

Análisis
Seamos honestos: el mundo del café de especialidad es una madriguera que no tiene fondo. Uno empieza comprando una Aeropress porque quiere "algo mejor que la cápsula", y antes de que te des cuenta, estás pesando granos en una balanza de precisión de 200 euros, controlando la temperatura del agua al grado centígrado y discutiendo sobre la distribución de partículas en un molino manual de titanio.
He pasado por todas las etapas. He analizado aquí la Ninja Luxe Cafe, que buscaba la conveniencia extrema, y me deshice en elogios ante la xBloom, que para mí supuso un antes y un después en el mundo del pour-over inteligente. Pero el espresso... el espresso es otra liga. Es la disciplina más difícil, la más temperamental y la que más frustración genera cuando las cosas no salen bien.
Hasta ahora, si querías un espresso de nivel profesional en casa, tenías dos opciones: o te gastabas 4.000 euros en una máquina italiana que parece el motor de un Ferrari y dedicabas meses a aprender a usarla, o te conformabas con máquinas domésticas que "hacen lo que pueden". La Meraki Espresso nace para dinamitar ese dilema.
Tras dos semanas conviviendo con esta bestia de 20 kilos, mi percepción sobre lo que una cafetera doméstica puede (y debe) hacer ha cambiado radicalmente. Más que una cafetera, es una computadora diseñada para extraer el alma del café, envuelta en un chasis que podría estar expuesto en cualquier museo de arte moderno.
En España, la cafetera espresso de Meraki se puede comprar a través de su web oficial, a un precio de venta recomendado de 1.999 euros. Está disponible en dos colores: blanco y negro.
| Características | Detalles |
|---|---|
| Tipo de cafetera | Semiautomática con molino integrado |
| Sistema de calentamiento | Doble caldera (Café y Vapor) con control PID |
| Bomba | Rotativa de grado comercial (9 bar estables) |
| Molino | Cónico de 38 mm (Co-desarrollado con Timemore) |
| Básculas | Doble báscula gravimétrica (Molienda y Extracción) |
| Pantalla | LCD circular reclinable de alta definición |
| Portafiltros | 58 mm estándar profesional (incluye porta "bottomless") |
| Conectividad | Wi-Fi (para actualizaciones de software OTA) |
| Peso | 14,5 kg (neto) / Aprox. 20 kg instalada |
| Dimensiones | 370 x 370 x 415 mm |
| Depósito de agua | 2 litros |
| Precio oficial | 1.999,00 € |

Lo primero que debo advertirte es que no intentes mover la Meraki tú solo si no estás en buena forma. Al recibirla, me sorprendió su peso: casi 20 kilos una vez configurada. Para que te hagas una idea, esto es más del doble de lo que pesan la mayoría de cafeteras que puedes encontrar en una tienda de electrodomésticos convencional. Este peso no es gratuito. Es el resultado de usar componentes de grado comercial: bombas rotativas, calderas de cobre y acero, y un chasis que no conoce el significado de la palabra "vibración".
Estéticamente, es bestial. El color negro mate de mi unidad le otorga una elegancia imponente. En un mercado saturado de acero inoxidable brillante que se llena de huellas con solo mirarlo (aunque, en según qué tipo de producto, tiene sus ventajas), el acabado de Meraki es un soplo de aire fresco. Es una pieza de diseño industrial que, a pesar de su tamaño, se integra con una armonía pasmosa en la cocina. El contraste entre el cuerpo metálico y los detalles en madera de los accesorios (de los que hablaré luego) es, sencillamente, exquisito.

Dicho esto, no todo es perfecto en su construcción. Si bien el cuerpo es un tanque, los depósitos (tanto el de agua como el de granos y el de recogida) son de plástico. Es un plástico de alta calidad, sí, pero plástico al fin y al cabo.
Donde he encontrado mi primer "pero" es en la rejilla metálica que cubre la bandeja de goteo. Es preciosa, con un diseño de ranuras lineales muy arquitectónico y un acabado mate que contrasta bien con el resto del cuerpo de la cafetera, pero es un quebradero de cabeza limpiarla. El café, al secarse entre esas ranuras tan estrechas, es difícil de eliminar con una bayeta normal. Tras varios días de uso, he descubierto que el "truco" es dejar la rejilla en remojo un par de minutos y luego pasar un papel de cocina o un cepillo suave. Es un peaje estético que estoy dispuesto a pagar, pero que conviene conocer.

