente en dos escenarios. Encenderlo en modo Comfort en el arranque, cuando la habitación estaba demasiado fría, y cambiar después a modo ECO para mantener la temperatura durante varias horas de trabajo. Tal y como yo lo veo, ese uso combinado tiene más sentido que dejarlo siempre al máximo. Piensa también que está pensado como sistema principal en estancias medianas o pequeñas, o como apoyo a una calefacción central. No está pensado para calentar un espacio abierto enorme en cinco minutos. Si lo usas dentro de su lógica, su rendimiento es muy coherente.

Así que si lo usas con cabeza y aprovechas funciones como la del modo ECO o el temporizador, no se convierte en un electrodoméstico que tengas miedo a encender por la factura. Más bien será un aliado para hacer más llevaderos esos días grises en los que te toca estar mucho tiempo en casa.

Conclusión, ¿merece la pena el CREATE WARM CRYSTAL?

Después de varias semanas usándolo en pleno invierno gallego, puedo decir que este convector no es un calefactor de impacto inmediato, sino de confort sostenido. No es el que te va a sorprender en los primeros cinco minutos, pero sí el que mejora tu día a día cuando pasas muchas horas en la misma estancia. Si buscas un sistema silencioso, estético y fácil de integrar en tu rutina y en la habitación que sea, este CREATE encaja muy bien. Eso sí, si necesitas calentar espacios muy grandes en tiempo récord, probablemente deberías mirar otras soluciones.

A nivel estético, es muy fácil de encajar en cualquier estancia / Fotografía de Eva Luna Rivera
A nivel estético, es muy fácil de encajar en cualquier estancia / Fotografía de Eva Luna Rivera

Es un convector pensado para convivir con él durante horas. Para encenderlo mientras trabajas, estudias o ves una serie. Para que la estancia gane temperatura de forma progresiva y la mantenga sin ruido y sin esa sensación de aire caliente forzado. En mi caso, ha funcionado especialmente bien en el salón y en el dormitorio antes de acostarme. No ha convertido una habitación fría en una sauna en cinco minutos, pero sí ha logrado que dejara de estar destemplada y se volviera confortable sin tener que estar constantemente pendiente de él.

El hecho de que sea silencioso marca una diferencia enorme cuando trabajas muchas horas en la misma habitación. El diseño cuidado también suma, porque no tienes la sensación de estar colocando un aparato provisional en mitad de la decoración, sino algo dispuesto a quedarse. Y el hecho de que tenga WiFi para que puedas encenderlo y apagarlo desde el móvil o programar el temporizador, es algo muy cómodo.

Si te encaja por diseño, una vez que te acostumbras a su forma de calentar, creo que encajará con naturalidad en tu rutina. Es uno de esos productos que no llaman la atención constantemente, pero que agradeces tener cuando aprieta el frío. Insisto en que no impresiona en el primer minuto, pero mejora tu día a día cuando pasas mucho tiempo en casa. 

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