A menudo, las marcas de cafeteras escatiman en los accesorios incluidos, obligándote a gastar otros 200 euros en un tamper decente o en un portafiltros que no sea de juguete. Meraki ha tomado el camino opuesto.
La cafetera incluye una base de madera maciza para organizar los accesorios que tiene una calidad de construcción superior a la de muchos muebles de mi salón. Es pesada, está perfectamente barnizada y aloja con precisión quirúrgica el nivelador, el tamper y el portafiltros.

Hablando del portafiltros: es de 58 mm, el estándar profesional. Esto significa que si ya tienes accesorios de este tamaño (cestas IMS o VST, por ejemplo), podrás usarlos. Pero lo mejor es que incluyen de serie un portafiltros "bottomless" (sin fondo) desmontable. Para los entusiastas, ver caer el café en forma de "cola de ratón" directamente desde la cesta es un placer visual, pero también una herramienta de diagnóstico vital para detectar canales en la pastilla de café.
Todo en la caja respira un mimo especial. Se nota que quienes diseñaron este producto sabían exactamente lo que un amante del café valora. Mi única queja en este apartado es una pequeña fricción metálica al encajar el portafiltros en el grupo. Se siente un poco áspero, como si estuvieras forzándolo, aunque en realidad solo es el ajuste de las aletas. Confío en que, con el paso de los meses y el desgaste natural de la junta, esta sensación desaparezca y el encaje sea más fluido.

Si la xBloom me ganó por su minimalismo extremo sin apenas botones, la Meraki me ha conquistado por su pantalla circular reclinable. No es un simple adorno con el que conquistar a los techies. Es, sin duda, el centro neurálgico.
Aunque la cafetera tiene deslizadores físicos laterales para controlar la molienda y la extracción (un detalle táctil que se agradece mucho), es desde la pantalla donde configuramos todo. La interfaz es intuitiva, clara y, sobre todo, útil. La frecuencia de refresco no es la de un smartphone de última generación, pero es más que suficiente para lo que necesitamos aquí.
Un punto importante: no tiene aplicación móvil. Después de probar cafeteras que dependen de una app para mostrarte información vital, la decisión de Meraki de mantenerlo todo en el dispositivo me parece un acierto total. No quiero sacar el móvil para hacerme un café. Sin embargo, sí cuenta con Wi-Fi, pero exclusivamente para recibir actualizaciones de software OTA (Over The Air). Esto es crucial, porque Meraki está refinando constantemente los algoritmos de sugerencia de molienda y extracción.

Aquí es donde entramos en el terreno de la ingeniería que justifica el precio de la máquina. Muchas cafeteras "todo en uno" fallan en el molino. Suelen ser molinos mediocres que generan mucho calor y una molienda irregular.
Meraki se ha aliado con Timemore, una de las marcas más respetadas en el mundo de los molinos de café, para desarrollar una unidad cónica de 38 mm específica para espresso. Es preciso, es consistente y es sorprendentemente silencioso. Pero lo que realmente marca la diferencia es el sistema de doble báscula gravimétrica.
Esta combinación es el "santo grial" del espresso doméstico. La máquina sabe cuánto café ha entrado y cuánto café ha salido. Con esos datos, la Meraki es capaz de calcular el ratio de extracción y el tiempo, permitiéndote replicar la misma taza mañana tras mañana con una precisión matemática.
Ambas básculas, además, llegan con sus respectivas cubiertas de protección de silicona extraíbles, que evitan que puedan dañarse al colocar el medidor de café o la taza, sin que esto afecte a su precisión.

Meraki define esta máquina como "semiautomática", y tras dos semanas, entiendo perfectamente por qué. En una cafetera manual tradicional, si el café sale mal, es culpa tuya. En la Meraki, es casi un reto sacar una mala taza.
La magia reside en el sistema de sugerencias. Imagina que pones 18 gramos de café, pero la extracción tarda 45 segundos (demasiado lenta, café amargo). La cafetera, al terminar, te dirá en pantalla que la extracción ha sido lenta, y te sugiere abrir el punto de molienda al nivel X para la próxima taza. Es como tener a un barista profesional susurrándote al oído qué corregir.
He hecho la prueba de fuego: dejar que mi pareja, que no tiene ni idea de ratios, presiones ni tiempos de contacto, use la cafetera con unos consejos mínimos de 2 minutos. El resultado fue un espresso con un cuerpo denso y un equilibrio de acidez y dulzor que supera al 99% de las cafeterías que te vas a encontrar en España. No es una exageración. La Meraki democratiza el espresso de especialidad eliminando la barrera del aprendizaje técnico más complicado.
Uno de los mayores incovenientes de las cafeteras domésticas de gama media es que solo tienen una caldera o un termobloque. Eso significa que si haces un café y luego quieres espumar leche, tienes que esperar a que la máquina suba de temperatura. O peor: si espumas la leche primero, tienes que esperar a que se enfríe para no quemar el café.
La Meraki Espresso cuenta con doble caldera. Una dedicada exclusivamente a mantener el agua de extracción a la temperatura perfecta (controlada por un algoritmo PID que puedes ajustar grado a grado) y otra dedicada exclusivamente a la lanza de vapor.
¿En qué se traduce esto? En que puedes estar extrayendo tu espresso mientras, simultáneamente, espumas la leche. O que, nada más terminar de sacar el café, la lanza de vapor tiene potencia inmediata para trabajar. El tiempo de precalentamiento inicial es de unos 3 minutos, lo cual es ridículamente rápido para una máquina con estos componentes. A partir de ahí, la estabilidad térmica es absoluta.
Y, por si eso no fuera suficiente, a través de su software (Espresso OS), es posible programar la cafetera para que cada mañana comience a pre-calentarse a la hora deseada. Levantarte y ver que la cafetera ya está lista para preparar café, no tiene precio.

Si el espresso es difícil, espumar la leche para hacer latte art es una disciplina olímpica. Sin embargo, la lanza de vapor de la Meraki es, de nuevo, a prueba de errores.
Cuenta con un sensor de temperatura integrado. En la pantalla circular, puedes ver en tiempo real cómo sube la temperatura de la jarra de leche. Puedes programar que se detenga automáticamente al llegar a los 60-65 grados (la temperatura ideal para que la leche mantenga su dulzor natural sin quemarse).
La potencia del vapor es seca y constante. Permite crear esa textura de "pintura" o "helado derretido" necesaria para dibujar en el café en cuestión de segundos. Aunque yo sigo siendo un desastre haciendo dibujos, la textura que consigo con esta máquina es idéntica a la que obtienen en cualquier cafetería de especialidad.
Habiendo pasado por mis manos estos tres modelos en el último año, creo que es importante situar a la Meraki en el mapa:

Llegamos a la pregunta del millón. ¿Merece la pena gastarse 1.999 euros en una cafetera para casa?
La respuesta corta es: si eres de los que disfruta del proceso, valora la tecnología bien ejecutada y busca la excelencia en cada taza, sí, no hay nada igual en el mercado.
Seamos realistas: la Meraki no es para todo el mundo. No es para quien se toma un café con leche rápido antes de salir corriendo al trabajo sin fijarse en el sabor. Para eso están las cápsulas o las superautomáticas baratas. La Meraki es para el que considera el café un ritual, un hobby o una pasión.
Lo que Meraki ha conseguido es algo que muy pocas marcas logran: coger un producto de nivel profesional (con su bomba rotativa, su doble caldera y su peso masivo) y hacerlo accesible a través del software. Han convertido la complejidad del espresso en una experiencia fluida, visual e intuitiva.
En definitiva, la Meraki Espresso es mucho más de lo que esperaba. Entró en mi cocina como una pieza de diseño y tecnología que prometía ser "profesional", pero se ha quedado como el centro de mando de mis mañanas gracias a un software que es, sencillamente, brillante. Es la cafetera que yo me compraría si quisiera dejar de buscar la "máquina definitiva". Porque, sinceramente, dudo que después de esto exista algo que me pueda sorprender más. Si buscas la mejor taza de café posible en casa, sin tener que hacer un curso de tres meses y valoras tener una joya tecnológica en tu encimera, la Meraki Espresso no tiene rival.

Operación "Ira de la Verdad"

Opinión